¿Quién mató a mamá?
'Asesinato en Middle Beach'

¿Quién mató a mamá?

¿Quien mató a Barbara Hamburg?

'Asesinato en Middle Beach' está disponible en HBO desde el 16 de noviembre del 2020.

HBO añade a su catálogo 'Asesinato en Middle Beach', miniserie documental que aporta algo nuevo al abarrotado panorama del 'true crime'.

En 2010 Barbara Hamburg fue brutalmente asesinada en Middle Beach, un rincón idílico de Madison, un pacífico pueblo de la costa de Connecticut (EEUU). El crimen fue el segundo asesinato en un siglo en esa localidad. Y también un duro golpe para la familia de Barbara, cuyo asesinato sigue hoy en día sin resolver.

El cuerpo fue hallado por la hija adolescente de la víctima y por su hermana, en plena mañana. Tras un complicado divorcio, su exmarido pasó a ser el principal sospechoso pero nunca se llegó a formalizar la acusación. El caso está lleno de incógnitas y sospechas pero la policía del lugar nunca ha dado con una explicación racional del crimen.

Tras varios años buscando respuestas e intentado superar la muerte de su madre, Madison Hamburg, el hijo mayor de Barbara, protagoniza y dirige Asesinato en Middle Beach. En este nuevo true crime para amantes del género, Madison Hamburg se adentra en los secretos familiares buscando respuestas que podrían ser demasiado dolorosas de conocer.

A lo largo de cuatro capítulos, él y su equipo de investigación, hacen un recorrido exhaustivo por cada rincón del caso. Lo cual le lleva a cuestionar a diversos miembros de su propia familia para descubrir quién mató a su madre.

Empacho de ‘True crimes’

Admitámoslo: el true crime es un género ideal para los tiempos de binge watching y confinamientos –impuestos o voluntarios–. Ese tópico que dice «sofá, manta y peli» bien podría evolucionar hacía «sofá, manta y crimen». O bien «sofá, manta y secta», si sois más de historias de sectas, ya sean la del Palmar de Troya o la de los pijos new age convertidos en esclavos sexuales de NXIVM. Hasta aquí, genial.

‘Asesinato en Middle Beach’ es una nueva mirada personal al género ideal para quienes estén ya un poco empachados de tanto crimen

Pero la verdad es que el alud de títulos true crime desde el éxito ensordecedor de Making a murderer han llevado al género a un punto de saturación muy alto. La oferta es actualmente enorme y cuesta encontrar nuevos títulos que no se salgan de una cierta fórmula preestablecida. Y por mucho que la posibilidad de ver un crimen resuelto ante nuestros ojos, siga siendo una opción muy seductora, el desgaste es muy alto.

Tanto es así que incluso Errol Morris, líder indiscutible del documentalismo norteamericano, ha llegado a pedir disculpas simbólicas por hacer creer a cada documentalista que debe resolver un caso criminal real, como él realizó en el film The thin blue line.

La sensación de empacho que ahora mismo pueda sentir un fan de este adictivo género, como el que escribe estas líneas, es tal que, a menos que la propuesta sea tan extravagante como Tiger King, cuesta encontrar la motivación para volver a engullir horas y horas de misterios sin resolver que se compliquen en cada giro de guion.

Es por eso que la llegada de Asesinato en Middle Beach supone cierto aire refrescante. Una nueva mirada personal al género ideal para quienes, como un servidor, estén ya un poco empachados de tanto crimen. Aun sin ser el título excelente que revolucione o de un giro total el género del true crime el acercamiento totalmente subjetivo al tema que presenta esta nueva miniserie le aporta un plus de interés muy bienvenido.

Madison Hamburg, buscando respuestas a la muerte de su madre.

El yo protagonista y el yo relator

Presentamos a Madison Hamburg, protagonista y director de Asesinato en Middle Beach. Este joven documentalista perdió a su madre a los 18 años. El responsable de tal violenta muerte aún se desconoce. Y es por eso que Madison, armado de una cámara y una grabadora de audio está dispuesto a encontrar las respuestas que tanto desea encontrar allí donde es más probable que esté el responsable del crimen: en su propia familia.

Encontraremos muchos ejemplos en los que los/las documentalistas encargados de la serie en cuestión, ofrecen un acercamiento demasiado subjetivo y partidista en casos que, muchas veces, tienen más de una versión del relato. En un género como éste, situado en una especie de zona gris en la que confluyen creación audiovisual y artística con periodismo de investigación, es difícil encontrar aquel punto medio en el que quien cuenta la historia debería ser totalmente objetivo o por el contrario, contarla como parte implicada del proceso.

Lo importante aquí no es tanto «¿Quién lo hizo?», sino plantear «¿Quiero realmente saber quién de mi familia lo hizo?».

Este es un tema peliagudo ya que cuesta discernir entre dónde empieza la obligación de los/las documentalistas para presentar los hechos tal y como han ocurrido y el derecho de esos mismos documentalistas como creadores que son para contar, cortar y moldear la historia según su criterio artístico. Si esta división estuviera cien por cien clara, todo sería seguramente más fácil pero también mucho menos interesante. Y es que en la mayoría de ocasiones, esta nueva hornada de títulos true crime más que revelarnos el misterio tras un crimen lo que nos cuentan es la complejidad de un determinado sistema judicial o en el caso que nos ocupa, de la descomposición total de una aparentemente perfecta familia norteamericana.

Lo importante aquí no es tanto «¿Quién lo hizo?», sino plantear «¿Quiero realmente saber quién de mi familia lo hizo?». Sin duda el mayor punto de atractivo de Asesinato en Middle Beach es este viaje personal y familiar que está dispuesto a hacer Madison Hamburg, contándonoslo siempre en primera persona. Puede que nunca lleguemos a saber quién asesinó a su madre Bárbara pero en el centro del relato de Asesinato en Middle Beach y escondido tras el alto número de personajes y giros que ocupan la investigación de la serie, lo que realmente se encuentra es el desesperado viaje interior de un joven que necesita saber toda la verdad sobre su familia y más concretamente, sobre su madre.

Y así, se resuelva o no el crimen, construir su propia identidad y de paso, intentar estar en paz con los hechos sucedidos. La exposición emocional constante ante el espectador hace que este sea un viaje muy duro para el protagonista/creador. La particularidad del relator subjetivo en Asesinato en Middle Beach provoca que veamos algo que muy pocas veces –o casi nunca– podremos ver, de una forma tan justificada, en un true crime: los hechos afectando directamente a quien nos cuenta la historia.

Problemas en el paraíso

Lo más fascinante de Asesinato en Middle Beach es acompañar a Madison en este duro viaje de autodescubrimiento y exploración de los secretos familiares. No hace falta haber vivido un crimen así de grave para empatizar con un joven que necesita saber qué ocurre dentro de su familia para encontrar la paz interior. Muchos de nosotros crecemos sin saber al cien por cien todo lo que ha ocurrido en el seno de nuestra familia y sin embargo, cuando más maduramos, más necesitamos ser conocedores de la historia al completo de nuestra familia. En especial la de nuestros padres.

Forma parte de lo que hemos sido y de los queremos ser. Desmitificar a nuestros progenitores cuando crecemos y vamos hacia la edad adulta es un paso tan natural como lo es perder los dientes de leche o empezar a tener vello púbico. Forma parte de nuestra experiencia vital. Pero desmitificar a una madre a la que tienes en un pedestal desde su prematura y violenta muerte, para remover en el pasado y descubrir todas las aristas de su verdadera historia, es un ejercicio muy difícil del que Madison Hamburg sale bastante entero al final de Asesinato en Middle Beach.

De izquierda a derecha: John, Ali, Barbara y Madison. La perfecta familia norteamericana.

Los Hamburg eran una familia de postal: el padre, millonario CEO de una compañía eléctrica; la madre, una ejemplar y carismática ama de casa capaz de unir a toda la familia en cualquier ocasión; los hijos, niño y niña, preciosos ejemplos de la familia nuclear bien avenida. El ideal WASP en toda regla. Pero el ejemplo de perfección perpetuado por las ficciones de otras épocas se va revelando a través de las imágenes caseras y los hechos que nos relata Madison en toda una pesadilla moderna sobre la familia desestructurada.

Una acusación de fraude acaba con la carrera del padre, lo que va degenerando en un ambiente hostil en la familia. Los constantes viajes del padre en busca de nuevos negocios hacen mella en una esposa, Barbara, que cae en el alcoholismo y harta de ser una madre soltera de facto, se divorcia. A partir de aquí empiezan también los problemas de abuso de substancias en los hijos del matrimonio y una historia familiar de dependencia al alcohol que pasa de generación en generación. Lo que en un principio eran imágenes caseras idílicas se muestran como lo que realmente eran: una fachada que escondía un mar de problemas personales, negocios amorales entre miembros de la familia y oscuros secretos que formaran cada giro de la historia.

Madison es capaz de retorcer y manipular la narración de la serie para buscar todo tipo de posibles culpables a la muerte de su progenitora

Tanto es así que, en su condición de responsable último del relato, Madison Hamburg es capaz de retorcer y manipular la narración de la serie para buscar todo tipo de posibles culpables a la muerte de su progenitora, por muy doloroso que eso pueda ser. La dicotomía entre parte implicada y narrador de la historia se hace patente en más de una escena, llevando al joven –y admitámoslo, quizás demasiado inexperto como realizador para una tarea tan complicada– a una incomodidad personal total en pro de dotar a la serie y cada uno de sus episodios de los giros y explicaciones de todo tipo que los espectadores más morbosos requieren.

Eso lleva a Madison a preguntar directamente a su padre, su tía abuela o a su hermana pequeña si han tenido algo que ver con la muerte de su madre. Una dolorosa pero necesaria pregunta que probablemente debería preguntar un narrador imparcial pero que Madison, en su condición dual de narrador tiene todo el derecho a hacer. La verdad, incomoda ver a Madison retorcer de esta forma tan personal y dolorosa el relato pero ésa es su propia peyorativa en última estancia y lo que confiere a Asesinato en Middle Beach su carácter diferencial.

La historia familiar de Asesinato en Middle Beach tiene suficientes giros y aristas como para satisfacer a quien busque un entretenimiento ‘true crime’ con el que matar cuatro horas de «sofá, manta y crimen». El árbol familiar de Madison Hamburg esconde muchos secretos que iremos descubriendo al ritmo que lo hará su protagonista –un fenómeno solo posible por su condición de narrador que manipula el relato, claro está–.

Lo cual va transformando Asesinato en Middle Beach más que en un ‘true crime’ en toda regla, en un desgarrador relato de cómo una familia perfectamente idílica se puede destruir en tan poco tiempo. Es muy posible que las numerosas excentricidades que esconden algunos giros de la historia de Asesinato en Middle Beachno no sean tan llamativas, a simple vista, como las que protagonizan los rednecks de Tiger King Making a murderer pero demuestran que los pecados personales y el crimen no distinguen entre clases y estratos sociales.

Escrito por Guillem F. Marí en enero 2021.

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