Un Don Quijote en Apple
'La Costa de los Mosquitos'

Un Don Quijote en Apple

'La Costa de los Mosquitos' está disponible en Apple TV+ a partir del 30 de abril.

Apple TV+ estrena una de sus apuestas más ambiciosas de la temporada. Liderada por Justin Theroux, ‘La Costa de los Mosquitos’ es el relato de supervivencia de una familia condenada por la personalidad quijotesca de su patriarca.

La trama principal de La Costa de los Mosquitos sigue a la familia Fox huyendo desde California hasta México, DF. Por el camino, siete episodios llenos de obstáculos para la supervivencia de una familia que, por culpa del progenitor, ve cómo su vida se pone patas arriba.

Allie Fox, el padre interpretado por Justin Theroux, es un inventor sin mucha suerte. Vive junto a su esposa Margot (Mellisa George) y sus hijos Dina (Logan Polish) y Charlie (Gabriel Bateman). Su vida es relativamente tranquila, pues viven aislados de la sociedad, en una casa autosuficiente. Los hijos adolescentes han sido criados de forma analógica en un mundo digital. Y son educados en casa por unos padres con una visión particular del mundo moderno. Pero cuando de pronto el gobierno americano estrecha el cerco entorno a los Fox, buscando atrapar a Allie, la tranquilidad salta por los aires. 

La familia abandona todo y sigue al padre en su huida hacia México. Ni los espectadores ni los hijos sabemos por qué exactamente persiguen al padre. Un misterio que la serie esconde a lo largo de varios episodios. Lo cual sitúa el eje empático del relato en las visiones contrapuestas que tiene cada hijo de su progenitor. 

De familias, libros y películas

Es inevitable hablar de la nueva serie La Costa de los Mosquitos y no reparar en dos cuestiones clave. La primera, la referencia a la película del mismo título con Harrison Ford como protagonista. 

Estrenada en 1986 y dirigida por Peter Weir (El club de los poetas muertos, El show de Truman), La Costa de los Mosquitos no tiene el estatus de clásico moderno indiscutible: en su día fue recibida con bastante frialdad, tanto por la crítica como por el público. El film se enmarca en una etapa de la carrera de Ford, junto con títulos como Único Testigo –también de Peter Weir–, Frenético, Armas de mujer y Presunto Inocente, en la que el actor intentaba distanciarse, con dramas de prestigio, de sus dos papeles más icónicos y recientes: Indiana Jones y Han Solo. Ahí es nada. 

Para Justin Theroux la aproximación a un personaje como el Allie Fox protagonista tiene un fuerte componente personal para él

Pese a ello, la película ha ido ganando apreciación con los años. Pues logró asentarse en la memoria de una generación de espectadores que veneraban al bueno de Harrison Ford gritando eso de «¡Hielo del fuego¡» ante unos incrédulos indígenas de una población perdida en la costa hondureña. Su mensaje crítico con el capitalismo, además, se ha cargado de más argumentos con el paso de los años. También, para la memoria de los más cinéfilos, está el recuerdo de un joven River Phoenix que pocos años después murió por una sobredosis. Phoenix fue una de las sensaciones de ese año 1986 con el estreno de La Costa de los Mosquitos y la magnífica Cuenta Conmigo.

La segunda cuestión es el origen de todo esto: la novela original de Paul Theroux. Sí, Theroux como en Justin Theroux, el nuevo protagonista de la nueva La Costa de los Mosquitos. Resulta que el Theroux actor es sobrino del Theroux novelista. Lo que en otros casos sería una anécdota para la sección “Trivia” de la ficha de la serie en IMDb, aquí tiene cierta trascendencia. 

Sin ir más lejos, ambos Theroux comparten créditos como productores ejecutivos en la nueva serie de Apple TV+ que adapta el best-seller de 1981. Y es evidente que para Justin Theroux la aproximación a un personaje como el Allie Fox protagonista tiene un fuerte componente personal para él. Más aún cuando el tema central de la historia es la familia. Y por descontado, porque su tío dio rasgos autobiográficos a los personajes. También, de la misma forma que para Harrison Ford acercarse a Allie Fox fue en parte, alejarse de Indiana Jones y Han Solo, para Justin Theroux este papel supone una oportunidad única para reivindicarse como actor protagonista. 

El actor estaba acostumbrado a ser, en general, un secundario de calidad hasta que llegó su papel protagonista en The Leftovers. Sin embargo, la serie de Damon Lindelof tuvo un impacto más de culto, de nicho. Quién sabe hasta dónde llegará La Costa de los Mosquitos pero está claro que tras la apuesta de Apple TV+, de una factura y alto nivel de producción innegable, se esconde esa ambición de Theroux por demostrar su capacidad interpretativa y afianzarse entre el público general. Es su primer gran intento en ese rol dual de productor y actor. 

En la convergencia de ambas cuestiones clave está el sentido de esta serie. Pues sirve, por una lado, como una especie de precuela a la película/libro y por otro, como un esfuerzo patente de Justin Theroux para dar una nueva vida al personaje creado por su tío. Quizás, eso sí, demasiado patente.

¿Qué le ocurre a papá?

Y es que ese entusiasmo de Theroux, sus ganas de darlo todo como Allie Fox corrompen su interpretación. Contrastan con la idiosincrasia de un personaje que, por su naturaleza embaucadora, debería ser, al menos, carismático. Sin embargo, en manos de Theroux, Allie Fox resulta un abusivo patriarca. Y para nada es elencantador Quijote moderno con el que te irías hasta el fin del mundo si hiciera falta. Porque esa es la gracia de su personaje. Su carisma utópico y la capacidad para transmitir entusiasmo a una familia a la que en el fondo está condenando. Eso es lo que captó tan bien Harrison Ford, a diferencia de Justin Theroux.

En La Costa de los Mosquitos, el más joven de los hijos, Charlie, tiene al padre en un pedestal. Lo ve exactamente como Allie se presenta: un genio sabelotodo, radical en sus ideas, elocuente e incesante en su lucha contra un mundo que no le comprende. Charlie es de inicio, el perfecto Sancho Panza adolescente para el Don Quijote de Justin Theroux. Por su parte, la hija mayor, Dina vive con desengaño y sospechas la espantá de su familia. Dudando en todo momento de las intenciones del padre y de sus postulados. 

La sutileza de la interpretación de Melissa George, junto a la de los actores que interpretan a sus hijos, son lo mejor de la serie

En la novela y la película de 1986 el punto de vista era para Charlie. El hijo pasaba, gradualmente, de la idolatría fiel al odio más acérrimo hacia un padre/ídolo caído que estaba llevando a la familia por un camino de autodestrucción total. Por culpa de la ceguera creada por su propia fantasía de genio incomprendido, de Quijote con una alta percepción de sí mismo. Las acciones del padre aceleraban drásticamente la madurez de un Charlie que vivía en plena jungla esa desmitificación del padre por la que todo el mundo pasa de una forma u otra –más o menos gradual– por la vida. 

Melissa George y Justin Theroux son un matrimonio que se va rompiendo poco a poco.

En la serie, sin embargo, ese proceso de duda y cuestionamiento de lo conocido –el padre como líder espiritual de una familia alternativa–  se va repartiendo entre los dos protagonistas adolescentes en función de lo que le va interesando a la serie en cada momento. Pero ello cobra mayor repercusión, sobretodo, en la trayectoria de una esposa que, en esta adaptación, sí cobra una papel mucho más relevante. 

Margot pasa de ser una comprometida compañera de proyecto a dudar de todo lo que realiza su marido. Por culpa de las consecuencias que su familia va sufriendo. Su literal travesía por el desierto revela a una familia subyugada al padre y va destruyendo en la madre, poco a poco, todo lo que sentía por su marido y su cruzada compartida. La sutileza de la interpretación de Melissa George, junto a la de los actores que interpretan a sus hijos, son lo mejor de la serie.

¿Y qué le ocurre a su serie?

Dejando de lado la ironía que supone tener una serie sobre el desencanto con la deriva ultra consumista del mundo actual en una plataforma propiedad de Apple, lo cierto es que sobre el papel, la serie tiene temas interesantes para explorar. Pero estos se quedan en poca cosa por las decisiones del creador Neil Cross (Luther). 

A este nuevo Allie Fox no le deberían faltar argumentos para llevar a cabo su cruzada.

La Costa de los Mosquitos se preocupa más por ser un thriller de supervivencia con toques de paranoia y conspiración, así como momentos de salvación in extremis a lo McGyver. En esas preocupaciones, la serie bebe de demasiadas fuentes ajenas como para ganar entidad propia. Aquí es donde más languidece y donde menos tiene que ofrecer la nueva interpretación de La Costa de los Mosquitos. Un buen arranque y un final que recupera algo su brillo inicial se ven descompensados por demasiados episodios dando vueltas a lo mismo de forma repetitiva.

La primera temporada de La Costa de los Mosquitos termina con un primer plano de Justin Theroux, desecho, mirando hacia el infinito, hacia esa libertad totalmente abstracta que anhela con más fuerzas que el director de campaña de Ayuso. A este nuevo Allie Fox no le deberían faltar argumentos para llevar a cabo su cruzada. Todo lo que el libro denunciaba en 1981 sigue más vigente y exagerado en un 2021 marcado por la pandemia y otros dolores de cabeza mundiales.

Sin embargo, la falta de concreción y peso a eso que Allie Fox llama constantemente libertad convierte lo que podría ser una lucha ideológica real y cargada de razones, en una decadente y lunática lucha contra molinos de viento imaginarios.

Lo cual dibuja un panorama aún más perverso, pues Apple ha conseguido que todo lo subversivo del mensaje de Allie Fox, quede en una caricatura que juega a favor de las grandes corporaciones que tanto denuncia el protagonista de La Costa de los Mosquitos. Ironías del capitalismo experto en relaciones públicas del nuevo milenio. Veremos si llega a producirse una segunda temporada. Ingredientes para algo potente aún los hay. Sin embargo, al igual que el resto de la familia en la serie, hemos perdido la fe demasiado rápido en el Allie Fox de Justin Theroux y en La Costa de los Mosquitos de Neil Cross.

Escrito por Guillem F. Marí en abril 2021.

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