«‘Escenario 0’ nace de la necesidad de reinventarnos»
Entrevista a Bárbara Lennie e Irene Escolar

«‘Escenario 0’ nace de la necesidad de reinventarnos»

Bárbara Lennie (izq.) e Irene Escolar (dcha.) / HBO España

Charlamos con Irene Escolar y Bárbara Lennie, almas de ‘Escenario 0’, un proyecto que une teatro y ficción audiovisual que acaba de estrenar HBO España.

«Estamos teniendo un montón de reacciones preciosas, de gente generosa, agradecida, que nos está apoyando mucho, que no se esperaba el resultado final… un poco de todo, pero todo muy bueno», dice Irene Escolar. «¡He hecho muy pocas promociones donde no haya alguien que te ponga a parir! Así que estamos agradecidísimas y algo sorprendidas, ¡yo pongo velas!», añade entre risas Bárbara Lennie. Ambas son el corazón y el alma de Escenario 0, una extraña propuesta que navega a contracorriente en medio de la inabarcable oferta de ficción disponible en plataformas. HBO España ha apostado por un híbrido que une lenguajes tan dispares, y tan cercanos en el fondo, como son el teatro, el cine y las series.

Escenario 0 cumple varias funciones en sus seis episodios: cada uno de ellos presenta un éxito teatral reciente, obras que cosecharon premios, recibieron aplausos e hicieron ruido mediático. Seis funciones que cobran nueva vida, fusionando disciplinas, mezclando las miradas de dramaturgos y directores teatrales con las de cineastas como Carla Simón o Carlos Marques-Marcet, en un ejercicio de deconstrucción del texto y de traducción a otro lenguaje.

La idea nace producto de la coyuntura coronavírica, del hervidero inquieto de las gentes de la cultura que han visto cortadas sus alas. Bárbara Lennie e Irene Escolar pusieron la semilla y levantaron el proyecto, a partir de ese ejercicio de intensidad agotadora que era Hermanas, la obra de Pascal Rambert que interpretaron en el Teatro Kamikaze. Es uno de los textos más brillantes de los seis que forman parte de Escenario 0. Al arriba firmante le flipa Mammón, de esos dos jóvenes genios llamados Marcel Borràs y Nao Albet, que ya en los escenarios mezclaba con fortuna el trabajo de escena con proyecciones grabadas, que rompía la cuarta (y hasta la quinta, o la sexta) pared, que rizaba cualquier rizo.

Sorprende el Vania de Chéjov reinterpretado por Àlex Rigola y que, a su vez, Carla Simón traslada al exterior, a un bosque, con las posibilidades que ofrece el darle aire a un texto tan claustrofóbico. Aplasta la exhibición de Carmen Machi en el Juicio a una zorra escrito por Miguel del Arco. Cierran la propuesta las desasosegantes Los mariachis, de Pablo Remón, y Todo el tiempo del mundo, de Pablo Messiez, que filma Carlos Marques-Marcet.

La pregunta del millón que os habrán hecho todo el rato. ¿Cómo definimos ‘Escenario 0’?

Irene Escolar: Pues sí, nos la han hecho, pero no tenemos una respuesta muy determinada, yo creo que lo más bonito es que no puede definirse. No son películas, no se han rodado con los tiempos convencionales. Tampoco es una serie de televisión, no hay ninguna unión, ningún vínculo, entre los capítulos, aunque sí formen parte de algo parecido a una antología. Y tampoco es teatro, porque solo existe cuando hay un público frente a ti y representas aquel texto en directo. Supongo que es una mezcla de esos tres lenguajes, y en esa translación de un género a otro aparece un lenguaje nuevo.

Bárbara Lennie: Queríamos hacer un mapa de la dramaturgia española contemporánea que fuera rodado por directores de cine. Plantear un diálogo entre dramaturgos y directores de teatro con los nuevos cineastas. Ese era el planteamiento, y la idea era ver qué podía pasar. A HBO le encantó la propuesta y nos pusimos a ello. Y es verdad que creo que lo fuimos entendiendo entre todos a medida que lo trabajábamos. No había referentes claros, pero cuentas la idea a gente creativa y talentosa, y ellos se van a su casa, y a la semana llegan con un montón de ideas de cómo han pensado plasmar el trabajo.

I.E.: Bueno, primero los directores teatrales plasmaron sus ideas, porque eran quienes las conocían mejor, y los directores de cine se sumaron después para abordarlas…

B.L.: Es cierto que para los cineastas a veces era una tarea complicada, o muy particular, porque se sumaban para hacer crecer una idea que ya existía. Y creo que al final, el quid de todo estaba en ese diálogo entre la idea teatral y la ejecución cinematográfica, en ese encuentro de distintos universos creativos.

Durante el encierro por la pandemia hemos visto algunos proyectos, algunas series confinadas, que mostraban el confinamiento. Pero me parece que ‘Escenario 0’ es hijo de ese encierro desde un punto mucho más conceptual: la cultura ha sido una de las grandes víctimas de esta crisis, y de alguna manera el teatro se ha tenido que reinventar…

I.E.: Sin ninguna duda. Tener que reinventarnos, tener que repensarlo todo es lo que nos ha llevado hasta aquí.

B.L.: A un nivel pragmático, había muchas ganas de trabajar. Salir de un encierro con la situación que había facilitaba reunir a toda esta gente con tanto talento, que tuvieran fechas libres y ánimo de rodar. De otra manera hubiera sido imposible rodar estas seis piezas, con tanta gente involucrada, en un mes y medio. Esto también es fruto de la pandemia. Pero al hilo de lo que decía Irene, del repensar, del reinventar, por supuesto que tiene que ver con todos los proyectos de presente que habían caído y con los de futuro que bailaban. Seguramente, en nuestra parte más íntima ya había ganas de hacer algo parecido, pero la pandemia lo ha acelerado y nos ha obligado a concretarlo. En ese sentido, yo lo agradezco.

Confieso que soy un pésimo espectador de teatro, suelo despertar tarde, cuando ya no quedan entradas. Y un producto como éste da la posibilidad de recuperar seis montajes de los que había oído hablar, sobre los que había leído, de los que conocía prestigio y premios.

I.E.: Creo que es superinteresante este ejercicio. Bien porque no te lo puedes permitir, bien porque a la que te despistas te quedas sin entradas, bien por cualquier otra razón, puede ser que te ronde por la cabeza ver lo que se está haciendo, ver qué pasa con los profesionales de este país más allá de las series que hacen o de las pocas pelis que se estrenan… El teatro es un gran lugar de cultivo de escritores, de directores, de actores. Magnífico pero para un público reducido, y esta es una buena manera de mostrar este talento.

De ver esa obra que te perdiste, pero también de repetir. Esa ha sido siempre una asignatura pendiente del teatro: sales de ver una obra que te ha encantado, divertido, removido… y eso se queda ahí, no hay forma de volver a verla.

B.L.: Claro, al final el teatro es un arte efímero. Sí especulábamos con la idea de hacerlo como lo hemos acabado haciendo, de establecer esa dinámica: montas la función, haces temporada, haces gira, y un tiempo después piensas en rodarla, en adaptarla. Estaría muy bien mantenerlo.

¿Por qué estas seis obras y no otras? ¿Qué nos diríais de cada una de ellas?

B.L.: Nos las repartimos…

I.E.: Juicio a una zorra, de Miguel del Arco, es un monólogo tremendo, un punto de vista nuevo sobre el mito de Helena de Troya, y tiene a una Carmen Machi que está que se sale. Teníamos claro que si hacíamos un proyecto como éste, queríamos que Carmen estuviera en él, es una actriz espectacular. Los Mariachis, de Pablo Remón, también nos había encantado. El texto, la puesta en escena, la historia que cuenta, ese retrato de la España profunda, esa crítica a la política y a la corrupción, todo narrado de esa forma brillante… Todo el tiempo del mundo es una bellísima función, y el traslado de Pablo Messiez y Carlos Marques-Marcet al cine es una joyita. Habla del paso del tiempo, de lo que no se transita, lo que no se dice… También nos gustaba mucho.

«Poder hacerlo para la cámara te permitía dar matices y ver hasta dónde puedes llegar: en el teatro tienes que tirar de energía y de voz»

B.L.: Vania es un montaje que me había gustado mucho: Àlex Rigola es un director con un lenguaje muy personal, había trasladado de forma muy interesante ese universo de Chéjov a un cubo, y nos parecía muy atractivo sacar la obra de ese entorno tan cerrado, abrirla. Y Mammón también nos encanta. HBO estaba muy interesada en trabajar con Nao Albet y con Marcel Borràs. Es una función muy libre, llena de inventiva, que maneja lenguajes distintos sin ningún pudor…

… Y ‘Hermanas’, la que compartís…

B.L.: Esta elección era fácil, es nuestra obra, fue el germen de todo el proyecto, y nos apetecía mucho recuperarla.

I.E.: Ha sido fascinante coger un texto como éste, que te pone los pelos de punta todo el rato, y poder llegar a muchísima más gente que las 300 o 400 personas que caben en un teatro. Poder hacerlo para la cámara te permitía dar matices y ver hasta dónde puedes llegar: en el teatro tienes que tirar de energía y de voz, y hacerla de esta manera ha sido un pequeño lujo, un regalo. Y que quede ahí, un trabajo que para las dos fue muy especial e importante.

Han pasado 50 o 60 años, el lenguaje es otro, pero al conocer la idea de ‘Escenario 0’ era inevitable pensar en los míticos ‘Estudio 1’ de Televisión Española. Incluso parece que hagáis un guiño con el título.

I.E.: No había voluntad de guiño, pero supongo que, inconscientemente, al final lo ha acabado siendo. Ha pasado mucho tiempo y esto es otra cosa, claro, pero ojalá que Escenario 0 fuera la mitad de importante de lo que fue Estudio 1.

Una prueba de esa importancia es que hoy seguimos recordando aquel mítico ’12 hombres sin piedad’ con Bódalo, Rodero, Merlo, Alexandre…

I.E.: Sin duda, sin duda.

B.L.: ¡Bueno, tu familia (Lennie se refiere a la saga de la que proviene Escolar: los Gutiérrez Caba) participó en varios Estudio 1!

I.E.: Sí, sí, y para ellos fue muy importante. Hay toda una generación de actores que se dio a conocer en esos programas, pasaron muchas cosas ahí, y es sorprendente la cantidad de gente que aún recuerda trabajos como 12 hombres sin piedad, pero también muchos otros.

La relación entre televisión y teatro lleva muchos años casi rota. No hay programas donde se hable de lo que ocurre en los escenarios, ni siquiera en la tele pública.

I.E.: Es una evidencia que lo normal, que sería que desde lo público se apoyara ese talento y esas obras que llevan tanta gente a los teatros, no ocurre. Pero hay tantas cosas que me parece que tendrían que ser normales y que no ocurren…

B.L.: Totalmente de acuerdo.

¿Cómo veis el retorno a los teatros con todas las restricciones que impone este momento de pandemia?

B.L.: Irene ha vuelto con la versión de La Gaviota de Rigola. Lo estás viviendo ya, ¿no?

«Con todas las medidas sanitarias los teatros se llenan, la gente tiene ganas, está abierta a propuestas»

I.E.: Sí, ahí estamos transitándolo. Y se notan las muchas ganas de la gente por estar ahí, por volver a una cierta normalidad. Con todas las medidas sanitarias, aforos reducidos, etc… pero los teatros se llenan, la gente tiene ganas, está abierta a propuestas… Noto mucha necesidad de la gente de estar ahí, la verdad.

B.L.: Lo que ocurre es que, más allá de los espacios públicos, la realidad para el sector privado es complicadísima. Levantar el telón con tan poco aforo te hace perder dinero cada día. O se hace algo o se van a hundir muchísimos teatros de toda España.

¿Sois optimistas?

I.E.: No especialmente, la verdad. No podemos serlo, visto lo visto.

Las dos tenéis sendas series a punto de caramelo. Irene protagoniza ‘Dime quién soy’ para Movistar+…

I.E.: Estrenamos en otoño, después de presentarla en San Sebastián. Y ha sido una experiencia increíble, ocho meses de rodaje, aquí y en Budapest. Una pasada de experiencia, con un director como Eduard Cortés, que es un hombre muy inteligente e interesante. Es una adaptación de una novela superventas de Julia Navarro, con 160 actores de muchos países distintos, muchas localizaciones distintas… Y recorre la vida de una mujer, desde los 18 hasta los 80 años, en un periodo histórico apabullante.

Y Bárbara está en ‘El desorden que dejas’, para Netflix.

B.L.: Sí, supongo que también estrenaremos a finales de otoño. Es la adaptación de una novela de Carlos Montero, que también es director y guionista de la serie. Todo transcurre en una pequeña ciudad gallega, y es una historia de obsesiones, búsquedas, pasiones, luces y sombras, en un entorno educacional, un instituto. Habla de una profesora que se obsesiona con la mujer a la que va a sustituir, porque empieza a no entender qué pasaba antes de su llegada… Muchas pasiones, allí pasa de todo.

mammon escenario 0 hbo

Marcel Borràs (izq.) y Nao Albet (dcha.) en ‘Mammon’ / HBO España

¿Sois seriéfilas? ¿Qué estáis viendo?

I.E.: Sí, sí, lo somos. Últimamente me han gustado mucho Succession y Podría destruirte, las dos de HBO. Una habla del poder y la ambición, con unos guiones increíbles, y con Brian Cox, que es un actor top en todo, en teatro, en cine, en televisión… Y la otra, Podría destruirte, de esa mujer fantástica que es Micaela Coel. Es un retrato muy particular de las mujeres de esa edad y de ese universo de relaciones sexuales, vínculos emocionales, desde un punto de vista muy personal.

B.L.: Recogiendo esta última propuesta, hay dos series que me han gustado muchísimo, también protagonizadas y creadas por mujeres, también británicas. Pure, de Charly Clive, que está en Filmin, sobre una chica que tiene un toc vinculado con lo sexual. Y la otra es Fleabag, de Phoebe Waller Bridge, que es más conocida. Como Podría destruirte, las tres series tienen como creadoras a tres mujeres que vienen del teatro y que han conseguido vender sus textos a la televisión. Ahora acabo de empezar Wanderlust, en Netflix, por Toni Collette, que es una actriz que me fascina.

Escrito por Àlex Montoya en septiembre 2020.

Ver más en Cafés, Mujeres alfa, Producto Interior, Escenario 0.