¿Cómo contarlo? La ética en las series sobre crímenes reales
'22.juli' y 'The Investigation'

¿Cómo contarlo? La ética en las series sobre crímenes reales

Dos series europeas estrenadas en nuestro país, '22.juli' y 'The Investigation', se alejan del morbo para explorar la importancia de la comunidad, la información o la educación en contextos de tragedia.

Son muchos los espectadores que disfrutan con series y documentales basados en crímenes reales, pero, ¿dónde están los límites cuando se cuentan estas historias? ¿Se le debe dar protagonismo a los culpables? ¿Es ético dar detalles sobre los hechos y las víctimas?

Recientemente se han estrenado dos series escandinavas que planteaban algunas respuestas a estas preguntas, pues ambas suponen un acercamiento a hechos reales que, alejadas del morbo y de los culpables, buscan otras formas de narrar y de transmitir mensajes; la importancia de la comunidad, la información o la educación y la defensa de la libertad. Me refiero a la noruega 22.juli, dirigida por Sara Johnsen y producida por la NRK, y The Investigation, dirigida por Tobias Lindholm, coproducida por Dinamarca, Suecia y Noruega y estrenada en la cadena danesa TV2.

22.juli sigue los atentados terroristas ocurridos en Noruega en julio de 2011, cuando Anders Breivik hacía estallar una bomba en Oslo y disparaba a decenas de jóvenes en la isla de Utøya. The Investigation es la historia de la investigación que se llevó a cabo en 2017 tras el asesinato de la periodista Kim Wall.

Ambas demuestran una responsabilidad ética en decisiones como el punto de vista, el género o la construcción de los personajes. Es en este tipo de decisiones donde encuentran lugares mucho más interesantes a los de las ficciones sobre crímenes a las que estamos acostumbrados.

Hablaremos aquí precisamente de cómo el punto de vista es una de las claves para entender sus aciertos.

Hace tiempo que la televisión noruega demostró ser capaz de crear productos variados y de calidad. De la NRK han salido series como la ya mítica Skam, que resultó innovadora en muchos sentidos, y otras propuestas interesantes como Lykkeland (El tiempo de la felicidad), Heimebane (Home Ground) o Unge lovende (Young and promising), en las que se tratan temas actuales con gran sensibilidad.

22.juli (disponible en Filmin) es otra de sus grandes apuestas y también es su mayor producción hasta la fecha. Les llevó seis años desarrollarla y durante ese tiempo una de las tareas principales que llevaron a cabo sus creadores fue la estar en contacto con las fuentes y entender cómo este atentado afectó a aquellos que estuvieron cerca de lo ocurrido. 22.juli es, sobre todo, la historia de una  ciudad enfrentándose a unos hechos terribles, la historia de aquellos trabajadores implicados en la seguridad, la atención sanitaria, la educación y la información del 22 de julio y de los días y meses posteriores.

En ’22.juli’ con cinco los puntos de vista principales, lo que permite una visión general de los hechos y transmitir un mensaje que aboga por la integración y la solidaridad

¿Cómo contar un hecho que causó tanto daño en la sociedad noruega y cuyas secuelas siguen presentes? La web de la propia NRK publicaba hace unos meses un artículo en el que se respondían algunas preguntas sobre la serie y en una de las respuestas se destacaba el hecho de que las demás ficciones que se han hecho sobre el 22 de julio se centran en los ataques, mientras que 22.juli habla de las consecuencias humanas y de lo que pasó alrededor. No es casual que en este mismo artículo sean habituales palabras como «respeto», «dignidad» y «comprensión», queda claro que existe una intención de homenajear y contar la historia desde una posición responsable. No quiere decir esto que otras ficciones no lo hagan, pero sí que en la serie de Sara Johnsen se perciben unas intenciones claras.

Fijémonos en el punto de vista: la ciudad de Oslo. La serie nos presenta a un conjunto de personajes, que van desde médicos hasta blogueros de extrema derecha. Son cinco los puntos de vista principales, lo que permite una visión general de cómo se vivieron los hechos, resaltar la idea de comunidad y con ello transmitir un mensaje que aboga por la integración y la solidaridad, crear una historia rica en perspectivas dando voz a colectivos clave en la catástrofe y, muy importante, alejarse del sensacionalismo y de la mirada y protagonismo del terrorista, un protagonismo nunca concedido.

Los diversos puntos de vista permiten introducir otros temas relacionados con los hechos, quizás algo más desconocidos. Es destacable la introducción del tema del racismo, a través del personaje de Liiban, un trabajador del hospital, cuando horas después de los ataques algunas personas aprovecharon la suposición de que el perpetrador era alguien «de fuera» para atacar a los inmigrantes. Esta perspectiva permite además incluir en este retrato social un espacio para la autocrítica, algo que ocurre en todas las tramas de la serie, en las que siempre vemos las dos caras del «mejor país del mundo», como dice el título del primer capítulo.

Además, el reconocimiento por parte de la serie al personal sanitario se mezcla con la inclusión de una trama, basada también en una historia real: la posible reestructuración de los hospitales de Oslo, lo que ocasionaría el cierre de algunas salas de trauma del hospital Ullevål, el protagonista de 22.juli. Los hechos de julio de 2011 y la repuesta del personal hospitalario hicieron que esta decisión no fuera tomada, aunque el plan sigue siendo debatido, como recogen algunos medios noruegos.

’22.juli’ acierta y consigue un drama sobrecogedor, que además plantea cuestiones que fueron, son y serán importantes para el entendimiento y desarrollo de nuestra sociedad

Otro punto de vista que merecería un análisis mucho más extenso es el de los blogueros de extrema derecha, una hábil estrategia para abordar el auge de este tipo de movimientos en Europa y los ideales del terrorista, sin darle protagonismo a éste. Los activistas de extrema derecha pasan de creer que el terrorista era inmigrante, algo que confirmaría sus teorías sobre los problemas del multiculturalismo, a enfrentarse a una realidad incómoda para ellos. Esto se relaciona directamente con otro de los grandes temas de la serie que es el de la importancia de la información rigurosa y el lugar de la prensa en la sociedad. Con el personaje de Anine, una de las periodistas, el espectador se enfrenta a algunas de las preguntas que rodearon los hechos, como: ¿es un loco o es un terrorista de extrema derecha? La versión que dieron los propios psiquiatras que le evaluaron cambió de la primera a la segunda opción, pero la cuestión va más allá: ¿Cuál es el papel de los medios ante esto? ¿Cómo se combate el ascenso de la extrema derecha y su actividad en la red? El personaje de Mads, el bloguero, está inspirado en varios casos reales, si bien, una vez más, el personaje en sí no se basa en una persona real en concreto, sino que es un personaje de ficción construido a partir de esas ideas y esos perfiles.

Por último, es reseñable el papel que ocupa la educación y la labor que tuvo que realizar después de lo ocurrido. La educación en Noruega pasó por momentos muy difíciles tras los atentados, tengamos en cuenta que las víctimas de Utøya eran adolescentes, y los profesores tuvieron que aprender no solo a convivir con aquello sino también a educar y apoyar a los niños y jóvenes en una sociedad herida. Es con el personaje de Helga, la profesora, con quien podemos adentrarnos en las aulas y conocer las secuelas de familiares y los problemas para adaptar las clases y los protocolos tras lo ocurrido.

En definitiva, 22.juli acierta y consigue un drama sobrecogedor, que además plantea cuestiones que fueron, son y serán importantes para el entendimiento y desarrollo de nuestra sociedad.

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Anine, una de las periodistas encargadas de cubrir el atentado / NRK

Es interesante cómo uno de los mayores aciertos de la serie danesa The Investigation (disponible en Movistar+) se encuentra en el lado contrario en lo que se refiere a la perspectiva. En la producción danesa tenemos un punto de vista central y protagónico y este es el de Jens Møller, el policía encargado del caso. En un sentido más amplio, prima el punto de vista de la policía y los cuerpos de seguridad, construyendo una historia sobre la lucha, la colaboración y la perseverancia ante un caso difícil y escabroso.

No era fácil en una historia como esta alejar del foco al criminal y las múltiples versiones sobre el crimen, algo que en su momento dio muchos titulares de prensa, pero la serie lo consigue. Y lo hace porque sabe que más allá de los detalles escabrosos y del sufrimiento existen otros temas con los que poder abordar la historia: la lucha incansable en el mar para encontrar el cuerpo, la colaboración entre la armada, los expertos en el Mar Báltico y la policía sueca y danesa, la increíble fortaleza de los padres de la víctima y su agradecimiento o el espíritu de la comunidad que apoya a la familia y recuerda con cariño a Kim Wall.

Por otro lado, la idea de vínculo es la clave para entender este punto de vista y el personaje Jens Møller, quien enlaza la investigación con la familia y, además, va recibiendo con sorpresa las distintas versiones del acusado. Abundan las escenas pausadas de sus viajes en coche, los trayectos silenciosos, y estas imágenes llevan consigo una de las ideas principales de la serie, la del hombre que conecta lo personal con lo profesional, la investigación con la familia y la falsa información que da el culpable con la verdad que se esconde bajo el mar.

Lindholm, creador de ‘The Investigation’, tras indagar en la figura del agente encargado, decidió continuar su historia centrándose en el trabajo policial

Esta función de enlace se va desarrollando en paralelo al intento de recuperación del vínculo perdido con su hija, con la que en los primeros capítulos tiene algunos encuentros algo fríos por su dedicación permanente al trabajo, y con la que a medida que avanza la trama, y él se siente más afectado por los hechos, intenta recuperar. Si pensamos en esa especie de dogma del guion que dice que el protagonista tiene que aprender algo, en The Investigation Jens Møller tiene que aprender la importancia de estar ahí para quien le necesita, en este caso, su hija. No en vano la figura del perro, siempre leales a sus dueños, aparece reiteradamente en la serie. Los perros son necesarios para avanzar en la investigación, grandes rastreadores capaces de hazañas que no están al alcance de los humanos, pero también son la vía de escape para el padre de la víctima, que pasea por la playa con su amigo fiel en los momentos duros, y por supuesto, para nuestro protagonista, siempre recibido en casa por sus dos perros. Precisamente es uno de estos animales quien le da la el impulso para llamar a la policía sueca y pedir la colaboración de los perros rastreadores de cadáveres. Basado también en la realidad, este hecho hizo avanzar la investigación y, por cierto, los perros recibieron un galardón.

El creador de la serie, Lindholm, contaba para el ABC, en una entrevista reciente, cómo, tras descubrir e indagar en la figura del agente encargado, decidió continuar su historia centrándose en el trabajo policial y en particular en la posición de Jens Møller. La historia del asesino ya había sido contada por la prensa, era el momento de contar todo lo demás. Esta decisión cambió el curso de la serie, la alejó del true crime y la convirtió en un drama humano e inspirador, algo que además mantiene el espíritu de la Fundación Kim Wall, que lleva Ingrid Wall, madre de la periodista, y que apoya a nuevas voces del periodismo que compartan los valores que defendía Kim Wall.

Otras cuestiones merecerían nuestra atención, como la elección del género o la dirección, pero no es este el momento. Ahora es, sin duda, el momento de acercarse una vez más a la ficción que nos llega de Escandinavia y sumergirse en el mundo que nos proponen que es también nuestro mundo.

Escrito por Irene Puyol en enero 2021.

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