A nadie le amarga un dulce, a propósito de ‘Virtual Hero’
Criaturitas del señor

A nadie le amarga un dulce, a propósito de ‘Virtual Hero’

El salto de El Rubius a la televisión no ha sido a gusto de todos. Antes incluso de que se estrenase su serie, los cuchillos ya volaban por Sitges en contra de ‘Virtual Hero’. Pero, ¿por la calidad de la ficción televisiva en cuestión o por el hecho de que un youtuber quiera hacer series?

Una lástima que la serie de Rubén Doblas (El Rubius) vaya a ser maltratada por la cantidad de prejuicios que hay sobre él y los youtubers. Virtual Hero no es una serie ejemplar en ningún sentido, para qué nos vamos a engañar. Pero quizá va siendo hora de dejar atrás esta terrible época donde todo se tiene que clasificar como obra maestra o como producto deleznable.

La vida está llena de grises, guste o no. Desde que Virtual Hero se presentó en el marco de la 51 edición del festival internacional de cine fantástico de Sitges se ha debatido mucho sobre si los creadores de contenido online deberían tener acceso a poder expandir su trabajo y llevarlo a otros sectores como la televisión, el cómic, la música, etc. ¿Y por qué no?

No recuerdo haber escuchado demasiadas quejas sobre Michelangelo Buonarroti, que ejercía de pintor, escultor, dibujante arquitectónico y poeta. Seguro que también habéis oído hablar de Caravaggio, el genio del Barroco, pintor italiano que se consagró como uno de los mejores artistas de la historia. Nadie pone en duda su talento, habrá a quien le entusiasme más y habrá a quien le entusiasme menos, pero su visión para la pintura era única e irrepetible. Hasta aquí, todo bien. Pero resulta que Michelangelo Merisi da Caravaggio era un asesino. Un criminal de poca monta que se dedicaba a robar, pegar palizas y a asesinar si se le cruzaban los cables. Y no por ello se deja de decir cuán brillantes son sus obras o la importancia de estas para la historia del arte.

No pretendo comparar el talento de El Rubius con dos artistas de semejantes magnitudes, pero ni a uno se le deja valorar por ser un criminal, ni a otro se le dice que no le meta mano a la escultura por ser pintor –y viceversa.

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Solo por el hecho de que, ahora, alguien que provenga de YouTube quiera expandir su nombre más allá de simples videos de diez minutos donde solo se sueltan tonterías, tampoco es ningún drama. Ni es un insulto ni la industria pierde calidad, cosas peores se han visto.

Cada vez son más los que se dedican a esta profesión que quieren dejar atrás a la plataforma en la que dieron sus primeros pasos e ir un paso más allá en su carrera.

El caso más evidente ahora mismo, junto con el de El Rubius, es el de Ismael Prego (Wismichu), que también estuvo en la pasada edición de Sitges para presentar su película, Bocadillo, que es el claro ejemplo de lo que no hay que hacer para lanzarse al mundo del cine. Pero aquí venimos a hablar de series, por lo que no me voy a meter en esos jardines.

Teniendo ya la mitad de la temporada disponible en Movistar+, se puede decir que Virtual Hero no es ni mucho menos un desastre. El sello de Doblas es más bien puro marketing, puesto que él solo ha aportado la idea original y se ha doblado a sí mismo en la serie –de una manera bochornosa, todo sea dicho.

Los que cargan aquí con el verdadero peso de la construcción de la serie son Juan Torres (guionista) y Alexis Barroso (director), que dan forma al imaginario del universo que El Rubius ha moldeado durante todos estos años en su canal de Youtube. Y es que la serie está dirigida a sus fans, a los que han compartido con él el viaje de convertirse en uno de los youtubers más influyentes del momento.

Es bastante imprescindible, de hecho, ser seguidor de El Rubius para poder gozar de la serie como es debido

Virtual Hero parte de una premisa muy similar a la de Ready Player One o la del episodio de Black Mirror ‘USS Callister’, para contar una historia a través de los estilemas que caracterizan el contenido de su canal. Es bastante imprescindible, de hecho, ser seguidor de Doblas para poder gozar de la serie como es debido. De lo contrario, los cameos, la mitad de los chistes y momentos de humor se pierden, como lágrimas en la lluvia, y la serie pierde la única fuerza que tiene: que es ese humor absurdo al que Torres la arrastra constantemente. Y muy acertadamente, porque sería un error querer tomarse en serio un producto que surge precisamente de la comedia y la parodia continua.

Aunque bien es cierto que la poderosa animación de Virtual Hero hace que te olvides un poco del guión y solo quieras disfrutar de la belleza visual que desprende. El contraste de colores, los efectos y las representaciones de los personajes ficticios son una verdadera delicia. Sin nada que envidiar a otros animes.

Y que el contenido con espíritu de videojuego no os alarme, que algún que otro largometraje ya ha jugado a intentar fusionar ambos conceptos, como es el caso de Pixels (2015, Chris Columbus) o la ya nombrada Ready Player One (2018, Steven Spielberg), y tampoco hubo ninguna hecatombe.

Escrito por Xavi Mogrovejo en octubre 2018.

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