La tele por la tocha
Los últimos 14 años han sido algo así como el Mayo del 68 químico para la ficción televisiva. Vaya que se han puesto todos finos catalinos y nosotros que lo hemos presenciado en primera fila, sin necesidad de ajustar los binoculares. El tráfico y sobre todo el consumo de drogas eran asuntos que en las series se tocaban con pulso tembloroso, puntero láser y a Dios gracias. Siempre desde una perspectiva negativa, aleccionadora. No obstante, de un tiempo a esta parte los héroes reluctantes de las cadenas por cable han comenzado a esnifar, pincharse, ingerir y fumar toda la mierda habida y por haber. ¿Qué coño ha pasado con nuestros ídolos? ¡Drogas, sí!