'Fargo', crítica de la T5: ¡Esto es Halloween! | Serielizados
Crítica de la T5 (Movistar Plus+)

‘Fargo’: ¡Esto es Halloween!

Movistar Plus+ emite la quinta temporada de la particular revisión del universo criminal de los Hermanos Coen por parte de Noah Hawley, que vuelve a torcerle la sonrisa a la amable Minnesota a base de vaqueros de Marlboro con piercings en los pezones e inesperados homenajes a Tim Burton y Solo en casa.
Fargo

Si ya eras fan de 'Fargo', esta quinta temporada no te decepcionará.

En el involuntario programa de despedida de Los hermanos podcast (formato de humor conducido por Noel Ceballos, Nus Cuevas y el trístemente fallecido Hematocrítico) se revelaba un dato poco conocido: Pesadilla antes de Navidad (Henry Selik, 1993) era en realidad una trilogía. Y es que el clásico de la animación tuvo vida más allá de la pantalla en forma de dos videojuegos que, se jactaba Ceballos, en lugar explorar el vasto universo ofrecido por Tim Burton, donde cada fiesta tradicional cuenta con su propia ciudad y habitantes idiosincráticos, se limitaba a repetir una y otra vez el esquema argumental de la película con ligeras variaciones circunscritas siempre a la ciudad de Halloween. 

Que esto no tiene que ser necesariamente malo lo sabe bien Noah Hawley, quien lleva cerca de una década escribiendo exitosas permutaciones de los 98 minutos originales que Joel y Ethan Coen estrenaron en cines en 1996. Como en los mentados videojuegos burtonianos, Fargo, película y serie, han rondado (casi)siempre la ciudad homónima y su esquema se ha mantenido en un hábil equilibrio entre violencia criminal, humor negro y ese existencialimo local, mitad cortesía extrema, mitad pasivoagresividad, conocido como Minnesota nice. Es más, el talento y autoría de Hawley han brillado más cuanto más han bebido sus antologías de la fuente original. No tanto en los argumentos o arquetipos de personaje como en esa cosa que tanto se explica en las escuelas de guión y que tan difícil es de conseguir: El tono

Fargo

La alacena que ilustra el póster promocional contiene todas las claves de la quinta temporada.

Si la primera temporada (2014) reformulaba los tropos de la película original en clave propia, las dos siguientes hicieron lo mismo de manera notable abriéndose al cosmos coeniano, siendo fácil encontrar ecos de El gran Lebowski (1998) o Barton Fink (1991) entre sus personajes y situaciones. Pese al éxito, 113 nominaciones y 32 premios en su haber desde su estreno, la fórmula comenzaba a mostrar ciertos signos de agotamiento y Hawley parecía tener otras ideas en la cabeza. Nada tan alejado a priori de las coordenadas de Fargo como Legión (2017-19), reivindicable rara avis del Universo Marvel que el autor compaginó con sus labores en el Medio Oeste.

Llegamos, con un sabor agridulce, a esta quinta temporada que afortunadamente, parece haberle puesto todo el sirope de arce que le faltaba a nuestros pancakes

La decisión de ambientar la cuarta antología (2020) directamente en la década de los cincuenta y mudarse dos estados más al sur, de Minesota a Misuri, no sirvió precisamente para arreglar esa deriva. Pese a sus no pocas virtudes, especialmente un Chris Rock alejado de su registro cómico habitual, aquella historia de adopciones cruzadas entre familias mafiosas y en la bulliciosa Kansas City se sentía más cerca de la película de Robert Altman que de aquel “Ocurrió donde nunca pasa nada” del póster de los Coen con el que compartió cartelera el mismo 1996. Así es como llegamos, con un sabor agridulce a esta quinta temporada que afortunadamente, parece haberle puesto todo el sirope de arce que le faltaba a nuestros pancakes

[Nota: En el momento de escribir este texto, la temporada se encuentra en su ecuador (cinco episodios emitidos en FX/Hulu en EE.UU y cuatro en Movistar Plus + en España), por lo que puede haber tanto spoilers de lo acontecido como intuiciones erradas de por dónde pueden ir, nunca mejor dicho, los tiros]

Fargo

Juno Temple descubriendo que es tarde para salirse del grupo de whatsapp de padres del colegio.

Como de costumbre, la historia de Fargo parte de una historia real. «Los acontecimientos descritos en la quinta temporada ocurrieron en Minnesota y Dakota del Norte en 2019. A petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a los muertos, el resto se relata tal como ocurrió».  Y es que, como si los intelectuales marxistas de Ave César (2016) se hubiesen hecho cargo del libreto, la farsa parece ser la clave para esta nueva vuelta al planeta Coen.

De entrada, la serie abre con una cartela con la definición de Minnesota nice para acto seguido presentarnos a la protagonista, Dot Lyon (Juno Temple) blandiendo un táser en mitad de una reunión escolar que ha terminado en algarada suburbial entre los padres. The tragedy of the commons se titula el episodio, guiño al seminal y agorero, artículo del ecologista Garrett Hardin. El hombre es un lobo para el hombre, y encima deja el bosque hecho unos zorros, parece decir.

Según avance la trama, los elementos volverán a resultarnos familiares y reconocibles, devolviéndonos ese cosquilleo de las primeras temporadas, pero con un giro, especialmente en la cuestión de género. Quizá la clave y primera pista esté en Scotty Lyon, hije de la protagonista y quizá el primer personaje del universo Coen/Hawley que puede ser leído como no binario. Así, poco a poco va subvirtiendo el esquema y moviendo las piezas de la Fargo original.

Una de las leyes más importantes del universo ‘Fargo’ establece que los criminales serán siempre de rasgos peculiares […] Siguiendo esta estela, los villanos de esta quinta temporada no defraudan

En efecto, tenemos de nuevo a un marido pusilánime que trabaja en un concesionario, pero esta vez es él quien pertenece a una familia adinerada. Lorraine Lyon (acertadísima recuperación de Jennifer Jason Leigh, curiosamente, protagonista de la mentada Kansas City de Altman)  esta vez la acaudalada empresaria trumpista que también desaprueba el matrimonio de su vástago y que, enseguida veremos, cree que va a ser sometida a chantaje por el secuestro de su hija política. Como en tantas de los Coen, el plan no saldrá según lo previsto y pronto descubrimos que el chantaje ni siquiera está entre los objetivos de los asaltantes.

Fargo

La felicitación navideña de los Lyon no dista mucho de la del congresista republicano medio en EEUU.

Si, en una de las escenas clave de la película del 96, la víctima caía accidentalmente por las escaleras al enredarse ella sola con la cortina de la ducha, aquí será Dot quien le dé la vuelta a la tortita (sic), demostrando estar más que entrenada para repeler a sus atacantes. Ahí es cuando el casting de la actriz británica que nos salvó de la depresión confinada con Ted Lasso (2020) se demuestra acertadísimo, pues ya veremos cómo su impostado acento minesotano no es lo único que se esconde. 

Volviendo a las leyes del universo Fargo, una de las más importantes establece que los criminales serán siempre de rasgos peculiares, llegando a rozar la sobrecaracterización: Desde la dupla Steve Buscemi-Peter Stormare en la película al lenguaje de signos de Mr. Wrench y Mr. Numbers en la versión seriada, pasando por Hanzee, el nativo americano veterano del Vietnam (claramente uno de los que Walter Sobchak no vio morir con la cara hundida en el barro) o el laureado Lorne Malvo de Billy Bob Thornton. Siguiendo esta estela, los villanos de esta quinta temporada no defraudan.

John Hamm da vida al corrupto sheriff Roy Tillman, todo un cowboy de Dakota del Norte que bien podría haber protagonizado una campaña de Marlboro ideada por Don Draper

El primero en entrar en escena es Ole Munch (Sam Spruell), un terrorífico mercenario galés que fracasa en el primer secuestro de Dot. Aunque se autodefine como nihilista (citando una de las líneas más míticas de El gran Lebowski en un fanservice de manual), el personaje que parece más inspirado en el Anton Chigurh, el asesino que oscarizó a Bardem en No es país para viejos (2005), una encarnación de la idea misma del mal. Ataviado siempre con su kilt, un look y un pathos que recuerda al medievo de Ingmar Bergman, Munch será el protagonista de uno de los flashbacks más sorprendentes, no solo de la serie sino de la ficción reciente.

Las referencias a ‘Pesadilla antes de Navidad’ se cuelan incluso en la BSO de Jeff Russo.

Tras escapar de sus captores en una intensa escena en un área de servicio, el segundo intento de abducción de Dot lo llevará a cabo Gator Tillman, un personaje más convencional, pero que nos brinda la oportunidad de ver al actor Joe Keery en un papel muy alejado del guaperas adolescente con el que se dio a conocer en Stranger Things. Junto con sus secuaces, ataviados todos con máscaras de Pesadilla antes de Navidad, aprovecharán la noche de Halloween para colarse en casa de Dot y su familia.

Lo que parece arrancar como una home invasion al estilo La Purga (2013) no tardará en convertirse en Solo en casa (1990) cuando los asaltante comienzan a sufrir en sus carnes las trampas que Dot ha preparado junto a su hije durante un par de tardes de “manualidades”. Pero, ¿quién tiene tanto interés en secuestrar a Dot si no es por el dinero de su suegra? Y, sobretodo, ¿por qué Gator se empeña en llamarla Nadine?

El desenlace lo descubriremos en los episodios restantes que, si siguen por la senda marcada en esta primera mitad, prometen ser una auténtico festival de trucos y tratos

La respuesta la tiene ni más ni menos que John Hamm (Mad Men), que da vida al corrupto sheriff Roy Tillman, todo un cowboy de Dakota del Norte que bien podría haber protagonizado una campaña de Marlboro ideada por Don Draper. Un macho alfa fanático y violento, que domina su pequeña comunidad con mano de hierro al margen de las leyes federales. El guionista Luismi Pérez (Nasdrovia, Dos años y un día) lo resumía perfectamente en sus redes sociales: «Doscientos libros de guión cuentan cómo crear un personaje y Noah Hawley sólo necesita dos piercings para hacerlo perfectamente.»

Fargo Jon Hamm

Ninguna ley del estado de Dakota del Norte prohíbe recibir al FBI en tu jacuzzi y el sheriff Tillman bien lo sabe.

El showrunner declaraba recientemente que el tema real de la serie era la deuda. La obsesión americana por el dinero y las fatales consecuencias que eso puede acarrear. No es casualidad que la suegra de Dot tenga el apodo comercial de “La Reina de las Deudas” y se dedique a comprar, acumular y cobrar créditos e impagos mientras posa rodeada de metralletas en su felicitación de Navidad al más puro estilo republicano; tampoco lo es que el demonio galés que parece salido del Macbeth (2021) de Joel Coen emprenda una masacre contra el clan de Tillman por no haberle pagado adecuadamente su trabajo.

La brújula moral del sheriff parece también escorada en ese sentido, especialmente en todo lo concerniente a lo que las mujeres “deben” a sus maridos. La índole de las deudas de Dot con el sheriff aún no nos han sido reveladas por completo, pero estamos seguros de que ni sus dotes de Kevin McCallister podrán ponerla a salvo.

Entre tanto, las fuerzas del orden y el estado, de nuevo hay una policía encabezando la investigación aunque en este caso no estará sola, parecen ir atando cabos en segundo plano con paso lento pero seguro. El desenlace lo descubriremos en los episodios restantes hasta la finale a mediados de enero que, si siguen por la senda marcada en esta primera mitad, prometen ser una auténtico festival de trucos y tratos.

Un cartel promocional de ‘Fargo’ de lo más «halloweeniense».

Tres años después de su agridulce última entrega, tras una pandemia, dos guerras y varias huelgas profesionales copando nuestros timelines de actualidad, muchos nos sorprendimos con este estreno, pese a haberse anunciado en 2022. Fargo parecía una etapa que ya dábamos por finiquitada en nuestra vida seriéfila. Sin embargo, como el Rey de las Calabazas cada 31 de octubre, Hawley ha decidido volver a hacer lo que mejor sabe hacer: historias criminales que nos recuerdan que el mundo es un caos absurdo y que, al menos en Minesota, han decidido resolver con una sonrisa amable aunque de fondo nuestra casa esté en llamas. También como el viejo Jack Skellington, sin proponérselo, esta vuelta a la ciudad de Fargo nos ha salvado la Navidad.

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