'Empatía': La alianza entre el relato oral y el primer plano
Crítica de la serie

‘Empatía’: La alianza entre el relato oral y el primer plano

Movistar + estrena Empatía, la serie quebequense creada y protagonizada por Florence Longpré — conocida por '¿Me oyes?'—, galardonada con el Premio a Mejor Guión y Mejor Interpretación en Serielizados Fest 2025. La propuesta aborda el duelo y el trauma con sensibilidad, sin renunciar por ello al humor.

Suzanne Bien-Aimé (Florence Longpré) es una criminóloga que, tras una tragedia personal, decide dedicarse a la psiquiatría y reincorporarse al mundo laboral como doctora en el Hospital Psiquiátrico Mont-Royal. Allí se encarga del área destinada a los pacientes que han cometido delitos: su labor consiste en proponer tratamientos para los internos y determinar si los recién llegados cometieron los crímenes afectados por alguna enfermedad mental.

El método de Suzanne descansa en la escucha activa de sus testimonios, que exige un difícil equilibrio entre la empatía y la profesionalidad. Estos relatos despiertan emociones que la protagonista ha sepultado con la ayuda de su adicción al alcohol, actuando simultáneamente como obstáculos y herramientas para su propia sanación. De esta forma, la nueva vida profesional de Suzanne desencadena un cambio vital, en el que el vínculo con su compañero Mortimer (Thomas Ngijol) resultará determinante.

El hospital psiquiátrico se revelará como un entramado de personas afligidas que buscan consuelo en su vínculo con los demás

Este agente de intervención psiquiátrica se convierte en su mano derecha, gracias a una complicidad instantánea que amenaza con trascender lo profesional. Ambos comparten profundas heridas familiares que, aún no completamente cerradas, impulsan su vocación social. Mortimer supondrá un apoyo incondicional para Suzanne en este nuevo entorno, donde entablará amistad con la mayoría de sus compañeros, a excepción de Émilien (Adrien Bletton), un criminólogo misógino que cuestionará abiertamente sus capacidades. Suzanne deberá lidiar con su hostilidad mientras intenta ayudar a sus pacientes, enfrentarse a los fantasmas de su pasado y acompañar a Mortimer en su evolución personal. Para ello, recurrirá a la determinación que le inculcó su madre en la infancia y hará uso de su particular sentido del humor. A partir de las interacciones de Suzanne con su entorno, el hospital psiquiátrico se revelará como un entramado de personas afligidas que buscan consuelo en su vínculo con los demás.

Empatía

Florence Longpré, creadora y protagonista de ‘Empatía’.

Relato o representación

En cada capítulo, durante los créditos iniciales, al título de la serie le falta una letra, que es sustituida por uno de los personajes. La palabra que da nombre a la serie se superpone a la imagen, completándose con una figura humana. Con este pequeño detalle, la serie hace explícito su carácter humanista, reflejado también en su objetivo de generar empatía hacia un sector marginado de la sociedad, los enfermos mentales.

Quizá la serie se habría beneficiado de estrategias de mayor sutileza, capaces de respetar la crudeza de los hechos sin necesidad de mostrarlos

Para lograrlo, recurre a dos estrategias principales: el testimonio oral y la representación visual. Su máximo potencial se alcanza con la primera, cuando los pacientes —y también los profesionales del hospital— confiesan experiencias pasadas que los marcaron. En estas escenas, la trama se detiene momentáneamente, el ritmo se atenúa y la puesta en escena se centra en los rostros de los personajes. Mientras el sonido transmite sus voces, la imagen se fija en primeros planos, dejando que la imaginación del espectador recree los sucesos narrados y proyecte sus secuelas en los rostros que comparecen en pantalla.

La segunda estrategia consiste en representar visualmente estos acontecimientos, con resultados dispares. En algunos casos, los sucesos resultan demasiado duros para ser representados, mientras que en otros simplemente carecen de credibilidad, como ocurre con la muerte de una embarazada tras un cristal que ni siquiera intenta romper. Quizá la serie se habría beneficiado de estrategias de mayor sutileza —como la del testimonio oral —, capaces de respetar la crudeza de los hechos sin necesidad de mostrarlos, un ejercicio muy común en cierto cine de autor.

Empatía

Longpré y Thomas Ngijol son Suzanne y Mortimer en ‘Empatía’.

Puesta en escena o interpretación

El duelo que atraviesa Suzanne parece reflejarse en un recurso visual que desenfoca el borde de la imagen, como si la protagonista percibiera su entorno de forma alterada. Del mismo modo, los enfermos del hospital reciben un tratamiento estético que busca transmitir su condición mental.

‘Empatía’ no toma grandes riesgos formales, pero lo compensa con un contenido sorprendente

La serie opta por diversos recursos formales, como un travelling de acercamiento a una mujer en pleno ataque de ira, un primerísimo primer plano de un hombre con alucinaciones o rápidos barridos de cámara alrededor de un sujeto desorientado. En el resto del metraje, Empatía no toma grandes riesgos formales, pero lo compensa con un contenido sorprendente y la composición de un ritmo sincopado que bascula con maestría entre la comedia y el drama.

Además, la interpretación supera con creces a la puesta en escena en su intento de mostrar los procesos mentales de los personajes. Sobresale el trabajo de Benoît Brière en su interpretación de Jacques Dallaire, un pirómano plagado de matices que encarna a la perfección el humanismo y la dimensión social de la propuesta.

Empatía

‘Empatía’ está disponible en Movistar Plus+.

en .