Carta a… la ciudad de Gotham
La cuna de Batman

Carta a… la ciudad de Gotham

Querida Gotham,

 

Siempre has sido una ciudad, más que gótica, mutante: son tantas tus caras en la pantalla, dibujada o filmada, iluminada u oscurecida, que ya no nos sorprendía tenerte en una versión televisiva. Ha hecho falta que tu hijo pródigo salga del plano para que tu nombre aparezca en los carteles. Todos teníamos una lógica expectación por visitarte. Gotham, el concepto, a merced del desarrollo dramático de una serie televisiva. ¿Qué podía salir mal? La respuesta ha sido tremenda. Todo.

La culpa, lo sabemos, no es tuya. Debe haber muchos productores, guionistas y hasta un director en concreto a los que señalar (Danny Cannon, el hombre que convirtió al Juez Dredd en un imbécil sin matices) pero, en tanto que creador de la serie, merece todo el mérito: Bruno Heller. El señor de Roma, sí, pero también de El Mentalista, ese peñazo donde un tío que no se despeina nunca (y que hasta salió en un anuncio de Freixenet) nos jode semanalmente con sus lecciones de deducción. Viendo lo que ha hecho contigo, querida Gotham, queda clarísimo que Bruno no sabe nada de Batman; acaso sabe lo que le han contado o ha leído sobre el tema, por eso la serie que te espolea el nombre parece contada de oídas.

A veces tienes las atmósferas de Burton, los colores chillones de Schumacher e incluso el hiperrealismo de Nolan

En la serie te llamas Gotham, pero no te acabas de parecer a ella ni a ninguna que se le parezca. A veces tienes las atmósferas de Burton, ocasionalmente los colores chillones de Schumacher e incluso el hiperrealismo de Nolan, pero estás como desordenada, incoherente, como si los diseñadores de producción se hubieran tomado un cubata con los gases alucinógenos del Espantapájaros. Bane ya te dejó hecha unos zorros, pero al menos sabía qué hacer contigo. Heller no te quiere porque no te conoce, porque solo quiere sexo sin quitarse los pantalones.

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Sabe de ti lo mismo que un niño de tres años: eres la ciudad de Batman, y como Batman no está, hay que hacerle creer al público que su presencia es latente. Por eso te ha llenado de seres sin vida que aseguran formar parte de su imaginario. Pero, digámoslo ya, son sólo la excusa para un procedimental, otro más, y de vez en cuando sirve para contar algo sobre alguien que tiene que ver con Batman. Uy, mira, es el Enigma; anda, es el Falcone; oh, qué fuerte, el futuro asilo de Arkham. Si Heller hubiera querido tratarte bien, solo tenía que adaptar el Batman: año uno (las viñetas de Frank Miller y David Mazzucchelli son un storyboard cojonudo) o limitarse a ampliar los flashbacks de Batman Begins. Pero no. Eres gris porque un hombre gris te ha llenado de seres grises.

Lo peor es que todos, también los que lloramos tu nueva cara, te continuaremos viendo. Somos así. Incondicionales, sumisos, aguantaremos hasta que cierren el acceso por falta de visitantes. Tus fans somos así, lo aguantamos todo. Incluso que Ben Affleck sea Batman. Pero antes de cerrar esta carta, querida Gotham, hay unas preguntas, retóricas, que mereces tener por escrito. No las podrás responder, pero pueden ser útiles para futuros diagnósticos sobre “tu” serie:

  • ¿Por qué Selina Kyle es testigo del asesinato de los padres de Bruce Wayne? No es, esta idea, inversamente proporcional a la ambigüedad que debería tener la relación entre los futuros Catwoman i Batman?
  • ¿Por qué el comisario Gordon visita tanto al joven Wayne? Si tanto se conocen, ¿cómo creerse que, con el paso de los años, no se dará cuenta de que el chaval es el mismo tío que se viste de murciélago?
  • ¿Por qué Bárbara Gordon actúa como una mujer fatal si después se pasa el día reprochando a Jim que no sea un novio “normal”?
  • ¿Por qué se da tanta importancia a Fish Mooney y, lo más importante, por qué si la debe tener se ha confiado el personaje a una actriz tan y tan mala como Jada Pinkett Smith?
  • ¿Por qué Alfred trata a Bruce Wayne con tanta dureza cuando el niño acaba de perder a sus padres y, lo más importante, cuando es su puto mayordomo?
  • ¿Por qué Bruce Wayne se espera a ver a sus padres muertos en el suelo para gritar como un loco y no antes, cuando ve a un tío armado en sus narices?
  • ¿Por qué Bruce Wayne, más que un niño traumatizado, mira como si fuera el primo hermano del Damien de La Profecía?
  • ¿Por qué nos dicen que toda Gotham está podrida por la corrupción y, en cambio, la comisaría parece un centro cívico?

Con este panorama, querida Gotham, no resulta extraño que el mejor personaje de la función, el Pingüino, acabe siendo uno de los villanos que más trabajará para destruirte. Con el permiso de Bruno Heller, claro.

 

Siempre tuyo,

 

Pep Prieto

Escrito por Pep Prieto en octubre 2014.

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