Mírame, soy gorda (y estoy harta de tu desprecio)
‘Dietland’

Mírame, soy gorda (y estoy harta de tu desprecio)

‘Dietland’ explora con mucho humor negro la condena que la dictadura de la belleza perfecta aplica a las mujeres que se salen de los parámetros marcados.

Desde hace un par de años la etiqueta de series feminista se ha hecho tan ubicua que casi se ha convertido en un tópico. Si se ha extendido de esta manera es porque estábamos muy faltas de ficciones que apelaran a los temas que nos preocupaban, aunque está por ver si todas ellas perdurarán en nuestra memoria y se realmente generarán un cambio. Una de les que quiere dejar huella es Dietland, una serie de AMC basada en la novela homónima de Sarai Walker que juega con el humor negro y el horror para pasar cuentas con la industria de la belleza y el heteropatriarcado. Como anticipo de su mala leche, la serie de Marti Noxon arranca con unos títulos de crédito en los que una mujer con quilos de más trepa una montaña mientras va perdiendo peso progresivamente hasta convertirse prácticamente en un cadáver.

Alice ‘Plum’ Kettle (Joy Nash), protagonista de Dietland, es -según los estándares de belleza y el índice de masa corporal- gorda y este hecho marca toda su existencia. Vestida siempre de negro y arrastrando con ella un halo sombrío, no se permite destacar ni llamar la atención. Una penitencia que se refleja incluso en su trabajo: es la escritora fantasma de Kitty (Julianna Margulies), la directora de una revista femenina, Daisy chain, pensada para inspirar a jóvenes mujeres a convertirse en “esposas jóvenes estupendas”. Plum se dedica a contestar las cartas de lectoras que buscan consejo y cuyas experiencias son un reflejo de las muchas situaciones de abuso a las que son sometidas las mujeres. Violaciones, incestos y episodios de autolesión se repiten en las misivas que recibe.

La figura estilizada prometida tiene que ser la puerta a la felicidad, un sentimiento que no abunda en la actual existencia de Plum, privada de todo aquello que le gusta

Al principio de la serie, Plum ha sido aspirada, atrapada, por la dictadura de la belleza perfecta, básicamente porque para no sucumbir a ella hace falta el arrojo de una superheroina o ser ciega y sorda. En menor o mayor medida, casi todas las mujeres acaban siendo sus esclavas y Plum lleva años sometiéndose a dietas absurdas o matándose de hambre para bajar su peso, que actualmente es de 135 Kg. Cansada de esta lucha, ha decidido que se gastará el dinero que no tiene en un bypass gástrico que la hará adelgazar y le permitirá empezar una nueva vida. La figura estilizada prometida tiene que ser la puerta a la felicidad, un sentimiento que no abunda en la actual existencia de Plum, privada de todo aquello que le gusta.

En una entrevista con The Guardian, Sarai Walker explicaba que cuando escribió la novela lo hizo con la intención de construir un personaje con el que se pudiera sentir identificada ya que la representación de mujeres con sobrepeso esta muy estereotipada y se suele dividir en dos categorías: las gordas chistosas o las gordas deprimidas que están obsesionadas con bajar su peso. No le falta razón: Sookie St James, la mejor amiga de Lorelai Gilmore, pertenece a la primera categoría; Kate Pearson, de This is us, a la segunda. En Dietland, Plum comienza siendo una especie de Kate hasta tomar conciencia de que el machismo de la sociedad, base de la dictadura estética, la ha empujado a recluirse y aceptar un papel de paria.

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Plum no despierta sola, esta serie es un relato airado y lleno de furia de la lucha contra el heteropatriarcado explicado con una atmósfera conspirativa que, a ratos, podría recordar a Mr. Robot, aunque pueda parecer que los temas que tocan no tienen nada que ver. En su nuevo camino, Plum se convierte en una pieza fundamental de un movimiento violento de defensa de las mujeres que provoca una lluvia de cadáveres masculinos -casi literalmente, los cuerpos son lanzados desde edificios- que esconden en su boca un papel con el nombre de una mujer, Jennifer. Los muertos son abusadores de mujeres, uno de ellos, incluso, recuerda poderosamente al fotógrafo Terry Richardson, uno de los hombres del mundo de la moda con una lista más larga de acusaciones de abusos sexuales contra él.

Como The Handmaid’s Tale, Dietland muestra cómo muchas mujeres han contribuido a la discriminación de sus congéneres. Kitty, la jefa de Plum, podría ser colega de Serena Waterford, que es tanto víctima como verdugo en la serie basada en la novela de Margaret Atwood. La violencia de Kitty podría parecer menos dañina por no ser física pero es igual de dolorosa e incapacitante. A través de su revista, la jefa de Plum marca los parámetros de cómo deber ser una mujer mientras ella misma cae presa de la esclavitud estética buscando permanentemente su “brillo”.

Dietland es una historia de venganza, la misma que el espectador desea que se ponga en marcha cuando ve The Handmaid’s Tale.

Escrito por Alejandra Palés en julio 2018.

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