5 razones para ver ‘Blue Planet II’
Obra magna de la BBC

5 razones para ver ‘Blue Planet II’

Blue Planet II Carles Planas Serielizados
Una odisea marina por la mitad más desconocida del planeta.

1. Porque explora un mundo desconocido

Admiración, asombro e incluso miedo. El mar cubre hasta el 70% de la superficie de un planeta que aun así llamamos Tierra. Lo que yace bajo las olas sigue siendo uno de los mayores misterios, un imperio acuático poco explorado en el que habitan criaturas inimaginables y donde se producen fenómenos naturales difíciles de concebir. Blue Planet II es una odisea por ese mundo tan increíble como desconocido.

Ante una premisa de tal envergadura es difícil mostrarse indiferente. El magnetismo del agua es inmediato. El célebre explorador submarino Jacques Cousteau lo tenía claro: “El mar, una vez ha ejercido su hechizo, mantiene a uno en una red de maravillas para siempre”.

2. Por que sus nombres la avalan

Los británicos saben hacer televisión. La gastronomía y la ética en la prensa amarilla quizá se les escapa, pero la televisión es lo suyo. De su ficción ya hemos hablado extensamente pero su documental no es menos asombroso.

Blue Planet II tiene todos los alicientes para que la compremos incluso con los ojos cerrados. Por un lado, el logo de la BBC nos señala que estamos ante algo así como la HBO del mundo salvaje. A su siempre respetable sello (solo en jaque cuando habla de la familia real) se le suma el prestigio de Sir David Attenborough, uno de los divulgadores científicos más conocidos del mundo. Pionero del documental sobre naturaleza, su narración nos guía por esta fascinante epopeya submarina.

Si a eso le añadimos que la banda sonora que nos acompañará está compuesta por Hans Zimmer y que su tema principal es una versión etérea de ‘Bloom’, de Radiohead, orquestada junto a su frontmanThom Yorke, se hace difícil no salivar.

Hans Zimmer y Radiohead

3. Para reivindicar el género documental

“En el cine, el director es Dios; en los documentales, Dios es el director”. En 1945, Alfred Hitchcock participó en la edición de Memory of the camps, un proyecto británico-estadounidense que documentó el horror descubierto por las tropas aliadas en los campos de concentración nazis. El padre del suspense no apareció en los créditos pero su trabajo desde la sala de máquinas fue suficiente para convencerle del poder del documental.

En los últimos años este género se ha popularizado bajo casos de reivindicación musical (Searching for Sugar Man), histórica (The Act of Killing), sociopolítica (Citizenfour), económica (Inside Job), escénica (Man on Wire) o animalista (Blackfish).

Blue Planet II es otro ejemplo de la paciencia que requiere contar una historia en toda su complejidad, de horas de trabajo, investigación y estudios para trasladar a la audiencia todo aquello que desconoce sobre el funcionamiento del planeta en el que habita. Porque, como buen documental, no pretende nada más que situarnos en el mapa de algo mucho más grande que nosotros mismos.

4. Porque es puro conocimiento

Conocer la capacidad de resistencia a la presión del pez baboso o el sistema de comunicación lumínica de las medusas de las profundidades quizá no nos sirve para el día a día pero nunca está de más ejercitar nuestra curiosidad para fascinarnos con lo que ocultan las aguas.

El utilitarismo y el pragmatismo tienen su razón de ser pero para esta clase de biología marina no hacen falta papel y bolígrafo. Como otras series documentales que hemos analizado, Blue Planet II logra que ese mal alienante llamado entretenimiento vaya más allá de lo superfluo para hacernos pensar, para abrirse paso en nuestra mente de la misma manera que esclarece las profundidades más oscuras y desconocidas del mar.

«Capítulos que se balancean entre la divulgación científica y un espectáculo visual que evoca al mundo onírico»

La narración de Attenborough se reviste con la partitura de Zimmer y unas imágenes de una belleza tan abrumadora como absorbente, formando una simbiosis exquisita. Capítulos que se balancean entre la divulgación científica y un espectáculo visual que evoca al mundo onírico. Así, la BBC vuelve a lograr ese milagro que es sorprender con el saber, dejándonos constantemente boquiabiertos ante la magnitud de lo que aparece en pantalla, del comportamiento de un ecosistema que parece hemos dado la espalda. Una dosis televisiva alejada de tanto antropocentrismo que, aunque sea por un solo instante, nos permite hacer las paces con el planeta.

Cada vez más científicos piensan que la vida en la Tierra podría haber nacido de las moléculas que se crean espontáneamente entre las fuentes hidrotermales surgidas de la actividad volcánica marina. Quizá no os sea muy útil pero, por si acaso, lo dejo aquí.

5. Por ser un acto de concienciación

Para los que quieran ir más allá, también hay una versión utilitarista de Blue Planet II. Aunque a primera vista el trepidante sistema de caza de la galera portuguesa o el juego cromático de la sepia para aparearse puede parecer no tener un resultado práctico en nuestra vida tal asombro puede traducirse en impacto sobre nuestras acciones.

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Siendo fiel a su carácter de divulgación lejos de cualquier sermón, nos alerta de los crecientes peligros que acechan nuestro medio ambiente. El plástico vertido por los humanos se ha convertido en el peor depredador del hábitat marino, una trampa mortal para seres de todas las latitudes; el calentamiento global ya ha empezado a derretir los polos y a arrasar con las barreras de coral que no han soportado el aumento de las temperaturas. Todo eso se traduce en muerte en un rincón del planeta que hemos convertido en nuestro vertedero.

¿Podemos absorber tanta belleza para luego olvidarla en actos que la destruyen?

Escrito por Carles Planas Bou en diciembre 2017.

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