Crítica ‘La mujer danesa’: Don Quijote en Reikiavik
Crítica de la serie

‘La mujer danesa’: Don Quijote en Reikiavik

En 'La mujer Danesa' (Filmin), el cineasta islandés Benedikt Erlingsson convierte el caos cotidiano en una lúcida sátira sobre la convivencia, la justicia y los fantasmas del presente, firmando una serie tan absurda como reveladora.

El nombre de Benedikt Erlingsson empezó a resultarnos familiar cuando, en septiembre de 2013, presentó en el Festival de San Sebastián De caballos y hombres (2013), su largometraje de debut, premiado en la sección Nuevos Directores.

En él se suceden una serie de estampas en las que lo cotidiano sufre sensibles alteraciones para terminar blandiendo el emblema del extrañamiento: un hombre montado sobre una yegua ve como un caballo la cubre ante la atónita mirada del jinete; un hombre adentrándose en el mar a lomos de su montura a la búsqueda de licor de estraperlo traído por barcos extranjeros; un ciclista latinoamericano perdido entre la accidentada orografía de un pequeño país que no le comprende, …

‘La mujer danesa’ entrecruza temas, argumentos y motivos visuales presentes en sus dos películas de ficción precedentes

Aquella colección de postales extemporáneas, poseedoras de una poética muy particular en la que la belleza y la muerte iban de la mano, hacía aflorar un buen puñado de problemas escondidos bajo la capa de apacibilidad que se le presupone a la tranquila y ordenada sociedad islandesa, desde temibles accesos de violencia que estallan cuando los correajes del civismo se aflojan, hasta la represión sexual, pasando por un alcoholismo endémico que no entiende de estratos sociales.

La mujer Danesa

Imagen de la película ‘De caballos y hombres’ (2013).

Tras firmar un documental a propósito del mundo del espectáculo, entendido este de una manera esquinada; una pieza de costumbrismo mudo con música de Sigur Ròs titulada The Show of Shows (2015), Erlingsson regresó a los festivales de categoría A con La mujer de la montaña (2018) presente en  la Semana de la Crítica del Festival de Cannes y ampliamente reconocida en los palmareses de otros certámenes internacionales.

La película se abría con otro de esos cuadros imbuidos de una belleza extraña, casi un motivo quijotesco, con Halla (Halldóra Geirharðsdóttir), la protagonista del filme, tumbando una torre eléctrica con la ayuda de un arco, enésima batalla de esta profesora de canto en su cruzada contra la industria local del aluminio, responsable del deterioro del medio ambiente islandés.

La serie incluye cuestiones como el cambio climático, la adicción a las pantallas, la brecha generacional, el racismo atávico o los enfrentamientos nacionalistas

Se podría decir que el nuevo trabajo de Benedikt Erlingsson, la miniserie La mujer danesa (2025) estrenada en nuestro país por Filmin en dos tantas de tres episodios cada una, entrecruza temas, argumentos y motivos visuales presentes en sus dos películas de ficción precedentes.

Ditte Jensen (soberbia Trine Dyrholm), una agente del Servicio Secreto danés ahora retirada, se instala en Reikiavik y no tarda en convertir su bloque de apartamentos en un campo de batalla al aplicar su inquebrantable sentido de la justicia para resolver los problemas de sus vecinos. Quieran ellos o no.

La mujer Danesa

Trine Dyrholm interpreta a Ditte Jensen en ‘La mujer Danesa’.

Como ya sucedía en De caballos y hombres, Erlingsson, que vuelve a contar aquí con el guionista Ólafur Egilsson (Atrapados), incluye en la desestabilización gradual de la aparentemente pacífica comunidad, provocada por los expeditivos métodos de Ditte, cuestiones como el cambio climático, la adicción a las pantallas, la brecha generacional, el racismo atávico o los enfrentamientos nacionalistas, conflicto sobre el que, por ejemplo, Lars Von Trier ya ahondaba en El reino (1994-1997) – Eringlsson, que también es actor, trabajó a las órdenes del director danés en El jefe de todo esto (2006).

Erlingsson es capaz de bañar casi cada secuencia con una especie de positivismo trágico que lo emparenta con ese pequeño Dios del absurdo que es Roy Andersson

Al igual que la Halla de La mujer de la montaña, Ditte es un cuerpo extraño que contraviene las normas que garantizan la frágil, y hasta cierto punto ficticia, paz social de su entorno. Su intervención en los conflictos de Bosnia, Irak y Afganistán le ha causado un trastorno de estrés postraumático – es alguien que lleva la guerra consigo- que aquí se manifiesta, por un lado, a través  visiones (demasiado enfáticas y casi siempre innecesarias) pero también en sus acciones cotidianas, desde liquidar a un gato molesto – el incidente que lo desencadena todo- a utilizar técnicas de tortura para castigar el novio de una vecina adolescente. Es como si la señora Doubtfire hubiese sido Navy Seal antes que niñera.

Como es habitual, Erlingsson abre la serie con una de sus bizarras composiciones –  un plano general de Trine Dyrholm bailando y cantando en un hermoso paisaje; su comportamiento excéntrico en contraste con la belleza del entorno -, lo que, sumado al planteamiento narrativo, ya da unas cuantas pistas sobre el tono de la serie.

La mujer Danesa

‘La mujer Danesa’ es la última obra del cineasta islandés Benedikt Erlingsson.

Ese planteamiento desemboca en situaciones tan absurdas como divertidas con las que nos iremos encontrando a lo largo de sus seis episodios. Todo ello sin dejar de mirar de frente los problemas de una sociedad quebrada que necesita afrontar con urgencia toda una serie de retos que el cineasta islandés pone sobre el tapete desde una óptica minimalista, cotidiana.

En un mundo en declive […] los personajes quijotescos como Halla y Ditte, son más necesarios que nunca, pues sus molinos de viento son los nuestros

Es decir, cómo nos conducimos en nuestro día a día con respecto a cuestiones como el feminismo o la degradación medioambiental (véase la escena en la que Ditte media entre padre e hija a propósito del coche que utilizan). Además Erlingsson es capaz de bañar casi cada secuencia con una especie de positivismo trágico que lo emparenta con ese pequeño Dios del absurdo que es Roy Andersson, aunque sin el punto nihilista del director sueco. Humor glacial pero con un pelín más de optimismo.

En un mundo en declive, con la Tercera Guerra Mundial asomando la patita en cada declaración de Trump, en cada bombardeo sobre Irán, en cada amenaza sobre Cuba; con el fascismo sentado en el congreso de demasiados países europeos (¡qué importante es la figura de Juan Camilo Román, el ciclista infatigable en la obra de Erlingsson y en su discurso a propósito de la migración!); con todo lo que se nos está viniendo encima, quizá los personajes quijotescos como Halla – que escuchaba imaginarios coros griegos que representaban sus impulsos – y Ditte, con sus visiones confusas, sean más necesarios que nunca, pues sus molinos de viento son los nuestros.

La mujer Danesa

‘La mujer Danesa’ está disponible al completo en Filmin.

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