Tú no tienes TOC
'Pure'

Tú no tienes TOC

Marnie (Charly Clive) en 'Pure'

La serie, disponible en Filmin, cuenta a medias cómo una joven intenta lidiar con sus pensamientos obsesivos de carácter pornográfico.

El Trastorno Obsesivo Compulsivo puro es un tipo de TOC muy difícil de detectar en el que una persona experimenta pensamientos obsesivos no deseados pero sin compulsiones o rituales visibles.

Las personas que lo padecen pueden pasar décadas viviendo con TOC sin ser diagnosticadas porque no están familiarizadas con este trastorno.

Hay muchos subtipos dentro del TOC puro que abarcan una amplia gama de temas: sexualidad, relaciones, violencia o contaminación son algunos de ellos.

Antes de empezar, voy a aclarar por qué me han encargado este artículo. 

A los 23 años me diagnosticaron Trastorno Obsesivo Compulsivo puro, el mismo TOC que tiene la protagonista de la serie. Al salir de la consulta me eché a llorar. De alegría, claro. Esos días en los que terminaba con 20 cigarrillos en mis pulmones y el estómago lleno de aire tenían una explicación. Después de una década, supe por qué sufría pensamientos tormentosos en bucle, ataques de pánico y sudores fríos a media tarde. Lo que me ocurría tenía un nombre y, en cierta medida, era tratable. 

Ahora que estoy en pelotas, ya podemos continuar.

Pure (disponible en Filmin) cuenta la vida de Marnie (Charly Clive), una joven acomodada de 24 años que vive en Dunwich, un acogedor pueblo británico de 824 habitantes. Su vida parece un feed de Instagram: es lista, graciosa y tiene una amiga que cruzaría todo el Reino Unido si necesitara su ayuda. No obstante, la joven vive en un bucle de pensamientos pornográficos, brutalmente explícitos y de todas las filias, legales e ilegales. Su mente es un maldito hilo de 4chan y su familia no lo sabe. 

Concretamente, Marnie sufre TOC puro del tipo sexual, uno de los múltiples tipos que hay. Para ella, convertir un vagón de metro en una orgía sucia y sudorosa, ver a su padre lamiéndole el coño a su mejor amiga o imaginarse intimando demasiado con otra especie, son pensamientos cotidianos y recurrentes.

Aunque la premisa promete morbo en vena, Pure representa el trastorno de un modo digerible para que no cambies de serie pensando que estás apunto de ver A Serbian Film o Cannibal Holocaust. Joder, para que la puedas ver en familia sin que a la abuela le dé un ataque al corazón. 

Pero os voy a contar la verdad (mamá, no te asustes). Tal y como se puede intuir a lo largo de la serie, los pensamientos recurrentes que sufren las personas con TOC suelen ser más explícitos, oscuros y extremos. Son brutalmente más inmorales.

Con algunas pinceladas de humor blanco, la serie cuenta con qué periodicidad e intensidad son esta clase de pensamientos. Y lo hace utilizando un recurso algo barato: insertando diferentes imágenes pornográficas en mitad de las secuencias. Estas representaciones de los pensamientos sucios de Marnie aparecen cuando menos te lo esperas. Y sí, te descolocan y asquean un poco, pero también te dejan lejos de entender el sinvivir que vive la protagonista. 

Donde brilla la serie, gracias a una interpretación delicada y precisa de Charly Clive, es en enseñar el pequeño rastro que este trastorno va dejando a la vista de los demás. Y es que la gestualidad de Marnie tiene una serie de peculiaridades que delatan su condición: miradas perdidas, suspiros constantes o tics nerviosos en las piernas y manos. Pero sin duda, la más fidedigna y representativa son sus muecas (totalmente inútiles) al tratar de evitar otro espiral pornográfico.

Imágenes de Pure en Channel 4

A lo largo de seis capítulos, la serie explica cómo Marnie descubre, lidia y acepta su trastorno. Un camino que empieza cuando, sin avisar a nadie, decide dejar su pueblo natal y mudarse a Londres, una ciudad con la libertad sexual suficiente como para poder examinar sin filtros sus pensamientos más sucios. 

La joven comienza este viaje sólo de ida para encontrar respuestas a sus pensamientos, aunque sean jarros de agua fría. Y la única forma que encuentra de hacerlo es escapar de la protección familiar, que a veces puede ser asfixiante, y cortando todos los vínculos que le atan a su adolescencia: una etapa que después sólo se puede recordar con un suspiro de nostalgia.

Mientras Marnie intenta construir un nuevo círculo de amistades en Londres, aparece Charlie, interpretado por el actor Joe Cole (Peaky Blinders, Black Mirror), un exadicto a la pornografía que también intenta recuperar su vida. Los dos entablan una amistad de pura supervivencia, una relación sin juicios morales donde la joven encuentra la confianza suficiente para externalizar algunas de sus obsesiones.

A base de exponerse a pecho descubierto ante sus demonios, de consumirse comprobando sus preferencias sexuales y de tocar fondo constantemente, la serie muestra el despertar de la madurez de Marnie. Y de esta forma, también acaba recordándonos con maestría que, más allá de nuestros traumas, trastornos, filias y fobias, a veces todos podemos a llegar a ser unos hijos de puta, y que eso también es parte de nuestra condición humana.

La serie, basada en el libro autobiográfico de la escritora británica Rose Cartwright, flaquea al tratar una cuestión clave: ¿Qué ocurre cuando tocas fondo al descubrir que, en muchos casos, el TOC es un trastorno con el que tendrás que lidiar durante el resto de tu vida? Es un tema trascendental que sólo se roza durante una escena y que deja al espectador a medias.

En un viaje narrativo sin grandes alardes dramáticos, lleno de cotidianidades banales, Pure termina cumpliendo con su objetivo. Por un lado muestra por qué es tan difícil diagnosticar este trastorno y por el otro hace visible la interpretación errónea que tiene la sociedad respecto al término TOC y la ligereza a la hora de usarlo. 

Y todo esto la convierte en una clase maestra para que entiendas que quizá tú no tienes «un poquito de TOC». Ni tu hermana por ser asquerosamente limpia, ni tu pareja cuando se enfada si no doblas las sábanas con precisión japonesa, ni tu mejor amigo de la infancia porque tenía los apuntes meticulosamente estructurados.

Escrito por Albert Olaya en abril 2020.

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