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¿Cuales son las mejores series del 2026? Estrictamente lo sabremos en diciembre cuando cerremos el año. Pero no nos hemos podido resistir a nombrar aquellas series que nos han encantado en esta primera mitad del año.
Ahora que en verano podéis poneros al día, ya sabéis, aquí va una lista con excelentes propuestas:
El caballero de los Siete Reinos (HBO Max)
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2026 arrancaba con una apuesta a la que llegábamos con muchas ganas. Tras dos años seguidos incluyéndola en nuestra lista de las series más esperadas del año y frustrarnos, una y otra vez, con continuos retrasos y sonoros rumores que hacían dudar de la calidad de la producción, esa expectación parecía tornarse en el deseo de ver el desastre anunciado. Pero, de nuevo, HBO nos calló la boca y celebramos una vez más que, cuando se trata de franquicias, es una cadena que sabe muy bien lo que tiene entre manos. Y teniendo la franquicia más famosa de la tele moderna, cagarla es un pecado.
El Caballero de los Siete Reinos se estrenó en enero, sin la pompa del otro spin-off de Juego de tronos, pero en pocos minutos demostró que está cortada por otro patrón: suena el famoso tema de Juego de tronos planteando una épica introducción a Ser Duncan, nuestro protagonista, cuando de golpe la música es interrumpida por una escena en la que este se alivia defecando a gusto en un árbol. Una escatológica declaración de principios que nos acomodaba para ver un Juego de tronos bien distinto al habitual.
Pues, aplicando aquello del back to basics o la lógica del «menos es más», El Caballero de los Siete Reinos consiguió ser todo un soplo de aire fresco, devolviendo a la franquicia lo que sabemos que siempre funciona: buenos personajes. El pequeño Dexter Sol Ansell y el alto Peter Claffey exudan química interpretando a esta extraña pareja formada por un caballero farsante y un mequetrefe escudero con más sabiduría y calle que todos los adultos —entre ellos, reyes, truhanes y malhechores de todo tipo— que les rodean. Unos nuevos Sancho Panza y Quijote que reivindican el espíritu de las antiguas novelas de caballerías dentro del universo de Poniente y todo ello, sin renunciar al espectáculo y la épica más desgarradora, como demuestra el brutal quinto episodio; ¿los mejores treinta minutos de tele de este año?
Un hombre mejor (Filmin)
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Un célebre troll de redes sociales, famoso por verter comentarios machistas y destructivos bajo el abrazo del anonimato, sufre una filtración masiva que saca su identidad a la luz después de meterse con una famosa cómica feminista. Acorralado por el linchamiento público y temiendo por su vida, decide ocultarse adoptando una identidad femenina en su día a día. Sin embargo, al experimentar la rutina desde el otro lado del espejo, chocará de frente con los mismos abusos, acosos y sesgos que él alimentaba.
Galardonada en Canneseries y en el pasado SERIELIZADOS –donde ganó el premio a mejor serie internacional–, esta producción noruega esquiva hábilmente la moraleja barata o el perdón fácil. La serie utiliza el humor negro como un bisturí para diseccionar la fragilidad del ego masculino, la hipocresía digital y las cámaras de eco que alimentan la radicalización de los conocidos como «incels» en la red.
En definitiva, Un hombre mejor es una serie valiente, ácida, descarnada, incómoda y brillante. Una lección de narrativa que no busca complacer al espectador, sino enfrentarlo a sus propias contradicciones mediante un viaje de empatía forzada tan disparatado como profundamente real.
DTF St Louis (HBO Max)
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DTF St Louis es el nombre de una ficticia app de encuentros sexuales para la gente de St. Louis, Missouri, entre ellos sus dos estupendos protagonistas: Clark Forrest (Jason Bateman) y Floyd Smernitch (David Harbour). Dos hombres de mediana edad que se conocen en el trabajo y desarrollan una amistad con terribles consecuencias para ellos y la gente que les rodea, como la esposa de Floyd, Carol (Linda Cardellini). Down to fuck es, sin duda, un nombre muy llamativo para una app de citas, pero DTF St Louis es el título para enmarcar en lo que va de año.
Esta miniserie de HBO, creada por Steven Conrad —un guionista que llevaba tiempo queriendo ser oído y reconocido (allí está la magnífica Patriot)—, se merece un lugar privilegiado en la lista que nos ocupa. Su fascinante humor negro y un soberbio reparto principal son sus grandes bazas. Pero, sobre todo, lo es su descarada voluntad para subvertir todos los lugares comunes que esperaríamos en una aparente historia de misterio que arranca con un cadáver y una investigación policial. Cada nueva revelación que vivimos en DTF St Louis no es un giro de guion al uso: es un pequeño vistazo a la verdadera naturaleza de la serie.
Del mismo modo que lo hacen los fenomenales detectives interpretados por Richard Jenkins y Joy Sunday, en DTF St Louis vamos siendo testigos de una historia —llena de tristeza y belleza a partes iguales— sobre la amistad masculina, los complejos corporales y los prejuicios morales. Sobre el peso de los años en nuestros deseos, sueños y aspiraciones; el deseo de encontrar aquello que nos devuelva la llama interior que una vez tuvimos o la dificultad que supone la rutina diaria para conectar con las personas que más queremos.
Empatía (Movistar Plus)
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Empatía es otra serie que pasó exitosamente por festivales como Séries Mania o nuestro SERIELIZADOS –donde se llevó tres premios– y que, por suerte, pudo llegar a la oferta de las plataformas en España. Movistar Plus+ tuvo a bien sumar a su catálogo esta maravilla originaria de Québec que define perfectamente lo que podríamos llamar como «series de autor».
Florence Longpré crea, escribe y protagoniza esta dura, divertida y honesta serie que es, simplemente, una maravilla. La historia sigue a Suzanne (Longpré), una psiquiatra con sus propias grietas emocionales que se incorpora a un departamento de alta seguridad en un centro de salud mental. Alejándose del morbo fácil y del drama machacón, la serie opta por una mirada luminosa, tierna y profundamente humana sobre la salud mental y la compasión.
Empatía es un pequeño milagro televisivo que te encoge el corazón y te saca una sonrisa sincera cuando menos te lo esperas. A ello ayudan sus fantásticas coreografías, un recurso que podría parecer una floritura al uso, pero que en manos de Longpré y el realizador Guillaume Lonergan otorga una capa extra de belleza y profundidad a una de esas series que merecen un boca-oreja fenomenal.
La maldición de Widows Bay (Apple TV)
En abril llegaba a nuestros televisores, sin excesivo aviso previo, la que se convertiría en una de las mejores series, ya no solo de lo que va de año, sino de los últimos AÑOS (en plural mayúsculo). La maldición de Widows Bay nos traslada a una isla de Nueva Inglaterra que está en plena decadencia económica. Su optimista pero algo ingenuo alcalde, Tom Loftis, decide que la solución para salvar el pueblo es modernizarlo y venderlo como el próximo destino turístico de moda. ¿El único problema? Que los lugareños, que son tipos de lo más peculiares, están absolutamente convencidos de que la isla arrastra una maldición ancestral. Y lo peor de todo… es que tienen razón. En cuanto los turistas empiezan a desembarcar, las leyendas de terror más ridículas y sangrientas del folclore local se vuelven terroríficamente reales.
Katie Dippold, creadora de la serie y guionista de Parks and Recreation, logra algo milagroso: el equilibrio perfecto entre terror y comedia. Dippold construye una atmósfera que bebe directamente de los relatos más icónicos de Stephen King, de la extrañeza de Twin Peaks y de la tensión costera de Tiburón, pasada por el filtro del humor negro.
Protagonizada por un Matthew Rhys desatado en su vis más cómica, la serie utiliza el pretexto del terror folclórico para reírse de la burocracia, la desesperación económica de un pueblo olvidado y las, a veces, absurdas y/o acertadas dinámicas sociales de las pequeñas comunidades. En definitiva, La maldición de Widow’s Bay es un soplo de aire fresco en el panorama televisivo actual. Una propuesta tremendamente divertida con mitología propia, monstruos memorables, misterios que nos hacen querer teorizar y, sobre todo, un gran corazón.
Ravalejar (HBO Max)
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“Can Mosques” es un restaurante familiar centenario en el barrio del Raval de Barcelona, adorado y respetado por todos. Pero, tras caer en manos de un fondo de inversión cuyo objetivo es vaciar el edificio y acelerar la transformación del barrio, se enfrenta al desalojo. La noticia sume a la familia en una profunda desesperación. Cuando deciden defenderse con la ayuda de sus vecinos, la lucha rápidamente se descontrola y se vuelve cada vez más peligrosa. Para salvar Can Mosques, tendrán que cruzar límites que nunca creyeron capaces de cruzar y preguntarse hasta dónde están dispuestos a llegar para asegurar la supervivencia del restaurante.
Ravalear trasciende del mero thriller familiar para convertirse en un alegato social. Partiendo de su historia familiar real, su creador, Pol Rodríguez, rueda con una pulsión frenética que huye del retrato folclórico o turístico de Barcelona, sumergiéndonos en las contradicciones de un barrio vivo que se niega a ser devorado por el capital inmobiliario. El verdadero valor y la relevancia de la serie es cómo aborda el monstruo de la crisis de la vivienda y la especulación inmobiliaria sin caer en el panfleto. La gentrificación aquí no es un concepto abstracto de un artículo de periódico, es una realidad que destroza las vidas de sus protagonistas.
En definitiva, Ravalear es un retrato incómodo y rabioso sobre la pertenencia, la importancia de la comunidad y los límites de la ética cuando un bien básico está en riesgo. Una serie incendiaria que llega para abrir debates incómodos, incitar el despertar y la revuelta, y marcar un punto de inflexión en la ficción social nacional del momento.




