El crucero del ardor
Rincón Vintage - "El crucero del amor" o "Vacaciones en el mar" (1978-1987)

El crucero del ardor

"Hubiera sido un beneficio para la humanidad que el Princesa del Pacífico hubiera chocado contra un iceberg"

Confiesen: ¿Tuvieron ganas de torpedearlo? ¿Quisieron ver todos aquellos gansos vestidos de blanco en las fauces de los tiburones? ¿Hubieran pagado por enviar a la tripulación a galeras? Si tienen un mínimo de sensibilidad, todas sus respuestas serán afirmativas. En caso contrario, les recomiendo que permanezcan un día ante el monumento a Colón de la Rambla de Barcelona para ver como salen miles de criaturas de los cruceros que invaden la capital catalana. Lo cierto es que la serie ‘Vacaciones en el mar‘, ‘El crucero del amor’ o ‘The love boat‘ –como gusten– recorrió los años de la Transición española con suerte: todo el mundo bobo y zopenco se identificaba con la suerte del lujoso transatlántico Princesa del Pacífico desde la canción inicial tan edulcorada como toda la trama, cantada por Jack Jones y en el último año de emisión por la inigualable Dionne Warwick. ¿La recuerdan? Love boat love, exciting and new…

El argumento era insufrible. El bueno del capitán Merril Stubing era el cicerone de un barco de alcahuetas con el propósito de ligar con gente aburrida y tópica o recuperar el amor perdido por una convivencia de somnífero. A parte de los actores fijos de la tripulación, unos lameculos de sonrisas azucaradas, por allí aparecían un sinfín de invitados, desde el gran Raymond Burr (sin la silla de ruedas de Ironside) a unos Van Johnson y Dick Van Patten, ya en declive. El carnaval de horteras era ideal para poder dejar la mente en blanco cuando volvíamos de las violentas manifestaciones contra la policía o cuando uno había pasado toda una tarde persiguiendo alguna descerebrada en el Chufo o en otra discoteca de idéntica índole.

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Zarpaba el barco y se iniciaba el episodio. A partir de allí se sucedían los líos, sin mucho folleteo, no se hagan ilusiones. Podríamos llenar otro transatlántico de anécdotas insidiosas sobre la serie, ¿pero vale la pena perder más el tiempo? Sólo decirles que la relaciones públicas Julie McCoy admitió tener que abandonar la serie por su adicción a las drogas y fue substituida por su hermana. ¿Era posible resistir aquello sin drogas? En fin, hubiera sido un beneficio para la humanidad que el Princesa del Pacífico hubiera chocado contra un iceberg. Lástima que en el Caribe, un trozo de hielo no resista ni diez minutos.

Escrito por David Castillo en abril 2014.

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