Loca comisaría de policía
Brooklyn Nine-Nine

Loca comisaría de policía

Daniel J. Goor y Michael Schurque, dos de las mentes detrás de esa maravilla que fue 'Parks & Recreation', firman una de las mejores comedias de los últimos años.

Mandíbula desencajada, pérdida de sensibilidad, control de las glándulas lagrimales sobre estimulado. Sí, en efecto, sufres un caso agudo de Brooklyn Nine-Nine. Después de sufrir con chicles mascados y estirados hasta la saciedad como Cómo Conocí a Vuestra Madre y con la muerte agónica que está sufriendo The Big Bang Theory, la nueva comedia de Daniel J. Goor y Michael Schurque arroja un rayo de esperanza a este maltrecho género.

Brooklyn Nine-Nine es el hijo que hubiesen tenido Ley y Orden y 30 Rock, una esquizofrénica serie que trata sobre un grupo de agentes de policía en una de las comisarías neoyorquinas. El elemento de éxito de esta serie es la habilidad especial que tiene para convertir los estereotipos más quemados de la historia en personajes reales, creíbles, carismáticos y con muchísima personalidad. Vamos por partes y cliché a cliché.

1. El imbécil que en realidad es listo: Andy Samberg o Jacke Peralta, un policía joven que odia a muerte las corbatas pero que tiene un instinto para resolver crímenes que ríete tú de Sandro Rey y sus gafas radiónicas.

2. El bonachón sin malicia: Joe Lo Truglio interpreta a Charles Boyle, un detective obsesionado con la comida gourmet y las salsas para pasta que siente una admiración incondicional por Peralta. Una extraña relación en la frontera del Bromance que roza peligrosamente la atracción homoerótica. Para que nos entendamos: si Peralta es Bart, Boyle es Milhouse.

3. La dura: «Badass» y ataviada con chupas de motera y apretujados pantalones de piel. Esa es Stephanie Beatriz o la detective Rosa Diaz en la ficción. Una especie de Terminator sudamericano con curvas que no se digna a sonreír nunca, a menos que te vea sufrir como un cerdo.

4. La sabelotodo pedante: Melissa Fumero interpreta a Amy Santiago, una brillante detective que necesita la aprobación constante de su Capitán más que Conchita Pérez su polígrafo.

5. El cachas: el inmenso Terry Crews hace de sargento Terry Jeffords, un policía relegado al escritorio por el pánico que le tiene a la muerte, ahora que se ha convertido en padre de dos niñas preciosas. Un tío que cada vez que abre la boca no sabes si reír o temblar de miedo.

6. El jefe: Andre Braugher se deja de submarinos y militares estadounidenses y se enfunda el traje de Capitán de comisaría bajo el nombre de Ray Holt, el encargado de tener bajo control a un puñado de perturbados y desquiciados detectives. Su expresión es tan indescifrable que pasa a formar parte de ese selecto grupo de grandes secretos de la humanidad como el origen de Wilfred o por qué Walter White Jr. empezó a despreciar a su padre tras enterarse que era hijo del Dios de la metanfetamina. Venga, en serio ¿quién no mataría por tener un padre como Walter?

Gina es el resultado de la mezcla perfecta entre Lady Gaga y cualquier papel de desequilibrada que haya interpretado Kristen Schaal

Pero lo grandioso de Brooklyn Nine-Nine es que los secundarios son tan necesarios como los personajes protagonistas. Por eso, la guinda del pastel –y para un servidor los mejores personajes de la serie– son sus tres secundarios, tan grandes como el estómago de mi querida aprendiz de voodoo Queenie. Los inconmensurables Dirk Blocker y Joel McKinnon Miller interpretan a Hitchcock y Scully, dos policías de la vieja escuela que recuerdan mucho a Lutz de 30 Rock. Inútiles, gordos, estúpidos, con una predisposición perturbadora a quedarse descamisados y exadictos a la cocaína.

Por último, tenemos al mejor personajes de la serie, Gina Linetti o Chelsea Peretti en la vida real. Gina es el resultado de la mezcla perfecta entre Lady Gaga y cualquier papel de desequilibrada que haya interpretado Kristen Schaal a lo largo de su vida. Una loca de cuidado de la que solo puedes enamorarte perdidamente.

Brooklyn Nine-Nine es la suma impecable de unos detectives esquizofrénicos crónicos y un no parar de casos absurdos, situaciones demenciales y marcianadas inexplicables, como ver a un Terry Crews y todos sus músculos volverse locos al montar un castillo de princesa. De la misma forma que, en el fondo, Cheers no iba de un bar, ni 30 Rock de los entramados de un canal de televisión, Brooklyn Nine-Nine va de policías sin ir de policías. Es decir, que el gran aliciente de la serie no son tanto los casos que se resuelven, sino las relaciones interpersonales que se establecen entre los varios personajes.

En definitiva, Brooklyn Nine-Nine es la única serie capaz de tomar el testigo del espíritu de grandes como la ya mencionada 30 Rock, Parks & Recreations e incluso The Office y crear un producto desternillante a base de clichés policíacos. Sin duda alguna, la mejor sitcom del momento y os lo dice alguien que considera mala cualquier comedia que no consiga hacerle reír en los primeros cinco minutos. Crucemos los dedos para que siga así y no tengamos otra decepción a lo Modern Family, por favor.

Bang, bang you’re dead!

Escrito por Marco Ascione en diciembre 2013.

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