No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy
'Physical'

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy

'Physical' estará disponible en Apple TV+ a partir del 18 de junio.

Rose Byrne brilla en 'Physical', un drama vestido de comedia negra con el que Apple TV+ vuelve a demostrar que lo suyo es premiar la calidad por encima de la cantidad.

«Mañana lo dejo» o «es la última vez que lo hago» son de aquellas sentencias que nos vemos repitiendo en nuestras cabezas una y otra vez. Especialmente en esos momentos de debilidad en los que buscamos paliar nuestra ansiedad con lo que sea que nos la palie. Para Sheila Rubin, la protagonista de Physical, la nueva serie de Apple TV+, se trata de un montón de hamburguesas fast food que engulle a la velocidad de la luz para luego vomitarlas y no dejar huella en su esbelta figura.

Sheila se odia. Se detesta profundamente y es incapaz de encontrar satisfacción en una vida que, vista desde fuera, parece ideal. Es una mujer bella e inteligente que ejerce de ejemplar esposa de un joven profesor universitario en el San Diego de inicios de los ochenta. A lo largo de los diez primeros episodios de Physical su voz interna se transforma en demoledora narración en off. Un monólogo interior constante en el que se muestra despiadada hacia sí misma y terrible con los demás.

Puede que esta narración sea para Sheila la expresión máxima de su enemiga interior. Y sin embargo, para quienes miramos la serie, esta narración es el motor que la da potencia. Y por encima de todo, es el mecanismo que mejor remarca uno de los rasgos más destacados de Physical: la capacidad de crear empatía con su protagonista. La vida de Sheila debe ser perfecta, pero ni por asomo lo es. Porque, ¿de qué sirve tener un físico ideal si por dentro te sientes como una mierda?

El show de Rose Byrne

En Physical, Rose Byrne se marca probablemente el mejor papel de su carrera hasta la fecha. La actriz australiana ha sufrido –como la mayoría de actrices en Hollywood– para encontrar un camino propio en una carrera que demasiadas veces controlan factores externos.

Hace una década hizo un importante cambio de chip y se reveló como una actriz cómica brutal. Ahí están films como Todo sobre mi desmadre, La boda de mi mejor amiga Malditos Vecinos. Pasarse al «lado oscuro» de la comedia gamberra ha permitido Byrne ganar esa confianza propia y sentido del control de quien no tiene miedo de lanzarse a la piscina.

Una de las muchas cualidades de Rose Byrne en ‘Physical’ es conseguir mostrar todo lo detestable de su personaje sin renunciar a sus virtudes más brillantes

Y en consecuencia, han llegado interesantísimos papeles como los de Juliet, desnuda, Mrs. America y ahora, Physical. La evolución de una carrera así requiere de un ejercicio de empoderamiento que, sin duda, se traslada a la evolución que realiza su personaje en Physical.

Un empoderamiento que empieza para Sheila cuando descubre, de casualidad, una clase de aeróbic en el centro comercial que ha cambiado la faz de su localidad. Rápidamente encuentra en el cardio de mallas de colorines y hits musicales su espacio vital. Una inyección de adrenalina que la absorbe totalmente hasta dar con el «clic» que necesita.

A mover el cuerpo

Pero no nos engañemos. Physical no es la historia de una mujer cansada de la vida que encuentra en el ejercicio y la liberación de endorfinas el sentido para volver a una vida perfecta. No. Physical es la historia de una persona rota, que cambia, transitoriamente, su desorden alimentario por una obsesión con el ejercicio. Y que, en su búsqueda del control y la huida de una vida familiar que no la satisface, comete errores que van minando, poco a poco, su humanidad. Porque a medida que su éxito en el fitness aumenta, surgen las irremediables renuncias que la pondrán a prueba como persona/personaje.

En este sentido, la primera temporada de Physical es más bien la de la construcción de una anti-heroína de manual. Ese tramo de la vida en el que conocemos los detalles que la llevarán a ser como será. Cuando –en un futuro del que la serie da algunas pinceladas– se convierta en reina de un imperio del aeróbic comercial. Ya sabéis, aquello de las cintas de VHS y programas de televisión a lo Jane Fonda.

Rose Byrne es Sheila Rubin, reina del fitness televisivo en la primera escena de ‘Physical’.

Una de las muchas cualidades de Rose Byrne en Physical es conseguir mostrar todo lo detestable de su personaje sin renunciar a sus virtudes más brillantes; sin olvidar tampoco los traumas y las inseguridades que hacen de ella un personaje fascinante pero al que aún le falta para estar completo. La serie (y Byrne) explora aspectos de Sheila sin adornos. Sin sobredimensionar las virtudes ni condenar los defectos. Celebrando, eso sí, el ímpetu arrebatador de esas personas que deciden dejar de retrasar las grandes decisiones de su vida. Que no dejan para mañana lo que puedan hacer hoy. Independientemente de que lo se puedan acabar encontrando fuera de la cáscara que acaban de romper.

La primera temporada de la serie es un torrente de emociones, un viaje iniciático para Sheila y para la audiencia

Es ahí donde radica lo más refrescante de Physical, además de sus planos secuencia, banda sonora llena de hits y una ambientación impecable. La capacidad superlativa de la serie para presentar unos personajes sin maniqueísmos, llenos de la humanidad que aportan sus intérpretes. Personajes que se complementan unos a otros para formar el retrato principal de la serie.

Por un lado tenemos al marido de Sheila (interpretado por Rory Scovel), que aspira a político local y que pese a los muchas señales es incapaz, por su narcisismo, de ver lo que le ocurre a su esposa. Por otro a Greta, el gran personaje secundario de la serie, interpretada por Dierdre Friel (New Amsterdam). Una mujer con sobrepeso que quiere ser amiga de Sheila y que pasa de ser todo bondad a explorar también ella los rincones más secretos de su personalidad.

O a Bunny (fantástica Della Saba) la primera monitora de aeróbic de Sheila y su novio, un realizador surfero que las ayudará en la confección de los vídeos. Hasta el «malo» –entre muchas comillas– de la función acaba siendo un personaje completo con momentos de exploración que nos revelan lo que esconde su interior. Se trata de John Breem, el amo del centro comercial y financiero del político republicano rival del marido de Sheila. Un personaje interpretado por un Paul Sparks (House of Cards, Waco, The night Of) que, desde sus tiempos como el contrabandista polaco de risa odiosa Micky Doyle en Boardwalk Empire, se ha convertido en uno de esos secundarios de calidad cuya aportación siempre es silenciosa pero impagable.

La primera temporada de la serie es un viaje iniciático para Sheila y para la audiencia. Una serie que, pese a presentarse como una dramedia, realmente es un drama vestido de comedia negra. Habrá quien busque en Physical a una pseudo sucesora de Glow por su parecido ambiental. Y aunque Glow tendía a apoyarse más en la comedia en su cómputo global, ambas series nos hablan de muchas cosas a la vez.

En el caso de Physical, no sólo se trata de doloroso trayecto central de Sheila. Lo nuevo de Apple –dejamos para otro día lo de hablar del escueto pero formidable catálogo que está construyendo esta plataforma– es también una exploración sobre el sueño americano en la década más neoliberal de todas. A la par que un retrato coral sobre deseos frustrados y aspiraciones emocionales que puede que nunca lleguen. Al igual que Sheila, Physical no es perfecta. Quizás le falta más recorrido para afinar del todo su voz. Pero en definitiva, Physical nos deja con ganas de más.

Escrito por Guillem F. Marí en junio 2021.

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