'Colin de cuentas': Cuando el pezón de Ashley encontró a Gordy
Crítica de la serie

‘Colin de cuentas’: Cuando el pezón de Ashley encontró a Gordy

Es gamberra y tiene encanto, es grosera pero a ratos conmovedora, huye de los clichés sin dejar de abrazarlos, y sobre todo es muy, muy, graciosa. Harriet Dyer y Patrick Brammall escriben y protagonizan esta magnífica comedia romántica australiana sobre dos caóticos personajes unidos por un pezón furtivo y un perrete con diversidad funcional.

“Podemos intentar ser amigos, pero te he visto un pezón”

“¿Y por eso no podemos?”

 “No vamos a ponernos en plan Harry y Sally…”

“¿Quiénes son? ¿Amigos tuyos?”

 

Han pasado 35 años y Cuando Harry encontró a Sally, aquella genialidad de Nora Ephron sigue siendo EL modelo a seguir de cualquier rom-com, venga de dónde venga, y de quién venga. Aunque solamente sirva para construir un estupendo chiste, una réplica brillante que señale la diferencia de edad y de referentes entre el cuarentón y la veinteañera. Sally jamás le hubiera enseñado una teta a Harry en plena calle, ni le hubiera guiñado el ojo al mismo tiempo, cruzando un paso de cebra y dejando al conductor en estado de shock durante unos segundos fatales para el perrete que aparece de la nada.

Con una primera entrega ya disponible en Movistar +, la premisa argumental de Colin de cuentas, el encuentro casual que enciende la mecha, se agarra a ese pezón furtivo y al atropello de un border terrier huido de su hogar, para unir a dos personajes con más cosas en común de las que aparentan. Unos minutos antes del accidente que condenará para siempre al animal a moverse sobre ruedas, los protagonistas de la serie amanecen y sientan las bases de su estado de ánimo.

Él, Gordon, Flash para los amigos y Gordy para los muy amigos o viceversa, cuarenta y tantos, soltero convencido, no hay más que ver la decoración de su piso, copropietario de una pequeña cervecera artesanal (casualidad que le emparenta al Seth Rogen de la estupenda Platónico), se despierta con el ordenador aún conectado a la página porno que le ha animado la noche anterior. Ella, Ashley, 29 años, terminando la carrera de Medicina, comienza el día devorando patatas fritas y tomándose un chupito de tequila, el desayuno de los campeones, tras frustrarse por whatsappear sin mucho sentido con su mujeriego ex novio. Ni el uno ni la otra están en su mejor momento, eso es así.

Colin de cuentas

Harriet Dyer y Patrick Brammall son la divertida ‘pareja’ protagonista de ‘Colin de cuentas’.

Horas después de la distracción pezonil y del posterior diagnóstico de una veterinaria lunática y herida por una historia sentimental previa con Gordon, la pareja se deja llevar por el escenario y acaba durmiendo bajo el mismo techo. No desvelaremos aquí los lúcidos resortes narrativos que se destinan a los protagonistas de Colin de cuentas (el título de la serie, por cierto, es el original nombre con el que deciden bautizar al perro), pero sí contaremos que incluyen conflictos sentimentales, amigos tan carismáticos como entrometidos, una extravagante madre con novio pervertido, una fiesta de cumpleaños que se desmadra, una anciana en su lecho de muerte, una inoportuna cistoscopia, apuntes emocionales y abundantes toques de desacomplejada escatología. El cacaculopedopis de toda la vida (un desternillante episodio de sonambulismo o ese pedo sólido de Ash provocan carcajadas, quitémonos las caretas), utilizado con inteligencia y mucha gracia.

Entre sus virtudes está la de trascender la comicidad: no teme apostar por ser conmovedora cuando le conviene, y dibuja con honestidad a unos personajes menos estereotipados de lo que cabría esperar

A lo largo de ocho episodios que dejan con ganas de más (no os preocupéis, ya están rodando la segunda temporada), Harriet Dyer y Patrick Brammall vuelcan en sus personajes algunas de las experiencias que han vivido como matrimonio detrás de la cámara. Cuenta la leyenda que la fotopolla involuntaria que vemos en la serie está basada en hechos reales, antes de que Brammall y Dyer fueran pareja. Como guionistas, rebosan ingenio, son mordaces y rechazan cualquier filtro; como intérpretes, la química se les supone y la confirman, disfrutando de lo lindo convirtiendo a Ashley y Gordon en un extraño, pero irresistible, dúo dispuesto a entrar en el olimpo de las mejores parejas románticas del audiovisual reciente.

Con un canino testigo silencioso de sus idas y venidas, ellos siguen los pasos que necesitamos en toda comedia romántica que se precie: del rechazo a la atracción hay medio paso, y las circunstancias empujan a Ashley y Gordon a abandonarse a sus instintos.

Colin de cuentas

‘Colin de cuentas’ está disponible en Movistar Plus +.

Colin de cuentas es una gamberrada muy muy divertida, sí, pero entre sus virtudes está la de trascender la comicidad: por un lado, no teme apostar por ser conmovedora cuando le conviene, logrando un singular y muy eficaz equilibrio entre la risa y la emoción; por el otro, dibuja con honestidad a unos personajes de carne y hueso, menos estereotipados de lo que cabría esperar, y en cuyas desastrosas decisiones resulta muy sencillo reconocerse.

El género está trillado, sí, pero de repente existen brotes verdes que nos reconcilian con la mejor y más inspirada rom-com

Con la bendición de Richard Curtis (padre de la sagrada trilogía formada por Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill y Love Actually), que como invitado del podcast Have You Seen dio su relevante visto bueno y alabó sus múltiples virtudes, Colin de cuentas se suma a series muy reivindicables que han (r)evolucionado el género, como Catastrophe, Lovesick, You’re the Worst o la recientísima Mr. & Mrs. Smith. El género está trillado, sí, pero de repente existen brotes verdes que nos reconcilian con la mejor y más inspirada rom-com.

En una reciente entrevista a Vanity Fair, Harriet Dyer avanza una escena de la futura segunda temporada, en la que su personaje trata de insertar un catéter en el pene de un anciano. Intenta tirar el prepucio hacia atrás cuando la esposa del paciente entra en la habitación y afirma que su marido está circuncidado. “Ash le hace una paja a un viejo. ¿Por qué me obligo a pasar por esto?”, reflexiona la actriz y guionista, poniéndonos los dientes largos y confirmando su audacia y esa farrellyiana ausencia de filtro que promete mantener a Colin de cuentas en la lista de imprescindibles de la que ya forma parte.

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