crítica 'Un hombre mejor' (Filmin): Un hombre mujer
Crítica de la serie

‘Un hombre mejor’: Un hombre mujer

La serie noruega 'Un hombre mejor’ se sumerge en las cuestiones de identidad y género con la fascinante historia de un troll incel que tras ser doxeado decide ocultarse del mundo disfrazándose de mujer. Una serie que abre una cantidad abrumadora de debates y se pregunta qué es ser hombre y ser mujer hoy.

Tom es un tipo que, para poder soportar el odio que siente hacia sí mismo, odia a las mujeres. El poder vaginal y el feminismo estatal han llevado a la ruina al hombre escandinavo, brama en foros digitales. Tras un hiriente desengaño amoroso, la ira es ya imparable. En la publicación de Instagram de una cómica feminista, Tom –sin intención de llevarlo cabo, tan solo con el objetivo de aterrorizar– amenaza desde una cuenta anónima con ir a uno de sus espectáculos y violarla. Ella denuncia públicamente la amenaza y Tom es doxeado. El mundo conoce su verdadero rostro, y la vergüenza es tal que decide suicidarse. Sin éxito. Dos veces. Solo le queda ocultarse, y decide hacerlo con un vestido y una peluca: Tom, el tipo que odia a las mujeres, es ahora Berit, una mujer.

La principal fractura que traviesa los cuatro capítulos de la serie es el abismo que separa la identidad digital de la identidad social

Un hombre mejor es una serie sobre fracturas e inversiones. Obviamente es una historia que trata el mundo incel, los discursos de odio, el anonimato en redes sociales, la violencia sexual y los nuevos roles del hombre en las sociedades occidentales, pero lo que une a todos estos temas son dichas fracturas e inversiones. Ahí encontramos el verdadero latido de la serie. En este artículo nos sumergiremos en ellas para comprender a ese personaje de dos caras llamado Tom-Berit.

Un hombre mejor

‘Un hombre mejor’ está disponible al completo en Filmin.

Ser solo quienes somos

La principal fractura que traviesa los cuatro capítulos de la serie, más allá de la de género, es el abismo que separa la identidad digital de la identidad social —el yo en redes sociales y el yo en la calle, lo binario y lo carnal. Esta brecha es tal que a Tom le resulta insoportable que todo el mundo sepa que ambas identidades, la del pirómano misógino en redes y la del tipo normal que trabaja en la tienda de su madre, pertenecen a una misma persona. El anonimato en redes le servía para ahuyentar un terror que, admitámoslo, tenemos todos: ser solo quien somos. En casa, en su cueva de hombre, devorado por el brillo de la pantalla del ordenador, Tom podía ser mucho más que ese rostro triste al que escupe cuando lo ve reflejado en el espejo.

En el papel de acompañante, de voz que calma y hombro en el que se puede llorar, Tom-Berit se sentirá útil, realizada

Tras los dos intentos fallidos de suicidio, que sirven también para avisar al espectador de las posibles consecuencias de los linchamientos masivos en redes sociales, Tom decide convertirse en Berit. Allí se produce la primera inversión de la serie, precisamente en el rostro que antes había recibido un escupitajo en el espejo. Tom es calvo y con barba, y para parecer una mujer se afeita completamente dicha barba y se pone una peluca. Esta inversión capilar le transforma por completo el semblante, crea a una nueva persona a ojos del mundo. Pero para cambiar esa persona a ojos del propio Tom aún queda un viacrucis de inversiones que recorrer.

Un hombre mejor

Anders Baasmo Christiansen protagoniza ‘Un hombre mejor’.

Ser mujer

Tom-Berit, alejada del Internet que antes daba sentido a su vida, encuentra en un bar a un grupo de amigos con los que beber y socializar. Estos parroquianos de aspecto desaliñado la aceptan con alegría, sin preguntas, y él-ella encuentra en ellos un refugio entre tanta oscuridad. Siendo hombre nadie quería saber nada él, pero siendo mujer todo el mundo parece más amable. Pero la fractura de género no se muestre allí, si no en la incapacidad de Tom-Berit para comprender aún qué significa realmente ser mujer.

Uno hombre del bar, estando los dos borrachos, la invita a ir a su piso, donde consumirán cocaína y GHB. Esa decisión de ir al piso nos muestra que Tom-Berit es mucho más Tom que Berit: ninguna mujer iría con esa ligereza a casa de un desconocido y estaría tranquila ante tal ingesta de alcohol y drogas. Para Tom son dos amigos de juerga. En ningún momento se plantea su vulnerabilidad, su potencial posición de víctima. Y es entonces cuando es violado.

Una historia que en tan solo cuatro episodios consigue remover consciencias a discreción

Este episodio terrible desencadenará una de las inversiones más notables de la serie. Tras ser atendida en un centro para víctimas de agresiones sexuales, Tom-Berit ayudará a otra chica que esa noche también ha pasado por el mismo calvario. En ese papel de acompañante, de voz que calma y hombro en el que se puede llorar, Tom-Berit se sentirá útil, realizada. Empezará a trabajar como voluntaria en el centro acompañando a decenas de mujeres víctimas de violencia sexual. El hombre que amenazaba con violar a mujeres por redes sociales ahora es una mujer que ayuda a mujeres víctimas de violaciones.

Un hombre mejor

‘Un hombre mejor’ en uno de los nuevos fenómenos de la televisión nórdica.

Ser culpable siendo víctima

Pero este juego de fracturas e inversiones no solo lo vemos en Tom/Berit, también en los otros dos grandes personajes de la serie: Audun, su vecino, y Live, la cómica a quien amenazó. En el caso de Audun, su fractura identitaria es la más pavorosa de toda la serie. Aparentemente es el padre modélico de un niño recién nacido, un hombre moderno y deconstruido que se reparte con su mujer las tareas del hogar y el cuidado del bebé. Según Tom, un “hombre castrado” que ha renunciado a su virilidad. Un juicio durísimo e injusto que, sin embargo, descubrimos que Audun comparte. Y es que fuera del hogar es un hombre roto que se siente dominado por las reglas impuestas por su esposa.

Tal es el odio que va acumulando hacia su vida que, siendo heterosexual, acudirá a saunas gais porque allí encuentra un mundo sin mujeres y rebosante de sexualidad masculina sin restricciones. En una de esas visitas, alcoholizado y drogado como Tom-Berin, sufrirá también agresión sexual. Eso quebrará definitivamente su autopercepción como hombre. El temor a transmitir ETS a su familia será insoportable, así como el hecho que descubran su identidad oculta a raíz del episodio en la sauna. Será entonces cuando, en otro paralelismo con Tom-Berit, verá el suicidio como única solución.

‘Un hombre mejor’ abre una cantidad abrumadora de debates y no da puntada sin hilo

Podemos contener dos identidades siempre y cuando estén bien compartimentadas, por muy dañina que sea la existencia de esos yos paralelos; cuando esas identidades se juntan en un mismo plano, si ambos mundos se juntan en uno solo, sucumbimos ante el peso de todo lo que somos a la vez. Esa angustia hace de Aurun una víctima que se siente culpable. Una nueva inversión. Otra víctima que se acaba sintiendo culpable es Live, la cómica. Tras denunciar la amenaza de Tom en su post de Instagram y ver como éste es expuesto públicamente, empieza a preocuparse por él cuando desaparece por completo. Teme que se haya quitado la vida debido a la humillación.

Es interesante que considere su denuncia en televisión la primera pieza del efecto dominó que puede llevar a Tom al suicidio, y no el vomitivo comentario del propio Tom. Eso hace que se acabe percibiendo como culpable, duda sobre si su reacción fue excesiva (no lo fue). Todo ello implicará que el odio del inicio de la serie hacia Tom se torne en empatía y quiera conocerlo, hablar con él, dialogar. Otra inversión.

Un hombre mejor

Jonas Strand Gravli es Audun, el vecino de Tom en ‘Un hombre mejor’.

Ser hombre

El desenlace de la serie nos lleva un punto en el que Tom-Berit renuncia a Berit y vuelve a ser únicamente Tom. Se quita la peluca. Calvo y afeitado, ahora Tom parece un bebé enorme. Una nueva vida. Es entonces cuando Aurun acude a él y le cuenta su experiencia traumática. Al darse cuenta de la gravedad del asunto, Tom, en un gesto precioso, se viste de Berit una última vez para ayudarle y acompañarle al centro de agresiones sexuales. Por otro lado, Tom y Live se conocerán en persona, establecerán la intimidad del enemigo reconciliado y acabarán charlando de su experiencia compartida en televisión.

La pequeña pantalla fue el lugar donde Live expuso una herida y en la pequeña pantalla la sutura junto al hombre que la abrió. En esa charla, Tom cuenta que ha renunciado a su actividad en redes sociales y foros. Es consciente al fin de que su yo digital no podía coexistir con su yo social. Renuncia al anonimato digital y los poderes oscuros que este confiere para vivir pudiendo mirar su rostro en el espejo sin odiarse. La fractura ha sido reparada.

Una serie sobre la epidemia de soledad que está convirtiendo a muchos hombres en monstruos, pero también sobre cómo esa soledad puede ser desterrada

Y tras solucionar esa fractura, para Tom solo queda la inversión final. Tiene lugar en su piso, la otrora cueva de hombre que habitaba como un lobo solitario. Es visitado por la chica a quien ayudó la primera noche que acudió al centro de agresiones sexuales, y se les suma Aurun. Los tres son víctimas, pero ahora, muy por encima de eso, son amigos. Es ahí donde encontramos la inversión definitiva que necesitaba Tom para sanar: su historia lo ha llevado de la soledad a la comunidad. Acompañado, rodeado de gente que le valora, le escucha y le ve, empieza a vivir sin odio hacia sí mismo y hacia las mujeres.

Un hombre mejor

Ingrid Giæver es Live en ‘Un hombre mejor’.

Un hombre mejor abre una cantidad abrumadora de debates y no da puntada sin hilo. Cuando suena música de The Blaze, tan hedonista y etérea, es porque debía sonar música de The Blaze, y cuando suena música de Idles, tan masculina y feroz, es porque debía sonar música de Idles. No es perfecta, la trama de la actriz lituana flojea bastante, por poner un ejemplo, pero eso no resta valor a una historia que en tan solo cuatro episodios consigue remover consciencias a discreción.

Un hombre mejor es una serie sobre la epidemia de soledad que está convirtiendo a muchos hombres en monstruos, pero también una serie sobre cómo esa soledad puede ser desterrada. Una serie sobre la trampa de la identidad digital. Una serie sobre qué significa ser hombre y qué significa ser mujer. Una serie sobre cómo la respuesta a esa pregunta puede envenenar a una sociedad, pero también mejorarla.

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