Roanoke: ‘American Horror Story’ recupera su mejor versión
Sexta temporada

Roanoke: ‘American Horror Story’ recupera su mejor versión

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La sexta temporada de ‘American Horror Story’, realizada como un falso documental, indaga en el misterio de la isla de Roanoke y devuelve la serie a su mejor versión.

Ryan Murphy se ha metido de cabeza en la reinterpretación de uno de los misterios más oscuros de la historia moderna: la Colonia Perdida de Roanoke. Capítulo tras capítulo, nos atrapa hasta dejarnos sin aliento gracias a un formato de locos y a su particular visión de los sucesos acaecidos en aquella isla que, por supuesto, incluye elementos sobrenaturales. American Horror Story: My Roanoke Nightmare es posiblemente una de las mejores temporadas, sino la mejor, de toda la antología del horror americano que se está marcando el creador de Glee, con el permiso de Asylum y también de Murder House (sí, a mí es que me gustó mucho la primera temporada).

En frenética carrera contra españoles y portugueses por la colonización de América, los ingleses decidieron establecer su primer asentamiento en el nuevo mundo allá por 1585. Capitaneados por Richard Grenville, quien respondía ante Sir Walter Raleigh, que a su vez cumplía la voluntad de la reina Isabel I, establecieron un fuerte en la isla de Roanoke (un trocito de tierra pegado a la costa este de los EEUU). Tras varios contratiempos, los primeros colonos consiguieron finalmente establecer un poblado en el fuerte creado por Grenville. Corría 1587 y John White se proclamó gobernador de la colonia. Aunque consiguieron crear buenas relaciones con algunas tribus locales, como los Croatoan, las amenazas indígenas contra el poblado estaban a la orden del día. Finalmente, John White decidió partir a Inglaterra con la intención de regresar a Roanoke con más refuerzos, dejando atrás a su familia y al resto de colonos. Por desgracia, sobrevino la llegada de nuestra malograda Armada Invencible, que le obligó a unirse a toda la flota inglesa para, como todos sabemos, vencerla. Debido a la guerra contra los españoles, White no pudo disponer de su barco y regresó al nuevo continente tres años más tarde de lo planeado. Cuando lo hizo, se encontró un fuerte vacío, sin rastro del poblado que hubo en su interior ni de ninguno de los 90 hombres, 17 mujeres y 11 niños que había dejado atrás. Tampoco había señales de confrontación; sólo la palabra “CROATOAN” escrita en un poste y la sílaba “CRO” en un árbol cercano.

Las teorías sobre lo que pudo ocurrir son numerosas, aunque ninguna completamente satisfactoria. La más aceptada es que los colonos emigraron tierra adentro junto a la tribu amiga Croatoan, pero nunca ha podido probarse. Aquí es donde Murphy retoma los hechos y nos sitúa en la perspectiva de los que se quedaron en la isla esperando a John White liderados por su mujer, “The Butcher” (La Carnicera), el personaje de Kathy Bates.

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Rebobinamos. My Roanoke Nightmare empieza de una forma desconcertante. Pero no por su trama, sino por su estilo visual. De hecho, al contrario que otras temporadas de línea argumental  más intrincada, nos introduce en una historia de terror clásica con familia que quiere empezar una nueva vida y que invierte todos sus ahorros en un casoplón extrañamente barato que después resulta estar encantado y del que no quieren irse porque, claro, metieron ahí todo su dinero. Visto mil veces. Pero, ah, tenemos el misterio de Roanoke como telón de fondo y, además, el formato nos engancha.

Explicamos. Unos tales Matt Miller y Shelby Miller nos ofrecen su testimonio. Plano medio y sentados sobre fondo neutro. Espera, qué estoy viendo, ¿un documental? No da tiempo a pensar mucho, rápidamente comienza la ficción “normal” a la que nos tiene acostumbrados American Horror Story, pero… un momento, el tío y la tía del tráiler no son los mismos que los que dan testimonio. Las dos mujeres son rubias y ellos son negros, pero ya. Resulta que hay dos Matts y dos Shelbys: los de verdad que hablan al espectador (interpretados por Lily Rabe y André Holland), y los de mentira, los que actúan (Sarah Paulson y Cuba Gooding Jr.). Bueno, en realidad, todos son de mentira, pero ya me entendéis.

La sexta temporada de AHS está realizada como un documental con recreaciones dramáticas al estilo Cuarto Milenio o a los programas de casos reales con testimonios como Crímenes Imperfectos. Más recientemente, Making a Murderer ha llevado este formato al gran público. Así que, en nuestro mundo de carne y hueso, esto se traduce como un falso documental. Al menos hasta ese capitulo 6 donde todo cambia y My Roanoke Nigthmare da uno de los giros más inesperados que se han visto en mucho tiempo en la ficción televisiva, tanto, que incluso tiene nombre propio: Return to Roanoke: Three days in Hell.

“A mitad de su desarrollo ‘My Roanoke Nightmare’ se convierte en un ejercicio de metaficción donde cada personaje está desdoblado”

Retomamos. Este historia que cuenta la pesadilla de los Miller en la casa de “La Carnicera” se acaba en el capitulo 5. ¿Y ahora qué? La respuesta es el giro. A mitad de su desarrollo, la sexta temporada de AHS pone las cámaras detrás de las cámaras que grabaron My Roanoke Nightmare y se convierte en un ejercicio de metaficción donde cada personaje está desdoblado. La temporada abandona el falso documental y vuelve al redil de la ficción clásica para retratarse a sí misma. Nos metemos “entre las bambalinas” del show que ha petado los audímetros de unos EEUU ficticios y conocemos al productor que lo ha hecho posible, Sidney, el personaje de Cheyenne Jackson, quien tiene la fantástica idea de hacer una segunda parte. Así nace Return to Roanoke: Three Days in Hell, un reality show que aúna a las “personas reales” y a su doppleganger del documental dentro de la casa del terror.

En este punto, la serie se convierte en una mezcla de “realidad” y ficción donde gran parte de la realización proviene del found footage que hizo tan famoso La Bruja de Blair. La puesta en abismo a través de diferentes pantallas se multiplica por mil entre cámaras de realización, videocámaras, móviles y Go Pros. ¿Suena lioso? Pues fluye como el agua. No preocuparse. El season finale acaba de emitirse y en este sentido visual no ha decepcionado. Si hasta ahora habíamos pasado por el documental con recreaciones y el reality, el último capítulo es toda una orgía de formatos televisivos. Nuestra pantalla (del dispositivo que sea) se convierte en una ventana a la ficción fragmentada a través de diferentes programas que colocan las últimas piezas del puzzle. Además, nos brinda la oportunidad de imaginar cuál es la naturaleza y la relación de las seis temporadas de AHS.

De hecho, ya se habían establecido vínculos entre temporadas anteriormente, como el personaje de Pepper (presente en Asylum y Freak Show). Estas relaciones son patentes entre la primera temporada, Murder House, y la última que nos concierne. Por ejemplo, el personaje de Sarah Paulson en Murder House, Billie Dean Howard, ya hacía referencia a la leyenda de Roanoke y a la palabra Croatoan. Además, el parecido argumental de la familia que se muda a la mansión encantada, como ya hemos dicho antes, está presente en ambas temporadas. Y más allá de la primera temporada… ¿cómo se llamaba el villano de Freak Show? Dandy Mott. Qué curioso, el primer morador y constructor de la casa de Roanoke se llama Edward Philipp Mott. Los lazos están por todas partes, sólo hay que saber verlos y atarlos. Tendremos una nueva oportunidad: ya se ha confirmado una séptima temporada.

Escrito por Náyade Gómez en noviembre 2016.

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