Crítica de 'El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder' - Serielizados
Crítica de 'El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder'

Una serie para gobernarlas a todas

Prime Video estrena finalmente ¡El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder' y sus dos primeros episodios dejan claro que la serie es una muestra de poderío brutal que establece unas nuevas reglas de juego.

Una de las muchas panorámicas espectaculares de 'El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder'.

Por fin ha llegado el día. Después de años de espera y especulaciones, el 2 de septiembre de 2022 se estrena la serie más cara de la historia: El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder. Lo será hasta que llegue otra más cara, claro. Pero hasta entonces, todas las miradas y el peso de la responsabilidad caerán en esta titánica producción que, sin lugar a dudas, nos plantea dónde debemos situar actualmente el listón de las series en cuanto a ambición, aspecto, espectacularidad y épica.

¿Son las series el medio ideal para este tipo de producciones tan lucidas visualmente? Originalmente no, pues en las series solemos buscar otras cualidades distintas a la espectacularidad. Pero sin duda, como espectadores, nos dirigimos hacia este escenario. Y lo cierto es que puede que este sea el único medio que ahora mismo permite un retorno de estas características a la Tierra Media.

Hasta que no ves el producto final, no eres consciente de la magnitud y la escala de un proyecto como ‘El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder’

Vistos los dos primeros episodios que llegan este próximo viernes, la reacción inmediata es la de despejar algunas de las primeras incógnitas que despierta la nueva serie de Prime Video. De entrada, cualquier sospecha sobre lo espectacular de las imágenes, del nivel de producción, de los decorados o de los efectos especiales queda superada. Esto ya lo intuíamos con los avances. Pero hasta que no ves el producto final, no eres consciente de la magnitud y la escala de un proyecto así. El prólogo narrado por Galadriel o la presentación de cada zona de la Tierra Media rezuman aires de gran producción.

Otra vez, una historia de amor prohibida entre un elfo y una humana.

Sin ningún tipo de dudas, no hemos visto ninguna serie que llegue a este nivel de excelencia visual. Sus preciosas localizaciones combinan muy bien los espacios naturales de Nueva Zelanda con los decorados reales y digitales que dan vida al mundo fantástico de Tolkien. Los anillos del poder es espectacular y hace que, en comparación, las pelucas de La casa del Dragón parezcan las de Los Payasos de la tele. En este aspecto, la serie es un antes y después.

Pero durante el visionado y en especial tras él, surgen dudas razonables que probablemente podamos responder mejor una vez termine la primera temporada, que consta de ocho episodios. Entonces, quizás tengamos una idea más aproximada sobre si Los anillos del poder consigue el impacto al que aspira. ¿Está hecha para fans de Tolkien? ¿Para fans de las adaptaciones de Peter Jackson? ¿Es para fans de las series en general? ¿O está hecha para que Jeff Bezos saque pecho? Las respuestas, consecutivamente: Sí, sobre todo, tengo mis dudas y POR DESCONTADO.

La sombra de Peter Jackson es alargada

El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder es muy consciente que el mundo de Tolkien irremediablemente está ligado también a Peter Jackson. Quizás es injusto igualar ambos nombres a nivel de autoría pero si algo reafirma la nueva serie de Prime Video es que el lenguaje audiovisual del mundo que creó J.R.R. Tolkien, pertenece a lo que plasmó en celuloide el director neozelandés.

Estos dos primeros capítulos, pese a durar más de dos horas en total, se ocupan poco más de disponer y presentar personajes y plantar las semillas de la trama general.

Jackson no está involucrado para nada en la serie pero es innegable que tanto los creadores y showrunners, J.D. Payne y Patrick McKay como J. A. Bayona –director de estos dos primeros episodios que hemos visto– beben descaradamente de lo que establecieron las películas de Peter Jackson. La serie no aporta nada nuevo en este sentido ni supone ninguna evolución, revolución o innovación. En todo caso, canoniza definitivamente que esa visión de Jackson, y ninguna otra, es la que se debe seguir siempre.

Una muestra de la preciocidad de las imágenes a la que aspira la serie.

El lenguaje audiovisual de la serie es, pues, directamente el de las películas de Peter Jackson. Porque eso es lo que conocemos y lo que ha comprado Amazon por muchos millones. Aunque El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder no adapte ninguna obra concreta de Tolkien o sus herederos –tan solo se inspira en parte de los apéndices que escribió–  y por tanto pueda aspirar a ser una creación relativamente original en sus tramas, la ruta que parece querer seguir es la que conocemos todos. Es la regla básica de las franquicias actuales: inventa lo justo, toca lo mínimo. Algo lógico desde el punto de vista corporativo pero que resta puntos creativos a esta nueva propuesta.

El poder debe estar en el guión

Siempre se ha dicho que en televisión, manda el guión. Nos enganchamos a las series por las historias que cuentan. Por los personajes que se elaboran a través de horas y horas de desarrollo en pantalla. Las series son un medio donde priman los personajes. Quizás esta máxima no deba tomarse ya como un dogma irrefutable pues el panorama actual sugiere que, con la llegada de las series de Marvel o de Star Wars, en ocasiones, valoremos o primemos otras cosas, como la espectacularidad de El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder.

‘El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder’ requiere de cierta paciencia y compromiso. El mismo que ha tenido Amazon, que se ha comprometido a que la serie tenga cinco temporadas.

A nivel de trama y guión, lo cierto es que estos dos primeros capítulos, pese a durar más de dos horas en total, se ocupan poco más de disponer y presentar personajes y plantar las semillas de la trama general. Y aún así, no cubre a todos los que serán protagonistas. La magnitud de la historia se avecina tan épica y extensa que en su arranque, cuesta involucrarse con lo que se nos presenta. Pues todo funciona a modo de presentación. Eso sí, con un potencial enorme.

Las jóvenes versiones de Elrond y Galadriel.

Ambientada en la Segunda Era de la Tierra Media, el foco inicial de la serie está puesto en la joven Galadriel así como también en otro elfo al que vimos en las películas, Elrond. La familiaridad con estos dos personajes, dos de los pocos que, por su longevidad, pueden estar en una serie situada 3000 años antes que las películas, sí es un punto a favor de este inicio de serie. Porque sus escenas son de las pocas a las que nos acercamos con un algo de cercanía a la trama.

La clave está en el ritmo

El ritmo de la narración de El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder es parsimonioso –que no tedioso– lo cual está en línea con lo que son los textos de Tolkien y claro, está, también el ritmo que tenían las películas de Peter Jackson. Una muestra más de la fidelidad de la propuesta. Aunque puede que sea algo que eche para atrás a los espectadores que busquen un ritmo más televisivo. El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder requiere de cierta paciencia y compromiso. El mismo que ha tenido Amazon, que se ha comprometido a que la serie tenga cinco temporadas.

Una imagen de los Pelosos, seres que son antepasados de los Hobbit.

Lo cual me hace pensar que, en conclusión, estamos ante una serie que se rige por otras reglas. Pase lo que pase, y sea cual sea la audiencia real, Amazon no la cancelará aunque sea por el compromiso adquirido con los herederos de Tolkien en su día o por vergüenza torera. La plataforma está ligada de manos a la serie y para ella, El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder deberá ser un éxito sí o sí.

Por eso, como espectadores también estamos ligados de manos y el poco poder que podamos tener con nuestra atención queda aún más reducido. Solo nos queda apuntaros al viaje si nos apetece y queremos, al ritmo que más nos convenga. Solo así podremos degustar la belleza de las imágenes mientras se va desplegando la trama, esperando que el trayecto valga la pena. Entonces sí podremos ser conscientes de la magnitud real de El Señor de los Anillos: los Anillos de Poder y dar un veredicto final a una serie que, por su mera composición, está ya destinada a pasar a la historia de la televisión.

Escrito por Guillem F. Marí en septiembre 2022.

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