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Imagen promocional de ‘El caballero de los Siete Reinos’
Los espectadores de Juego de tronos en HBO estamos acostumbrados a que el mundo que muestra la serie sea brutal y cruel. Las personas honorables suelen acabar con el pescuezo cortado y las malvadas sin escrúpulos ascienden al poder, solo para que otras personas aún peores las desbanquen de ahí sin muchos miramientos. Ese mundo se mantiene en La Casa del Dragón, al igual que las batallas (aquí, aún más grandes porque todavía hay dragones involucrados), y son los reyes, sus herederos y sus familiares quienes centran los intentos por subir al trono y eliminar a sus rivales.
Sin embargo, en este Poniente creado por George R.R. Martin hay hueco, igualmente, para la gente corriente, para el hombre de a pie que intenta ganarse la vida como buenamente puede y que sufre las consecuencias de los sentimientos de agravio y la codicia de poder de los nobles y los príncipes. En ese espacio se encuadra El caballero de los Siete Reinos, el segundo spin-off de Juego de tronos que ve la luz y el más diferente de todos porque tiene un tono más íntimo y unas dimensiones más pequeñas y humanas. Y eso que su primera temporada transcurre, mayoritariamente, durante un torneo.
De qué va ‘El caballero de los Siete Reinos’
Los seis episodios de esta entrega inaugural siguen a Ser Duncan el Alto, o Dunk, escudero de un viejo caballero andante que lo sacó del lodazal del Lecho de Pulgas de Desembarco del Rey y se lo llevó a la pobreza de los caminos. A la muerte de su señor, Dunk se obsesiona con ser reconocido como caballero y, de esa manera, entrar al servicio de alguna de las casas nobles de Poniente, así que decide presentarse al torneo de Vado Ceniza. Y, por el camino, se encuentra con un niño calvo que afirma llamarse Egg y que le ruega ser su escudero.
Cuenta la historia de alguien sin aspiraciones de gloria y poder, sin conexiones con ninguna gran casa
Dunk y Egg son dos de los personajes favoritos de los fans de los libros porque son una extraña pareja en todos los sentidos, no solo en su enorme diferencia física. El aspirante a caballero cree en el honor y en proteger al inocente como condición indispensable para ser tal, mientras el escudero tiene una mirada un poco más cínica, sin dejar de ser un niño que, por otro lado, se resiste a compartir de dónde viene.
Y El caballero de los Siete Reinos descansa, en gran parte, en el establecimiento de la relación entre ambos y en cómo los interpretan sus actores, Peter Claffey y Dexter Sol Ansell. El primero tiene el aspecto físico de un grandullón un poco ingenuo gracias a sus años como jugador profesional de rugby en Irlanda, mientras el segundo es, al mismo tiempo, un niño un poco resabido y alguien necesitado de que le ofrezcan amistad.

Peter Claffey y Dexter Sol Ansell son Dunk y Egg en ‘El caballero de los Siete Reinos’.
El centro en estos dos personajes ya es una novedad dentro del universo de Juego de tronos porque limita la escala de los episodios y, además, cuenta la historia de alguien sin aspiraciones de gloria y poder, sin conexiones con ninguna gran casa y que solo dispone de su escasa habilidad con las armas y su disposición a ayudar para hacerse un nombre. Porque eso es lo más importante en ese mundo, el nombre y, más que el honor, la honra, que es el concepto que los demás tienen de alguien, adquirido gracias a sus méritos.
Dunk anda escaso de todo, hasta de seguridad en sí mismo, y Claffey consigue darle, a veces, un aire de niño grande y de melancolía que se acompaña de una banda sonora también de pequeña escala, con tintes folk y, a veces, que hasta recuerda a los western crepusculares con pistoleros que van de pueblo en pueblo y no poseen nada más que su caballo y su revólver.
Acaba siendo una serie con mucho encanto, en gran parte gracias al dúo que forman Dunk y Egg y cómo su relación va evolucionando con el paso de los episodios
El torneo es, para Dunk, tanto su gran esperanza de verse reconocido como caballero como un mundo totalmente diferente para él, habitado por nobles pendencieros como Lyonel Baratheon (que hace honor a su apellido con su querencia por la fiesta y las justas), otros dispuestos a vender su espada al mejor postor y, de fondo, la sombra de la familia real Targaryen, en el poder porque la historia transcurre cien años antes de Juego de tronos, y cien después de La Casa del Dragón. Es un mundo masculino donde mandan la fuerza bruta y el peso del apellido, y Dunk solo tendrá a Egg como guía por él.
Los puntos fuertes de la serie
El caballero de los Siete Reinos labra su propio camino gracias, en parte, a que sus episodios apenas duran entre cuarenta y treinta minutos, lo que condensa mucho la historia a contar, y a que tiene muy claro que su foco está en las consecuencias de que los reyes y los nobles utilicen como peones a su servicio a sus aliados y a los habitantes de las tierras por las que guerrean. Aunque el torneo es violento y sangriento, no se regodea en la posibilidad de ser explícita con los espadazos y muestra cómo lo viven quienes lo contemplan. Por supuesto, hay barro, mugre (tanto moral como literal) y unos paisajes espectaculares, y su responsable, Ira Parker, nunca pierde de vista que es un tipo corriente y pobre quien se encuentra en su centro.
Acaba siendo una serie con mucho encanto, en gran parte gracias al dúo que forman Dunk y Egg y cómo su relación va evolucionando con el paso de los episodios. Ser Duncan es el tipo de personaje que, en Juego de tronos, moriría de forma horrible en el quinto capítulo, pero aquí hay cierto resquicio a la esperanza de que alguien como él, que cree que los actos son más importantes que el nombre, pueda salir adelante.

‘El caballero de los Siete Reinos’ se estrena el próximo lunes 19 de enero en HBO Max.

