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Cartel promocional de la serie.
Prácticamente desde sus inicios, Apple TV+ ha sido el hogar de la ciencia ficción más pura y dura (por decirlo de alguna manera), donde no se escatimaban gastos a la hora de poner en pie galaxias enteras, si era necesario. Tenía sentido que fuera la plataforma que se animara, finalmente, a adaptar la saga de Fundación de Isaac Asimov, que siempre se ha considerado que era imposible de trasladar a la pantalla por la escala espacial y temporal a la que transcurre y porque no sigue una línea narrativa clara. Ni siquiera tiene un protagonista principal; Hari Seldon, el inventor de la psicohistoria y quien da el primer impulso a la saga, desaparece pronto de la narrativa.
La relación entre los emperadores siempre ha sido uno de los pilares de ‘Fundación’, y uno de sus aspectos más interesantes
La tarea de David S. Goyer y Josh Friedman al poner en pie la serie era doble: mantener la ambición temática de Asimov al mismo tiempo que la entrelazaban con una narrativa más lineal. Y así ha llegado la ficción a la tercera temporada, contando la rivalidad entre el Imperio Galáctico en declive y la Fundación encargada de salvaguardar el conocimiento de la humanidad durante los años oscuros que seguirán a su caída. Así es como Seldon continúa todavía en la historia, ya que es un holograma encerrado en la bóveda de la Fundación, y como aparece el gran hallazgo de la serie, la dinastía genética de los emperadores clonados.
Las novedades de Fundación temporada 3
Los hermanos Amanecer, Día y Crepúsculo se enfrentan a esa Tercera Crisis en el horizonte de maneras diferentes. Amanecer ya es un joven que está a punto de ascender a Día, y toma las riendas del Imperio con decisión. Crepúsculo se resiste a desaparecer e intenta, por todos los medios, que sus hermanos le prorroguen un poco más su existencia. Y Día… Día ha decidido convertirse en la versión galáctica del gran Lebowski. Su leit motiv ha pasado a ser que, si todo está ya escrito por la psicohistoria y la caída del Imperio es inevitable, ¿de qué sirve preocuparse? Mejor pasar sus días en la piscina con sus concubinas, drogándose y jugando a las cartas con sus soldados.
Asbaek le da todo su carisma y aire amenazador a la Mula, pero es un tipo de personaje bastante común en la fantasía y la ciencia ficción televisiva recientes
La relación entre los emperadores siempre ha sido uno de los pilares de Fundación, y uno de sus aspectos más interesantes. Que sean tres clones de la misma persona (Cleon, el primer emperador) en diferentes edades no impide que tengan puntos de vista a veces contradictorios y que sus objetivos no siempre sean los mismos. El vacío de poder que dejan el aburrimiento y la desidia vital de Día es la excusa que Amanecer esperaba para dar su anhelado paso al frente y, al mismo tiempo, personifica el periodo final de muchos imperios, demasiado ocupados en sus propios y nimios intereses para pelear de verdad por su supervivencia. O para preguntarse qué pasa con sus súbditos cuando ellos se cansan de reinar.

Cassian Bilton, Lee Pace y Terrence Mann en ‘Fundación’.
La incertidumbre en el Imperio está acompañada de una Fundación que ha dejado atrás la etapa de secta religiosa y ahora es otro tipo de culto, el del comercio, y desde esa posición es el otro gran polo de poder de la galaxia. Hasta que aparece un elemento disruptor con el que Seldon contaba, pero que puede trastocar todas sus predicciones porque es imprevisible y voraz en su apetito destructor. Se trata de la Mula, un pirata espacial que a algunos les va a recordar a otros villanos aparentemente invencibles, sedientos de poder y decididos a arrasarlo todo a su paso que se han visto en otras series de género como, mismamente, Juego de tronos. Hasta está interpretado por un actor que apareció en aquella ficción, Pilou Asbaek, especializado en hombres a quien temer por su facilidad para conquistar mediante métodos violentos.
Es en la presentación de todos esos mundos lejanos y en su apuesta estilística donde Fundación todavía mantiene su personalidad, aunque haya sido víctima también de recortes de presupuesto
La Mula es el gran villano de la temporada, alguien que entra en los episodios con una demostración de fuerza y crueldad que, sin embargo, no se toman muy en serio quienes aún están lejos de él, lo que refleja momentos históricos reales que van desde el conquistador turcomongol del siglo XV, Tamerlán (inspiración real de Asimov para el personaje), a los gobernantes totalitarios actuales con ansias expansionistas que se nos ocurran. Introduce un elemento de violencia desatada y falta de escrúpulos que dinamita la aparente “limpieza” de las relaciones entre el Imperio y la Fundación, aunque sean tensas, y las coloca frente a una guerra que es fácil confundir con la Tercera Crisis.
Asbaek le da todo su carisma y aire amenazador a la Mula (y esa sensación de que está disfrutando enormemente), pero es un tipo de personaje bastante más común en la fantasía y la ciencia ficción televisiva recientes, por lo que su factor novedad se pierde.

Pilou Asbaek es la Mula en Fundación.
Fundación a gran escala
Es en la presentación de todos esos mundos lejanos y en su apuesta estilística donde Fundación todavía mantiene su personalidad, aunque haya sido víctima también de los recortes de presupuesto que Apple TV+ ha ido implantando últimamente. Desde sus mismo títulos de crédito, la serie anuncia que es grande y que trata de temas igualmente importantes, pero tiene que recurrir a los viejos trucos de los interiores tenebristas para disimular las partes construidas con VFX y ha perdido algo de la grandiosidad con la que se presentó en 2021.
En su centro se sitúan personajes que empiezan a dudar de sus propósitos y de sus convicciones […] Es mucho más interesante ver a personajes que intentan manejar su inseguridad
Sin embargo, ha quedado como el último bastión en streaming de ese tipo de ciencia ficción, una que no tiene miedo de ser ampulosa y moverse en la escala temporal de los miles de años. Solo Dune: la profecía podría acercarse, pero en ella se notan más las restricciones presupuestarias y el centro en una trama muy concreta. Además, la proximidad de esa Tercera Crisis aporta una sensación de urgencia que compensa con su propia gran escala, ya que se amplían los puntos de vista desde los que se cuenta la historia.
En su centro, de todos modos, se sitúan personajes que empiezan a dudar de sus propósitos y de sus convicciones, pues aparte de Día, también Gaal siente la incertidumbre de si toda la cuidadosa planificación que hizo con Seldon no habrá pasado por alto algo importante que acabará dando con ella al traste. Es mucho más interesante ver a personajes que intentan manejar su inseguridad como buenamente pueden.
Y si Día pasa a protagonizar su propia comedia de fumetas en medio de la temporada, tampoco vamos a quejarnos.

Lou Llobell es Gaal Dornick en ‘Fundación’.

