Así funciona el Universo
'Solar Opposites'

Así funciona el Universo

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'Solar Opposites' está disponible en Disney+.

La serie animada de Justin Roiland y Mike McMahan no reinventa la rueda, pero tiene suficiente personalidad como para conseguir sobrevivir a la sombra de 'Rick and Morty', su referente más claro.

Empecemos por el elefante en la habitación: Solar Opposites está tan emparentada con Rick and Morty que negar la relación entre ambas sería absurdo. El estilo de animación es prácticamente idéntico, tanto en el diseño de personajes como en la forma en la que Solar Opposites trabaja el ritmo, el movimiento de sus protagonistas, la atención a los detalles truculentos. Temáticamente, ambas son productos de ciencia-ficción animada para adultos, en los que personajes con una inteligencia muy superior a la del común de los mortales acaban liándola parda gracias a un surtido espectacular de cacharros ultra-tecnológicos.

Los protagonistas son, en ambas, miembros de un núcleo familiar disfuncional —una familia de extraterrestres varados en la Tierra en Solar Opposites; una familia humana dominada por un científico capaz de viajar entre dimensiones en la segunda—. Justin Roiland creó Rick and Morty junto a Dan Harmon; Justin Roiland es también el creador de Solar Opposites, esta vez junto a Mike McMahan, también guionista y productor ejecutivo de la serie de Harmon.

Ante todo esto, y dado el estatus de culto que han alcanzado las aventuras de Rick Sánchez y su nieto, es probable que en un primer visionado —bueno, ni visionado: basta con echarle una foto a los materiales promocionales o al tráiler— Solar Opposites parezca poco más que la hermana pobre de aquella. Si uno se anima, igualmente, con la serie de Roiland y McMahon, sus vacilantes primeros capítulos parecen sostener esta hipótesis. Afortunadamente, la cosa mejora… ah, y además, conviene no olvidar que los inicios de Rick and Morty se parecían mucho más a esto —una comedia familiar costumbrista en la que interviene el elemento sci-fi— que al reto creativo constante en el que se han convertido sus últimas temporadas.

Solar Opposites, decíamos, mejora, y lo hace sin duda jugando muchas de las cartas que ya funcionaban en Rick and Morty —especialmente el juego con la serialización, que conforme se hace más clara permite que profundicemos en los personajes y da sentido a todo lo que vino antes— pero sobre todo gracias a la forma en la que va marcando su propio camino. Gracias a su talento para combinar la locura ultra-tecnológica con la empatía.

¿Hay ahora mismo alguna otra serie animada mainstream capaz de juguetear con el gore como ‘Solar Opposites’?

Rick and Morty se ha convertido en una extensión de su protagonista: brillante, pero incapaz de sentir nada. Una serie que en su primera temporada obliga a un niño a enterrar a una versión de sí mismo, proveniente de otra dimensión, para enfrentarle al sinsentido de la existencia, no tenía, en realidad, muchos más caminos que tomar. En «Rick’s Potion» (1×06), Rick and Morty llevó ya al límite sus premisas dando una muestra de la originalidad extrema que dominaría en sus siguientes temporadas… a la vez que ponía un enorme —gigantesco— palo en sus propias ruedas al poner muy difícil el desarrollo de los personajes a partir de ese momento. Si nada tiene sentido, ¿para qué preocuparse por los demás? Así, a estas alturas, el odio de Rick hacia el resto de seres humanos y su incapacidad para mostrar debilidad o empatía ha espantado a muchos antaño fieles espectadores y complicado el visionado a otros que —me incluyo— seguimos viendo la serie con un atisbo de esperanza.

Lo bueno de Solar Opposites es que, aunque las locuras marca de la casa siguen muy presentes —¿hay ahora mismo alguna otra serie animada mainstream capaz de juguetear con el gore como ella?—, aquí el cinismo no parece ser la medida de todas las cosas. Aquí tenemos a un puñado de idiotas, sí, pero que en el fondo —aunque la mayor parte de las veces sea muy, muy al fondo— se quieren. Capaces de asumir sus errores, ¡unos errores que, en muchas ocasiones, vienen de intentar mejorar las cosas!, de equilibrar, en fin, la mala leche con el cariño. Por eso Solar Opposites funciona mejor cuanto más avanza: porque ha establecido muy inteligentemente vínculos emocionales entre sus protagonistas.

¡Y claro que en Rick and Morty también hay complejísimos vínculos entre sus protagonistas! Pero estamos hablando de una serie tan preocupada por dinamitar todo lo que alguien espera estructuralmente de una serie que por el camino también dinamita todo lo que desde tiempos inmemoriales sostienen esas estructuras: la emoción. El objetivo sincero de los personajes. Sus intentos por construir un mundo mejor —no importa si mejor para ellos o para el resto—.

Solar Opposites es más sencilla. Más honesta. Más sincera. Como Star Trek: Lower Decks, también creada por McMahan, y también a la sombra de Rick and Morty, que no ha recibido demasiada consideración pero que es estupenda no solo por su capacidad para jugar con la mitología trekkie sino sobre todo por el cuidado con el que equilibra las visiones de su pandilla de protagonistas, algunos más cínicos, otros más idealistas.

Es interesante, en ese sentido, que McMahan esté también detrás de uno de los episodios de Rick and Morty más queridos por su fandom: «Pickle Rick» (3×03). Allí, Rick se convierte a sí mismo en pepinillo y vive una aventura absolutamente delirante en las alcantarillas… para huir de una sesión de terapia familiar. La mayoría de la gente se queda, claro está, con la primera parte. Cuando en realidad lo importante, parece querer decirnos McMahan, está en la segunda.

Escrito por Ricardo Jornet en marzo 2021.

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