‘Alien: Planeta Tierra’: nuevas historias dentro de ‘Alien’

‘Alien: Planeta Tierra’ encuentra nuevas historias dentro de lo más clásico de ‘Alien’

La serie de FX, disponible en Disney+, es una gran producción llena de ideas ambiciosas y que existe en paralelo a las dos primeras películas de la saga.

¿Hay algo nuevo que contar dentro de la saga Alien? Desde el estreno de la primera película, en 1979, y después de que James Cameron la convirtiera en una de acción trepidante con su secuela, Aliens, de 1986, uno de los monstruos más célebres de la ciencia ficción y el terror ha expandido su universo en otras cinco películas que intentaban, en mayor o menor medida, recuperar la tensión y la sensación de incomodidad, de que nada bueno puede pasar, del título original. Su último estreno en cine, Alien: Romulus, funcionó volviendo a las raíces de slasher espacial y, ahora, es Disney+ (a través de una producción de FX) quien prueba suerte con la primera serie ambientada en este universo, una largamente acariciada por la cadena y por su responsable, Noah Hawley, y que tiene la oportunidad de llevar a Alien un paso más allá.

Noah Hawley […] tiene experiencia en esto de buscar avenidas menos transitadas en propiedades muy conocidas

Su título es Alien: Planeta Tierra y ya está dando una pista de lo que vamos a ver en sus ocho capítulos: qué pasa si el xenomorfo aparece en la Tierra. Es, precisamente, la parte de la saga menos explorada y donde Noah Hawley, su showrunner, tiene margen para construir un mundo propio. Y tiene experiencia en esto de buscar avenidas menos transitadas en propiedades muy conocidas. Su relectura de Fargo es toda una lección en ese aspecto, contando nuevas historias dentro del tono tan particular de la filmografía de los hermanos Coen.

Y su incursión en el territorio Marvel con Legión es un alarde de inventiva a la hora de mostrar los demonios que acechaban al mutante más poderoso del mundo, tanto externos como internos. Su apuesta visual, de hecho, se mantiene en Alien: Planeta Tierra, que bien puede haber costado mucho más dinero que Shôgun (cuyo presupuesto rondó los 250 millones de dólares) en su recreación de ese futuro usado, arruinado y muy poco optimista de Alien, el octavo pasajero. Hasta tira de esos ordenadores de pantalla verde que Ridley Scott reutilizaría después en Blade Runner.

Alien: Planeta Tierra

‘Alien: Planeta Tierra’ se estrena el 13 de agosto en Disney+.

De qué va Alien: Planeta Tierra

La serie arranca en 2120, dos años antes de que la nave Nostromo y la teniente Ripley se den de bruces con esa máquina de matar alienígena. La Tierra sufre los efectos salvajes del calentamiento global y de la caída de todos los gobiernos. Ahora, como ocurría en una modesta serie canadiense llamada Continuum, son cinco megacorporaciones las que manejan el cotarro y se han dividido el planeta en sectores. Una de ellas es Weylan-Yutani, que envía una nave de investigación de espacio profundo a capturar especímenes extraterrestres para I+D, básicamente. Por supuesto, la misión sale mal y la nave (con el muy evocador, y bélico, nombre de Maginot) se estrella en Nueva Siam, ciudad propiedad de Prodigy, corporación dirigida por Boy Kavalier, un “niño prodigio” de la ciencia y la tecnología que está experimentando con híbridos sintéticos que permitan extender la vida humana hasta el infinito.

Las cuestiones que burbujeaban al fondo de ‘Alien, el octavo pasajero’ […] son el camino más claro por el que expandir el universo para sacar adelante una serie con aspiraciones de perdurar más allá de su 1ª temporada.

Ahí, en los sintéticos, los cyborg y los híbridos es donde Hawley encuentra su gran filón, además de en reflexionar sobre la arrogancia no de la ciencia, sino de los multimillonarios que se creen por encima del bien, del mal y de las leyes de la naturaleza. Eran cuestiones que burbujeaban al fondo de Alien, el octavo pasajero y que siempre han estado por detrás de la fascinación por el xenomorfo, por lo que son el camino más claro por el que expandir el universo para sacar adelante una serie de televisión con aspiraciones de perdurar más allá de su primera temporada.

Así, Kavalier es una versión más joven, más rica y aún más narcisista del doctor Richard Hammond de Parque Jurásico, alguien que solo responde a sus impulsos y deseos y que se ve a sí mismo como un Peter Pan dispuesto a construir su propia Nunca Jamás. De sus experimentos “nace” Wendy, la protagonista central de la historia, una sintética adulta con el cerebro de una niña.

Alien: Planeta Tierra

Samuel Blenkin interpreta a Boy Kavalier, el director ejecutivo y fundador de Prodigy Corporation.

Wendy (interpretada por una Sydney Chandler que transmite a la perfección todos los matices del personaje) es el clásico androide que se pregunta qué la hace humana mientras, al mismo tiempo, es un instrumento para la guerra tan letal como el alien del título. En ella confluyen todas las cuestiones con las que trabaja la serie, incluyendo los dilemas éticos de que Kavalier se “fabrique” a sus propios Niños Perdidos con otros prototipos de híbridos que se comportan como lo que son, niños, aunque parezcan adultos capaces de asesinar con sus propias manos. ¿Cómo puede una mente tan tierna conjugar esa dicotomía? Kavalier, como Hammond, solo se pregunta si puede hacerlo, no si debería, y de esa creencia surgen todos los problemas.

Una serie de ‘Alien’ que da algo más

Los híbridos, más un cyborg que trabaja para Weylan-Yutani, son el gran hallazgo de la serie. Sus personalidades en evolución, cómo reaccionan ante el evidente favoritismo de Kavalier hacia Wendy y hacia los objetivos que este les plantea, ya darían para todo el metraje de la primera temporada, pero esto sigue siendo una ficción de Alien y, como tal, es necesario ver en acción al xenomorfo. Y no solo a él. Hawley presenta nuevos monstruos, incluyendo uno muy original (y muy pequeño) con potencial para crear por sí mismo su propia saga de terror, y se preocupa por hacernos comprender que hay una mente detrás de esas fauces y esos tentáculos, una inteligencia a la que no se debe subestimar.

No es necesario ser un experto en la saga lanzada por Ridley Scott para disfrutar de la ficción, pero los fans, probablemente, disfrutarán con ese aire retro de los decorados

El otro aspecto más destacable es cómo consigue zambullir al espectador en ese mundo futurista de finales de los 70. El interior de la Maginot, por ejemplo, es un impresionante homenaje a la nave Nostromo original, y el ataque del xenomorfo es tan incansable y poderoso como es de esperar de un monstruo de ese calibre. La escala de los escenarios (construidos en Tailandia) da una idea del cuidado puesto en la creación de este rincón del universo Alien y ayuda a posicionar a la serie a medio camino entre las aspiraciones de Prestige TV y un terror comercial clásico muy bien llevado.

Alien: Planeta Tierra

Sydney Chandler es Wendy en ‘Alien: Planeta Tierra’.

No es necesario ser un experto en la saga lanzada por Ridley Scott para disfrutar de la ficción, pero los fans, probablemente, disfrutarán con ese aire retro de los decorados. Hay ciencia ficción cerebral y terror primordial (el de que un ser más fuerte que tú te cace como a una presa), androides de diferentes formas que se preguntan quiénes son y cuál es su lugar, que se dedican en cuerpo y alma a cumplir su objetivo porque es lo único que les queda y que podrían representar una amenaza para la humanidad todavía mayor que la de las criaturas alienígenas capturadas por la Maginot.

Estas solo quieren sobrevivir; los sintéticos como Kirsh, al mando de las operaciones de Kavalier, se preguntan si los humanos tienen alguna utilidad. Es un terreno que se ha explorado a menudo en la ciencia ficción, pero Alien: Planeta Tierra tiene el potencial de seguir su propio y nuevo camino en él.

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