Series baleares, no hay dos iguales
La apuesta de IB3

Series baleares, no hay dos iguales

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Mientras aterrizan millones de turistas, esta temporada IB3 rodará tres series. Pero, ¿pueden las autonómicas competir en el mercado actual? ¿Deben hacerlo?

Islas Baleares (léase entonando el estribillo de la peor canción de Antònia Font), verano de 2018. Mientras algunos de vosotros estéis demostrando que no habéis entendido todavía que Baleares, better in winter, mientras cada minuto esté aterrizando o despegando un avión del aeropuerto de Palma y mientras los reporteros de cualquier magacín de toda cadena privada española estén buscando (o promoviendo) el nuevo mamading y el nuevo balconing, a escasos kilómetros de todo esto se estarán gestando tres series baleares.

Tres series que no, no tienen nada que ver con todos estos lugares comunes que se asocian a un archipiélago que sigue sin estar del todo convencido en demostrar que puede ser mucho más que eso, y tres rodajes que sí, al coincidir en el tiempo y el espacio se convertirán en un hecho inédito cuyo principal responsable es ni más ni menos que IB3, una cadena que no tiene suficiente con ser autonómica sino que es, además, de las autonómicas más jóvenes y menos vistas.

En plena era Netflix, la televisión pública de las islas ha decidido apostar por la producción de series propias con la intención de conectar con nuevos públicos y con la voluntad de integrar las lecciones que la ficción contemporánea ha impartido tanto en los creadores como en los espectadores del siglo XXI. ¿Lo ha conseguido? De eso nos hablará Lorenzo Mejino más adelante. En cualquier caso, ¿cómo se ha gestado todo esto?

Para el espectador balear todo empezó hace poco menos de año y medio con un concurso para elegir la nueva ficción de la cadena. De entre todos los proyectos recibidos se eligieron tres (todo va de tres en tres, porque es IB3, HAY UN 3 EN EL NOMBRE, ¿VALE?), se rodó un piloto de cada uno y se emitieron para que el público eligiera qué serie quería continuar viendo. La ganadora de la votación fue Mai neva a Ciutat (Nunca nieva en la ciudad), serie que hay quien define como una “Girls a la mallorquina” y de la que este verano se rodará la segunda temporada.

Según sus creadores, Joan Yago y Joan Fullana, es una serie desacomplejadamente local que experimenta con algunos de los mecanismos de la dramedia contemporánea que nunca antes se habían visto en la televisión pública balear. “Hay gente que odia la serie y gente a quien le encanta, no esperábamos otra cosa”, admiten, “pero lo que importa no son los números sino haber satisfecho las necesidades de un sector de la población que se sentía poco representado en la televisión pública autonómica”.

De hecho Yago y Fullana consideran que “el trabajo de un ente público es precisamente apostar: dar salida a nuevos equipos, nuevos proyectos y nuevas historias que tienen sentido en el lugar y el momento en el que vivimos pero que no tienen fácil acceso al sistema comercial” y por eso no dudan en celebrar la apuesta realizada por IB3. Eso sí, reconocen que los presupuestos no son suficientes. “Ahora mismo las productoras y los equipos creativos de las islas estamos haciendo un esfuerzo importantísimo para intentar conseguir un producto de calidad equiparable a las producciones de las televisiones privadas con presupuestos infinitamente más bajos”, apuntan.

“Con esta nueva apuesta de IB3 por la ficción se ha podido crear toda una profesión que estos últimos años se había ido destruyendo”

Es tan obvio que sobra decirlo: los recursos económicos de cualquier cadena privada española no pueden compararse con los de una televisión autonómica como IB3. Si en algún momento tuvieron algo que ver, para eso estaban los derechos de la Fórmula 1 que tanta falta hacían a mallorquines, menorquines, ibicencos y formenteranos. Por eso no hay que olvidar que esta apuesta por la ficción televisiva ha sido posible también o, mejor dicho, sobre todo gracias a los integrantes de una serie de equipos creativos y técnicos que, en el mejor de los casos, llevan años demostrando su talento y capacidad en trabajos infinitamente mejor remunerados, como son los rodajes publicitarios que últimamente han convertido las islas en un paraíso sin fronteras que sirve tanto para vender cervezas como papel de wáter. Sin embargo, durante estos años de vacas flacas también hay quien ha tenido que optar por buscar nuevas y mejores oportunidades fuera del archipiélago, por lo que los equipos actuales, aunque de sobra capaces, no son siempre suficientes.

Toni Lluís Reyes, responsable de la adaptación del Amor de cans de Maria Antònia Oliver, confiesa que ha sido difícil reunir a todo el equipo que necesitaban de cara al rodaje, este verano, de la primera (¿y única?) temporada de la serie. “Eso sí, con esta nueva apuesta por la ficción se ha podido crear toda una profesión que estos últimos años se había ido destruyendo”. Reconoce, sin embargo, que Amor de cans (Amor de perros) es la ficción que más conecta con series anteriores producidas por IB3 (L’anell, Mossèn Capellà…), aunque subraya la importancia de que sea la primera vez que se adapta una obra literaria de la escritora mallorquina.

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“Adaptarla nos permitirá por ejemplo llevar los capítulos y la novela a escuelas e institutos, es una de las vías que ahora estamos explorando, de qué manera una serie sobre los cambios en la Mallorca de los 70 basada en una novela de una autora premiada puede conectar no sólo con los adultos que ven la tele sino también con los jóvenes que están estudiando”. Porque también se están probando nuevas fórmulas y canales para las series autonómicas, como demuestra la llegada a Filmin de Mai neva a Ciutat. Sin embargo Reyes reconoce que el cambio radical en la ficción televisiva de las islas se ha producido con la serie que completa la tríada: Treufoc, el primer thriller de IB3 del que este otoño se rodará la tercera temporada.

De hecho la intención de los creadores de Treufoc fue desde el inicio crear un producto diferente, tanto desde el punto de vista temático como en la realización. “Asesinatos, misterio, referencias históricas… Nunca se habían tratado en una serie de IB3 y ha sido un soplo de aire fresco para el público. La otra gran apuesta ha sido en cuanto a la realización, con un ritmo diferente y con una manera de grabar en la que la cámara no es un sólo espectador sino que es un personaje más que tiene, en realidad, mucho peso”, explican sus creadores Lluís Prieto, David Mataró y Toti Garcia.

Además, reconocen que el punto de partida de la serie fue la primera temporada de True Detective y que han ido integrando influencias de series como El Puente, Millenium o Mindhunter. Influencias nórdicas y americanas para una ficción balear que, no en vano, se ha convertido en la primera serie de la autonómica que consigue distribución internacional. “Para nosotros ha sido una sorpresa pero también un reconocimiento al trabajo bien hecho; hacer esta serie no es fácil y lo recibimos como una señal de que vamos por el buen camino”, aseguran.

“En la televisión pública hay que arriesgar, ser valientes y procurar buscar siempre la máxima calidad para no quedar atrás”

Sin embargo admiten que apostar por este tipo de ficción en el contexto de una televisión pública es un movimiento complejo: “Parece que una televisión pública tiene que ser una televisión generalista que guste a todo el mundo y eso es imposible. Hay que arriesgar, ser valientes y procurar buscar siempre la máxima calidad para no quedar atrás”.

¿Puede una televisión autonómica competir en el mercado actual? ¿Debe hacerlo, de hecho? ¿Son sostenibles este tipo de propuestas, más allá del entusiasmo con el que las encaran sus impulsores, creadores y trabajadores implicados? ¿Hay vida más allá de las cifras de audiencia para estas series? ¿Hay suficientes baleares para tanta serie? ¿Será toda esta apuesta sólo un espejismo o estamos realmente ante un cambio de rumbo en la televisión balear? ¿Pueden contribuir estas ficciones a cambiar la imagen de las islas o ya no hay quien la eche atrás entre tanto mamading y tanto balconing? ¿Por qué siguen visitando el archipiélago millones de turistas cada verano cuando Baleares, better in winter? Quién sabe. Mejor lo dejamos en que “todas diferentes, no hay dos iguales, un montón de gentes: islas Baleares”.

Series baleares: abriéndose camino por esos mundos

A partir de toda la presentación que os ha hecho Cati Moyà sobre la industria audiovisual balear y su auge actual, nada mejor que analizar en profundidad sus dos propuestas más recientes Treufoc y Mai Neva a Ciutat, pioneras de esta nueva etapa de la ficción televisiva balear, en especial la primera, que ha sido una verdadera sorpresa en todos los sentidos.

‘Treufoc’: Yo no maté a Berga

Hace dos meses recibí una llamada de un buen amigo alemán, ejecutivo de compras en una importante cadena de pago de su país, preguntándome por Treufoc, una serie de la televisión balear que había obtenido distribución internacional y que se la habían ofrecido por el interés que todo lo balear despierta entre los alemanes, principales visitantes de las islas durante todo el año.

Mi sorpresa fue enorme, porque le tuve que reconocer que no la conocía absolutamente de nada, a pesar de que me encanta seguir todas las series poco habituales. Pero le pedí que me dejara dos días para localizarla, echarle un vistazo y darle mi opinión. Al estar disponible de forma legal en YouTube, no tuve ninguna dificultad en encontrarla y este es mi relato sobre una de los mayores descubrimientos televisivos del año 2017.

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Ficha:  ‘Treufoc’ – 20  episodios (50 min.) Abril 2017. Idioma: Catalán. Cadena:  IB3.

La trama: El encuentro inesperado de una mano seccionada en plena playa de Palma pone en acción al grupo de homicidios de la policía nacional de la ciudad, con la inspectora Aina Anglada a la cabeza de la investigación. Bajo su dirección, y como principal ayudante, tiene a Damià Rosselló un inspector en prácticas recién trasladado a la isla, con el apoyo técnico de Petra, una experta informática y Niu, un prestigioso médico forense que está en tramite de divorcio con Vidal, la comisaria jefe responsable del equipo.

Poco a poco, van apareciendo partes de otros cuerpos, que van conformando una especie de rompecabezas gigante que está relacionado con la historia mallorquina del siglo XVII y las luchas intestinas entre dos antiguos clanes de la Ciutat de Mallorca, los Canamunt y los Canavall, con los asesinatos que van reproduciendo muertes legendarias de esa contienda.

Una vez reconocido el patrón y el modus operandi, la labor de nuestros policías se centra en intentar avanzarse a los pasos del asesino y resolver el gigantesco enigma planteado, como podéis ver en el tráiler de la serie.

Tengo que reconocer que desde la primera escena Treufoc me trasmitió unas sensaciones positivas muy poco habituales en las ficciones de nuestra industria. A medida que avanza, la historia evoluciona del típico asesinato por resolver, a una trama conspiranoica basada en la historia real mallorquina, dejando evidente que los creadores han hecho los deberes de buscar una historia local y enraizada en sus tradiciones seculares que tenga un atractivo global.

Frases populares mallorquinas como “yo no maté a Berga”, encajan perfectamente en el contexto de la investigación, además de presentarnos a personajes históricos como el bandolero Treufoc, que da titulo a la serie, que me han servido para ampliar mis escasos conocimientos sobre la historia balear.

‘Treufoc’ ha conseguido en su primera temporada una serie verdaderamente adictiva, supliendo la precariedad presupuestaria con grandes dotes de talento

Con claras influencias del ‘nordic noir’ de alto nivel e incluso de la catalana Nit i Dia, sus creadores Lluis Prieto y Toti Garcia, con David Mataró coordinando los guiones, han conseguido en su primera temporada una serie verdaderamente adictiva, donde han suplido la precariedad presupuestaria con grandes dotes de talento que desarrollan una gran historia de principio a fin.

Los aciertos empiezan por la elección del reparto con una magnifica pareja protagonista formada por la menorquina Queralt Albinyana y el mallorquín Joan Miquel Artigues, lo que además permite hábilmente escuchar los dos acentos principales de las islas, evitando el centralismo mallorquín. Ambos personajes son complejos y con muchos secretos del pasado y del presente, que van a influir mucho, tanto en su relación como en su investigación, lo que permite tener unas subtramas secundarias personales muy bien engarzadas con la principal.

Los secundarios están a un gran nivel, en especial la debutante Aina Jagla que en el papel de la experta informática destaca sobremanera con una actuación que debería llevarle a cotas más importantes, sin desentonar al lado de un Jordi Rebellón (Hospital Central), el único personaje que se expresa en castellano, como el experto forense que da una nota de distinción y veteranía a un reparto de actores y actrices poco conocidos fuera de su ámbito local, pero que están completamente al servicio de la historia.

La serie mantiene un ritmo ascendente y debo reconoceros que contiene el giro de guion mas sorprendente y mejor ejecutado que he visto en muchos años, de esos que si lo vierais en una serie estadounidense estaríais dando botes en el sofá y quemando las redes sociales con vuestras impresiones, además de finalizar la primera temporada con un cliffhanger de los que te hacen contener el aliento.

La serie tuvo una gran acogida en las islas -pero ninguna repercusión fuera de las mismas (despertad TV3 y À punt)- lo que provocó una rápida renovación para una segunda temporada que se ha estrenado recientemente apenas nueve meses después del final de la primera.

La segunda temporada hace una especie de reset creativo, con la salida atropellada de diversos personajes claves de la anterior

El planteamiento de la segunda temporada no me ha parecido tan acertado, al hacer una especie de reset creativo, con la salida atropellada de diversos personajes claves de la anterior, con el recurso fácil de avanzar la trama dos años. Explicar esas ausencias con dos frases de diálogo apresuradas y sin la persona implicada, me parece una cierta desconsideración hacia los seguidores que habían creído en la química del primer grupo investigador, con esa entrada con calzador de nuevos elementos investigadores.

Desconozco las razones de esos cambios, pero supongo que la premura del rodaje de la segunda temporada y los compromisos previos de los actores, habrán jugado un papel principal. Aunque no deja de ser una lástima perder tan rápidamente lo que ha costado una temporada construir, debo reconocer que la nueva trama histórica tiene sus alicientes, pero sin alcanzar los niveles de su impresionante primera entrega.

Ni qué decir tiene que mi llamada a mi amigo alemán fue inmediata para recomendarle la compra de la serie, lo mismo que hago con vosotros si os gustan las historias complejas con trasfondo histórico, que podéis ver en su integridad legalmente en el canal de YouTube de IB3 (creo que todavía no tiene subtítulos en castellano) porque es de lo mejorcito que se ha hecho en España en 2017 y la mejor demostración de que hay vida más allá de los centros habituales de producción.

Os dejo con el primer episodio, para que podáis echarle un vistazo a su excelente factura.

‘Mai Neva a la Ciutat’: si Lena Dunham fuera mallorquina

La segunda propuesta de IB3 es completamente diferente a la anterior, al adentrarse en terrenos absolutamente locales como una comedia costumbrista con un elevado toque melancólico y de desencanto ante la necesidad de una joven de tener que volver a empezar la vida de nuevo a los treinta años, al volver a su casa tras un periplo de varios años por el extranjero. La escuela de Girls ha creado productos en casi todo el mundo como la noruega Unge Lovende y de la que Mai Neva a Ciutat es una alumna aplicada y dirigida a un público muy especifico que no dudó en apoyarla fervorosamente en el concurso público de pilotos que hizo IB3 en una iniciativa pionera en las islas para elegir una comedia.

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Ficha: ‘Mai Neva a Ciutat’ – 6 episodios de 20 min. Dic 2017- . Idioma: Catalán con subtítulos en castellano. Cadena: IB3

La trama: Neus es una joven periodista cultural que tras trabajar siete años en Londres, a donde emigró tras graduarse en la universidad, se ve obligada a volver a Mallorca a casa de su madre y su hermano, tras ser despedida de la editorial donde trabajaba, para intentar reiniciar su vida en su isla natal.

El choque de su vuelta es bastante grande, porque en siete años las cosas y las personas han cambiado mucho, tanto en su entorno familiar como en el de su grupo de amigos, lo que hacen que Neus se plantee si es ella la única que no ha cambiado porque todos sus recuerdos se ven trastocados por esa evolución temporal, como podéis ver en el tráiler de la serie.

Esa crisis existencial de Neus, mientras intenta encontrar su nuevo lugar en la vida, es el hilo conductor de la comedia, que le permite ir presentando a diversos personajes del star-system local como el músico Pau Debón, que fue cantante del grupo Antònia Font, personajes populares locales como Vivian Caoba o incluso con menciones a Miquel Barceló, con claras referencias a los jóvenes espectadores mallorquines.

La canalización de las inquietudes de Neus a través de un blog cultural es la excusa perfecta para ir interaccionando con esos personajes del mundillo cultural mallorquín, con la ayuda de sus mejores amigos. La divertida y despreocupada Carme (una gran Maria Bauça), que también está deseando cambiar de vida y un agobiado Lluís (alocado Joan Orfila, centro) que además de ser la cuota menorquina de la serie, nos permite ver la evolución de un personaje desde un loco pasado a su adocenamiento actual.

‘Mai neva a Ciutat’ ha tenido una gran recepción a nivel local, donde se ha convertido en una serie de culto para muchos jóvenes mallorquines

La serie se basa absolutamente en la interpretación de Esther López en el papel de Neus, que raya a un gran nivel, transmitiendo al espectador de forma muy efectiva, todas las inseguridades y miedos que tiene su personaje al verse obligada a volver con el rabo entre las patas, mostrando en todo momento, esa desafección y la ansiedad que causa la sensación del fracaso personal en la primera etapa de tu vida adulta.

En este caso debo reconocer que Mai Neva a Ciutat me ha dejado bastante más frío que Treufoc, porque nunca he sido muy fan de Girls y este tipo de traumedias, ni pertenezco al grupo generacional que se va a ver representado por las aventuras de Neus y sus amigos. Pero eso no quita que la considere un ejercicio de estilo muy interesante sobre las contradicciones de una generación joven que ama a su isla natal, pero que se le queda pequeña para sus ambiciones y aspiraciones personales, una disyuntiva complicada de manejar como vemos en la serie.

Me consta que Mai neva a Ciutat ha tenido una gran recepción a nivel local, donde se ha convertido en una verdadera serie de culto para muchos jóvenes mallorquines como muestran incluso las noticias del canal balear, desde el momento de su selección para su pase a serie.
Mai Neva a Ciutat se encuentra disponible en Filmin, con subtítulos en castellano, además de en el canal de la televisión balear de YouTube, por lo que no dudéis en echarle un vistazo si os gustan este tipo de ficciones costumbristas generacionales.

Escrito por Lorenzo Mejino - Cati Moyà en abril 2018.

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