Fracaso en serie
Antes de comenzar, conviene advertir del probable fracaso de este artículo, mas no juzguen severamente y recuerden las siempre sabias palabras de Homer: "Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso".
Antes de comenzar, conviene advertir del probable fracaso de este artículo, mas no juzguen severamente y recuerden las siempre sabias palabras de Homer: "Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso".
Melena rubia, barba de tres días, tatuajes, torso marmóreo y unas gafas de sol molonas hacen de Jax Teller un personaje arrollador, enigmático e hipnótico, el bad boy definitivo.
Casualmente, muchos listados catalogan algunas series protagonizadas por mujeres como trash. Nos preguntamos por qué y si es justa esta etiqueta.
"Déjate de Sorkins y Abrams, quien más sabe de televisión ahora es esta señora no blanca, no delgada, no guapa y no muy amiga de los eufemismos."
Si es que estamos ya mayores...
La serie se resetea en su sexta temporada
Los últimos 14 años han sido algo así como el Mayo del 68 químico para la ficción televisiva. Vaya que se han puesto todos finos catalinos y nosotros que lo hemos presenciado en primera fila, sin necesidad de ajustar los binoculares. El tráfico y sobre todo el consumo de drogas eran asuntos que en las series se tocaban con pulso tembloroso, puntero láser y a Dios gracias. Siempre desde una perspectiva negativa, aleccionadora. No obstante, de un tiempo a esta parte los héroes reluctantes de las cadenas por cable han comenzado a esnifar, pincharse, ingerir y fumar toda la mierda habida y por haber. ¿Qué coño ha pasado con nuestros ídolos? ¡Drogas, sí!
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El modelo de femme fatale adaptado a nuestros días
La protagonista de Orange is the new black es una y muchas mujeres a la vez, como todas las que la acompañan en ese pequeño y adorable infierno que es la prisión de mujeres de Litchfield, personas de las que nos sentimos infinitamente lejos y terriblemente cerca en más momentos de los que queremos reconocer. Sólo que Piper, encima, es dramáticamente perfecta.
Si esperas que “Gotham” sea la presencia amenazadora que hasta ahora habías disfrutado en los cómics de Batman, te llevarás un soberano cabreo. Si prefieres darle una oportunidad partiendo de cero, olvidando 75 años de leyendas gothamitas, seguramente te toparás con un thriller policial correcto que no necesita la imaginería de Batman para cobrar sentido.