El misterio del nombre de Mr. Bean
Sobre el mítico personaje interpretado por Rowan Atkinson

El misterio del nombre de Mr. Bean

El rey del humor británico tiene nombre y apellido. Sólo apellido, más bien.

Algunos de los recuerdos más nítidos de mi niñez son televisivos, significando eso que las nuevas generaciones estamos absolutamente bombardeadas por el lenguaje audiovisual desde que nacemos o bien que en mi caso particular debería haber salido más a la calle a jugar. Uno de estos recuerdos es la profunda sensación de felicidad que me invadía los fines de semana después del almuerzo cuando por la televisión sonaba Ecce homo qui est faba, la magnífica melodía que anunciaba el inicio de Mr. Bean. Era ver caer a ese hombre venido de los cielos sobre los adoquines londinenses y sentirme en un estado de elevación espiritual similar al nirvana.

«Era ver caer a ese hombre venido de los cielos sobre los adoquines londinenses y sentirme en un estado de elevación espiritual similar al nirvana»

A decir verdad, han pasado los años y sigo riéndome con todos y cada uno de los capítulos de Mr. Bean a pesar de haberlos visto veinte veces cada uno. Pero hay un detalle de la serie que me corroe por dentro desde hace tiempo y necesito una respuesta antes de enloquecer definitivamente: ¿cuál es el nombre de pila de Mr. Bean? Absolutamente en ningún capítulo de la serie (que se emitió originalmente entre 1990 y 1995 en la cadena británica ITV) se hace mención alguna a su nombre, sólo le conocemos por su apellido. Bien es cierto que en los dos largometrajes realizados sobre el personaje, Bean: The Ultimate Disaster Movie y Mr. Bean’s Holidays, hay escenas en las que el secreto parecía haber sido revelado. En ambas películas Bean hace uso de su pasaporte para desplazarse fuera del Reino Unido, y en ambas películas se puede apreciar qué nombre ocupa la casilla de First Name de dicho pasaporte. En un caso se puede leer únicamente «Mr.» y en el otro «Rowan», en clara alusión al propio Rowan Atkinson, intérprete del mítico personaje. Evidentemente se tratan de guiños, burlas quizás, a todos aquellos seguidores de la serie que siempre se han preguntado el nombre de su (anti)héroe. He decidido poner fin a esta intriga con un método científicamente inapelable y periodísticamente digno de un Pulitzer: realizar un test de «¿Cuál sería tu nombre ideal?» respondiendo a las preguntas basándome en escenas de la serie. Sé que se trata de un método arriesgado, que se mueve entre la delgada línea que separa lo freudiano de lo cutre, pero no creo que haya otra forma de desvelar uno de los mayores misterios de la historia de las series. Al turrón.

¿Te gustan las matemáticas?
a) Las odio
b) No, pero se me dan bien
c) Sí

La única referencia que tenemos de Bean con el mundo académico aparece precisamente en el primer episodio que se emitió de la serie. El primer sketch de dicho capítulo nos presenta a un Bean confiado antes de realizar un examen de cálculo y trigonometria. La cara de Bean es un poema al ver las preguntas del examen, denotando que de matemáticas más bien sabe poco. El seguido de peripecias que lleva a cabo para intentar copiar a su compañero de pupitre es un genial resumen de lo que a todos se nos ha pasado por la cabeza hacer para copiar en un examen pero nunca tuvimos el valor de poner en práctica. Marco la respuesta C, siguiente pregunta.

Vas por la calle y te encuentras 100 euros, ¿qué haces?
a) Me los quedo
b) Intento buscar a su dueño
c) Lo llevo a la Policía

«Mr. Bean puede parecer un ser antipático, prepotente, idiota e incluso despreciable, pero en el fono tiene un gran corazón»

Para responder a esta pregunta usaré una de mis escenas favoritas. Es cierto que en ocasiones Bean puede parecer un ser antipático, prepotente, idiota e incluso despreciable, pero en el fondo tiene un gran corazón. Como se le ha descrito en numerosas ocasiones, se trata de un niño en un cuerpo de hombre. En la escena del saxofonista callejero, Bean se dispone a dar una moneda al artista cuando se da cuenta de que sólo lleva un billete suelto. En un claro guiño a la audiencia catalana no está dispuesto a darle el billete porque es demasiado dinero, así que idea la forma de conseguir una moneda para dársela al saxofonista (ese baile me persigue en sueños). El detalle más importante de todos es la naturalidad con la que cede la moneda, sin llegarse a plantear en ningún momento quedársela. Altruismo puro. Así que estoy convencido que en caso de encontrarse con un billete de 100 euros, Bean haría todo lo posible para encontrar a su dueño. Opción B.

¿Dónde te gustaría ir de vacaciones?
a) Nueva York
b) Londres
c) París

A ésta no hay que darle muchas vueltas, Bean es Londres en estado puro. Junto a Monty Python (y quizás Little Britain más recientemente) se trata de la sublimación del humor británico, ese humor que se encuentra a medio camino entra la genialidad y la idiotez, aliñado siempre con esos toques tan característicos de ácida crítica social. Dentro la inolvidable ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 dirigida por el genial Danny Boyle, hay momentos aún más inolvidables. Eric Idle cantando Always Look On The Bright Side Of Life, James Bond escoltando a la mismísima Queen Elizabeth y, como no, la mágica aparición de Bean interpretando Chariots of Fire y la posterior parodia de una de las escenas más conocidas de la historia del cine. Fantástico.

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¿Prefieres nombres cortos o largos?
a) Largos
b) Cortos
c) Normales

«Teddy, su oso de peluche, es el Sancho Panza de Don Bean de la Mancha, su colega de aventuras y tierno compañero de piso»

Bean es una persona solitaria, poco dada al diálogo y a la interacción social en general. Por ello se busca a un amigo fiel que sea también parco en palabras y con el que no discutir nunca; sí, hablamos del entrañable Teddy. Este oso de peluche es el Sancho Panza de Don Bean de la Mancha, su colega de aventuras y tierno compañero de piso. Suponemos que el nombre de Teddy se lo puso el propio Bean, por lo que podemos concluir que prefiere los nombres cortos y que no den muchos quebraderos de cabeza a la hora de pensarlos. Otra B al saco. En el siguiente fragmento del episodio Goodnight, Mr. Bean apreciamos la bonita relación existente entre Bean y Teddy, así como el estilo Froilán que Bean usa para apagar la luz cuando va a dormir.

Eres una persona…
a) buena, amable
b) positiva, optimista
c) extrovertida, espontánea
d) divertida, amigable

La respuestas son tan absurdas y parecidas entre si que en este caso marcaré la C al azar y os diré cual es la escena de la serie que de pequeño conseguía hacerme llorar de risa. Esta escena no es otra que la de Bean en el trampolín de la piscina. No me preguntéis por qué, pero me mataba verle sufrir lo indecible en esa plataforma antes de saltar al vacío. Me provocaba una risa irracional, que al final son las mejores que hay. Hace un tiempo hice un raro experimento consistente en leer el relato corto ‘En lo alto para siempre’, de David Foster Wallace, y ver acto seguido esta escena de Bean. Ambos se desarrollan narrativamente en los instantes antes de que el protagonista salte de un trampolín, pero está contado de maneras tan dispares que el contraste de encadenar uno con otro es, cuanto menos, interesante. Pruébelo sin miedo, amigo lector.

¿Cuántos hermanos tienes?
a) Uno
b) Dos o más
c) Ninguno

A Bean no se le conoce ningún familiar de sangre, el único lazo emocional (excluyendo las películas) presente es el que existe con Teddy y con Irma, su novia. Verdaderamente esta chica merece una estatua por aguantar las salidas de tono y cagadas continuas de Bean, los niveles de vergüenza ajena que debe sentir podrían compararse con los que Sheldon Cooper provoca a Amy Farrah Fowler. En fin, que marco la respuesta C y ya estoy muy cerca de descubrir el nombre oculto de Bean en primicia mundial para Serielizados.

¿Cuál es tu mayor defecto?
a) Timidez
b) Me enfado enseguida
c) Testarudez

Para responder a esta última y clave pregunta usaré la escena en que tras comprar una butaca nueva, Bean decide que no puede esperar a llegar a casa para probar su comodidad. Con un invento digno de McGyver en sus mejores tiempos, Bean consigue elaborar un sistema para conducir el coche desde la butaca, que se encuentra en el techo de este. Obviamente todo acaba en desastre, pero si esta no es la muestra de testarudez más ingeniosa de los últimos veinticinco años, que baje Dios y lo vea. Acabo el test con una C.

Estoy a un sólo click de desentrañar uno de los secretos mejor guardados de la historia de las series. Mentiría si dijera que no estoy nervioso. Aprieto el botón de ‘Ver Resultado’. La respuesta es tan imprevisible como inquietante. Alicia. ¿Alicia? ¿Pero esto qué es? Vuelvo al inicio del test y me percato de algo que no había visto antes: efectivamente, se trataba de un test femenino. La emoción de ser el primero en conocer el nombre de uno de los grandes personajes de la historia del humor mundial han hecho que pasara por alto este insignificante detalle. Me invade una sensación de tristeza parecida a la que sintió Bean cuando un tanque redujo al tamaño de una lata su Mini amarillo. Pero francamente, si lo pienso fríamente, es una tontería preguntarse cuál es el nombre de Bean. De hecho, confieso que todo esto era una burda excusa para repasar todos los capítulos de la serie otra vez. Michael, William, Joseph, Robert, Frank, Mark, David, Paco o Saturnino; me da igual como te llames, Bean, siempre conseguirás sacarme una sonrisa.

Escrito por Marc Renton en diciembre 2014.

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