Crónica de un desencanto
'Rick and Morty' (T4)

Crónica de un desencanto

Escena de 'Rick and Morty' de la 4ta temporada. Imagen: Netflix

¿Por qué de repente nos alejamos de las series que nos tienen fascinados? 'Rick and Morty' está perdido el momentum que se ganó y tiene a muchos fans descontentos. Y todo esto tiene una explicación.

Wubba Lubba Dub Dub
(Sufro terriblemente, ayudadme por favor)
– Dicho popular de las personas pájaro –

 

Sí, desencanto. No, no es un titular clickbait ni una pose para hacerme el esnob. Como articulista ocasional pero apasionado sobre lo cartoon y los dibujitos, éste es sin duda mi artículo más personal y más descarnado. Y mi relación con Rick and Morty es la crónica de un desencanto que me ha llevado a sentir una indiferencia aterradora hacia la que era una serie que amaba con locura. Un proceso que todavía estoy intentando dilucidar.
¡DENTRO FLASHBACK!

Rick and Morty ha sido una serie vital para mi desarrollo como fan, como guionista, y como amante de la ciencia ficción. Desde que fue anunciada, la seguí religiosamente durante sus dos primeras temporadas, analizándola y comentándola capítulo a capítulo con allegados, amantes y amigos. Cuando vivía en Los Angeles, fui a ver a Dan Harmon varias veces en su brillante podcast Harmontown para presentarle mis respetos (y por ello me perdí la visita de Harmon en Barcelona en Serielizados Fest).

Joder, incluso escribí un guion de muestra – un spec script, que lo llaman en la industria – de Rick and Morty que sigue siendo una de mis mejores cartas de presentación como guionista locuelo de animación1 . Cuando en April Fool’s Day, Adult Swim emitió el primer capítulo de la tercera temporada en bucle for the lols, vi hasta tres veces seguidas una de las premieres más alocadas jamás hechas, en la que en 20 minutos todo volvía a su status quo inicial pero todo cambiaba para siempre. Y “Pickle Rick” me fascinó por su cruel retrato ultraviolento de la mente de Rick y la mella que dejó en su hija – capítulo que Film Critic Hulk analizó de una forma brillante.

Pese a todo, en pleno apogeo de la tercera temporada… ¡dejé la serie a medias! Y ahí sigue todavía, tirada en un rincón. Fue justo después del episodio ‘The Ricklantis Mixup’, también conocido como ‘Tales from the Citadel’: posiblemente, uno de los episodios mejor escritos y estructurados de toda la serie y con uno de los finales más recordados y reverenciados por el fandom.

¿Por qué la abandoné? ¿Por qué me alejé de una serie que tanto me había fascinado en su momento y nunca volví a ella? ¿Qué demonios ocurrió ahí?

“Tengo la sensación que no he sido el único fan que se ha ido alejando de la serie y ahora contempla su presente discontinuo con distancia y prudencia”

Creo que fue una mezcla de factores. Quizás por pereza existencial (soy un abandona-series crónico). Quizás porque Rick and Morty había llegado ya a su cénit de genialidad e inconscientemente no quería ver su ocaso. Quizás por todo lo que empecé a leer sobre Harmon y Megan Ganz en pleno #MeToo (aunque su disculpa fue una rara avis de la que tendríamos que tomar todos ejemplo). Quizás por lo que recordaba sobre Justin Roiland (su ‘fuck’ sindicalismo, sus devaneos con menores de edad). Quizás por su boom de fans intensitos y un poco pesados con la salsa Szechuan o con lo inteligente que tienes que ser para entender la serie.

Tras el reciente estreno de la cuarta temporada, tengo la sensación que no he sido el único fan que se ha ido alejando poco a poco de la serie y ahora contempla su presente discontinuo con distancia y prudencia. Los parones descomunales entre temporada y temporada tampoco ayudan a mantener el momentum de la serie. Y, vaya, su sonada renovación sin precedentes –¡70 capítulos!– me pareció muy sintomática: Adult Swim quiere exprimir su gallina (¿se pueden exprimir las gallinas?) de los huevos de oro durante muchos años. Quizás más allá de sus límites narrativos y sin preservar su integridad y calidad. Es, en todo en caso, un reto descomunal.

Pero más allá de este maelstrom de factores extratelevisivos –que condicionan más que nunca nuestra relación con las ficciones que consumimos– volvamos al objeto de estudio: Rick and Morty como artefacto narrativo. Y volvamos también a la gran pregunta: ¿qué ocurre cuando esa serie tan especial deja de cautivar tu alma? En busca de una tórrida reconciliación, voy a revisitar y terminar la tercera temporada de una santa vez y a reengancharme a la cuarta en su ritmo semanal. Tomaré muchas notas. Ahora vuelvo. 

(El articulista nunca volvió)

 

No, es broma, ¡ya estoy aquí de nuevo! Han pasado unos días y ni os habéis enterado. El cine no es el único medio donde las elipsis son la hostia de efectivas y sutiles, oye.

Vista en conjunto, la tercera temporada de Rick and Morty es posiblemente la más redonda y a su vez la más arriesgada de toda la serie… por su constante deconstrucción.

Rick siempre ha sido un personaje problemático, y en esta tercera temporada lo vemos elevado al cubo, odioso y perverso, sin posibilidad de redención. Pero por primera vez la propia serie se propone cuestionar y psicoanalizar e incluso visibilizar la toxicidad de Rick: el hombre más listo de todo el universo es un psicópata (“más bien un demonio, o un dios muy jodido”) al que no tendríamos que idolatrar. Y todo ello no se explora solamente en el mencionado “Pickle Rick”, también en su primer episodio ‘The Rickshank Rickdemption’, en el absurdamente cruel ‘Vindicators 3’, en el meta-terapéutico ‘Rest and Ricklaxation’ y en el falso clip show (ya un clásico del universo Harmon) ‘Morty’s Mindblowers’.

“Después de la tercera temporada, mi pregunta fue inmediata: ¿cómo van a seguir estirando el hilo durante siete temporadas más?

También descubrimos un Morty vindicativo cada vez más parecido a su misterioso homólogo con parche: sabe que sin Rick, él y su familia serían mucho más felices. Summer cobra más protagonismo y se deja impresionar por Rick tal y como siempre ha hecho su madre Beth. ¡Y ojo con Beth! Elige a Rick antes que a Jerry, defiende a Rick antes que a sus hijos, y es incapaz de reconocer ni recordar el lado más perverso de su infancia… y lo paga muy caro: con una crisis existencial digna de Philip K. Dick. Demonios, incluso Jerry – ¡JERRY! – quiere asesinar a su suegro metomentodo.

Rick es el centro envenenado de una temporada en constante mutación que culmina en un episodio aparentemente trivial – dejó a muchos con mal sabor de boca – escrito por Dan Harmon en solitario en el que la familia Smith abandona a Rick para protegerse. Le ponen límites para poder seguir siendo una familia normal y feliz. Y, que me aspen, creo que hubiera sido un final más que decente para la serie. Ante tal tour de force, mi pregunta fue inmediata: ¿cómo van a seguir estirando el hilo durante siete temporadas más?

La segunda parte de la 4 temporada de ‘Rick and Morty’ llegará a principios de 2020.

Esta cuarta temporada, a priori, es un poco decepcionante. Volver al status quo de la primera –”but more streamlined”– me parece una regresión. ‘Edge of Tomorty’ tiene un buen arranque pero se pierde al intentar hacer de Morty un personaje más activo pero por lo tanto más predecible. ‘The Old Man and the Seat’ es un remake encubierto del capítulo de Unity con el mismo theme (Rick es un hombre roto incapaz de conectar con alguien) pero sin el mismo garbo.

Y ‘One Crew over the Crewcoo’s Morty’ es una simpática parodia de las películas de atracos, pero no hay ninguna pirueta conceptual de fondo, con garra dramática, que nos sorprenda. Y lo peor de todo es que la serie ya no cuestiona a Rick y su toxicidad. Parece que incluso haga todo lo contrario, que es enarbolar ese putoamismo sin matices. Irónicamente, hay una escena clave de ese último capítulo de atracos con la que conecté muchísimo – Morty apeándose del pitch en las oficinas de Netflix. “Man, you know, I – I’m starting to think heists are just really dumb now, you know? I can’t put my finger on why.” 

Quizás Rick and Morty era algo que teníamos que preservar y no explotar durante una década

Siento algo parecido por Rick and Morty, otrora mi gran pasión animada. Tengo la sensación que ya no me importa su futuro. Quizás no le veo sentido a seguir explorando esos personajes. Quizás Rick and Morty era algo que teníamos que preservar y no explotar durante una década. Quizás soy yo, que estoy interesado en otro tipo de narrativas: yo he cambiado como espectador pero la serie ya no está dispuesta a seguir cambiando.

Lo que tengo muy claro es que una ficción no es inteligente solo por sus juegos formales o sus tramas enrevesadas, también lo es por su complejidad dramática. Y por poner un ejemplo, ahí está The Venture Bros, el gran precursor de Rick and Morty y la única serie animada que Adult Swim sigue mimando con espíritu de orfebre, sin prisas ni presiones, ¡desde 2003!

Sé que Rick and Morty no sería lo mismo sin la toxicidad de Rick, que nunca va a cambiar, ni nunca va a dejarse ayudar por muchos Wubba Lubba Dub Dubs que grite. El capítulo ‘Rest and Ricklaxation’ deja muy claro que, sin su lado tóxico, Rick ni Morty dejarían de ser quienes son y la serie perdería su identidad. Pero también sé que Rick puede sacar lo peor de todos nosotros – seamos personajes de su serie o meros espectadores – y quizás hay que distanciarse de alguien como él por pura salud mental. Quizás el final ideal de una serie así con un protagonista así hubiera sido cancelar a Rick, literalmente, y por ende cancelar la serie entera.

Decía Nabokov que la ciencia ficción –que no la vida– puede llegar a ser como una caja de bombones: todos tienen formas distintas pero conservan el mismo sabor. Y me sabe muy mal decirlo pero, a menos que Harmon y compañía tengan un as escondido en la manga, Rick and Morty se ha convertido en una caja de bombones Nestlé.

 

* * *

1. Un guion cuyo cold open implicaba a Rick y Morty transgrediendo la norma de viajar en el tiempo, resultando en la aparición del fantasma de Robert Zemeckis acusándoles de crímenes temporales; y un guion cuya trama principal parodiaba Solaris de Stanisław Lem, en el que un planeta sentiente leía y daba vida al inconsciente de Rick y Morty de formas muy perversas, ahondando en el pasado misterioso y los traumas de Rick. En la trama secundaria, Jerry exploraba sus fantasías sexuales… con erótico resultado.

Escrito por Francesc Xavier Manuel Ruiz en diciembre 2019.

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