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Cartel promocional de la serie.
Un adolescente (Rory Walton-Smith) pone un cassette. Suena “Fools Gold”, de The Stone Roses. La imagen de un barrio británico irrumpe en pantalla y es rápidamente contextualizada por la imagen de un tatuaje con las palabras “Made In Sheffield”, que lo sitúan en el espacio. A continuación, diversas imágenes de archivo sugieren una coordenada temporal: aparece Margaret Thatcher, una guitarra decorada con la Union Jack, dos obreros en una fábrica, una tienda de discos, un hombre contenido por la policía en una huelga minera y, finalmente, unos muchachos de la movida Madchester. Todo parece indicar que Mix Tape es una serie de época, ubicada en el Reino Unido de finales de los años ochenta.
El joven reaparece, esta vez en un salón donde se celebra una fiesta. Una chica se acerca a hablarle, pero él no la oye, está embelesado con Alison (Florence Hunt), situada al otro extremo de la estancia. Comienza a sonar “Bizarre Love Triangle” de New Order. Al compás de sus beats electrónicos, sus miradas se cruzan, sus cuerpos se aproximan y empiezan a bailar. Sin embargo, un corte de montaje detiene la acción e interrumpe la música. En su lugar, se introduce la imagen de unas manos —envejecidas y decoradas con un anillo matrimonial— que revisan discos mientras suena “Fluorescent Adolescent” de los Arctic Monkeys. Cuando las manos eligen un disco, la cámara acompaña su movimiento y revela el rostro del antiguo adolescente, ahora en su mediana edad (Jim Sturgess).

‘Mix Tape’ nos ubica en el Reino Unido de finales de los años ochenta.
“The best you ever had is just a memory”
Estos primeros cinco minutos de metraje asientan discretamente los fundamentos de Mix Tape. Por un lado, el salto temporal de los años ochenta a la actualidad indica que su objetivo no es representar el pasado, sino sopesar sus efectos en el presente. Por otro lado, la elección de los Arctic Monkeys para acompañar las imágenes de la actualidad manifiesta la coyuntura cultural que sustenta el viaje personal del protagonista.
Este es el contexto cultural en el que se desarrolla ‘Mix Tape’, donde las tendencias del pasado permanecen ancladas al presente, desdibujando el transcurso cronológico del tiempo
Para Mark Fisher —filósofo cuya obra indaga en las relaciones entre capitalismo, hauntología y cultura popular—, el grupo de Sheffield refleja “el abandono del desafío modernista de crear formas culturales innovadoras adecuadas a la experiencia contemporánea”. Su sonido —a diferencia del que caracterizó a las bandas que los precedieron— no es transgresor, no rompe con la tradición, sino que se adecúa a ella. Para ilustrar esta idea, Fisher propone un curioso ejercicio de especulación: ¿qué sucedería si, a través de una brecha temporal, los Arctic Monkeys se emitieran en la radio de los años ochenta? La respuesta del autor es rotunda: no sucedería nada, los oyentes asumirían que el grupo pertenece a su época.
Con esta afirmación, Fisher ejemplifica la “lenta cancelación del futuro” que los Sex Pistols vaticinaron en su famosa “No Future” y que Franco “Bifo” Berardi estudió en su libro “Después del futuro”. Esta refiere a la desaparición de “la percepción psicológica que emergió en la situación cultural de la modernidad progresiva, las expectativas culturales que fueron moldeadas en el marco conceptual de un desarrollo siempre progresivo”. En otras palabras, los Arctic Monkeys prueban la incapacidad de la cultura contemporánea para crear formas novedosas que expresen las vicisitudes de la actualidad. Este es el contexto cultural en el que se desarrolla Mix Tape, donde las tendencias del pasado permanecen ancladas al presente, desdibujando el transcurso cronológico del tiempo y generando la asfixiante sensación de que “permanecemos atrapados en el siglo XX”.

Teresa Palmer es Alison en Mix Tape.
“Let’s all meet up in the year 2000″
La nostalgia cultural descrita por Fisher acompaña la nostalgia psicológica de Daniel, el protagonista de la serie. Se trata de un hombre de mediana edad que vive en su Sheffield natal, donde trabaja como crítico musical para New Musical Express y convive con su esposa, Katja (Sara Soulié). Juntos enfrentan el vacío que ha dejado su hijo al independizarse e intentan redefinir el rumbo de su vida en común, procurando conciliar objetivos totalmente opuestos.
Si bien ‘Mix Tape’ no pertenece al género de terror, la serie se sirve recurrentemente de la figura del fantasma
Esta inestabilidad aumenta cuando el mejor amigo de Daniel—que también es editor de la revista— le encarga la cobertura de un libro escrito por Alison, su primer amor. Su relación se construyó sobre la pasión de ambos por el indie rock, un género musical que todavía conmueve a Daniel. Empujado por la nostalgia y sirviéndose de internet, este accede al perfil en línea de Alison (Teresa Palmer) y descubre que ahora es una reconocida escritora residente en Sídney, casada con uncirujano (Ben Lawson) y madre de familia.
Tras cierta vacilación, le envía una solicitud de amistad en Facebook y, al ser aceptada, decide escribirle. Inicialmente, se propone enviar un mensaje causal para restar gravedad a la interacción, pero finalmente —en un arrebato de romanticismo— comparte una canción que ambos solían escuchar. Emocionada, Alison responde enviando otra canción, de modo que, progresivamente, la música empieza a restablecer una relación que pondrá en riesgo la estabilidad familiar de ambos.

‘Mix Tape’ está disponible en Movistar Plus+.
La tecnología digital propicia este reencuentro —que, en el pasado, habría resultado mucho más costoso, si no imposible— al proveer sus condiciones materiales y emocionales. Para Daniel, el recuerdo de Alison está ligado a la música que compartieron en el pasado; por esta razón, acceder a ella en el presente equivale a mantener con vida una relación que ya debería haber terminado. Del mismo modo que el indie rock de la época —como lo constatan los Arctic Monkeys— sigue vigente, Alison también forma parte del presente pese a pertenecer al pasado. En este sentido, la nostalgia de Daniel refleja los efectos de la desaparición de la pérdida bajo la memoria digital.
Con ello, la serie representa la idea que Jacques Derrida expresó en Ghost Dance (Ken McMullen, 1983): las tecnologías de la comunicación aumentan la capacidad de los fantasmas para acecharnos. Si bien Mix Tape no pertenece al género de terror, la serie se sirve recurrentemente de la figura del fantasma. Alison, el indie rock y la juventud de Daniel son espectros del pasado que asedian al protagonista y revelan el lado oscuro de la nostalgia, que no consiste en “la añoranza de llegar al pasado, sino la incapacidad de salir de él.”
“It’s the price that brings you down, but its amazing to be young»
A lo largo de la serie, Katja le reprocha a Daniel que anteponga su trabajo a la posibilidad de viajar juntos y le propone que abandone momentáneamente el periodismo freelance, que considera un trabajo precario. Para Grafton Tanner —heredero intelectual de Fisher—, “la nostalgia es una reacción inevitable frente a los traumas del mundo moderno”, pues en un sistema económico que premia el desarraigo y la flexibilidad, el pasado es un refugio que proporciona confort y seguridad. Daniel, en su búsqueda de consuelo en el pasado, es un perfecto reflejo de este mecanismo de evasión.
¿Qué ocurre cuando el pasado se instala en el presente? ¿Puede alguien trascender su juventud en este contexto? Mix Tape parece responder con un rotundo no
En su último libro, Tanner propone que el capitalismo busca suprimir la nostalgia a través del porsiemprismo, término con el que designa la acción de rejuvenecer los artefactos del pasado para asegurar su vigencia en el presente y su supervivencia en el futuro. En consecuencia, el tiempo presente es substituido por una eternidad prefabricada que proporciona a los objetos una presencia destinada a durar para siempre. Quizá el ejemplo más significativo sea el universo en perpetua expansión de sagas como Star Wars o Marvel; sin embargo, existen otras manifestaciones más discretas de este fenómeno, como los perfiles en línea que se actualizan constantemente, los dispositivos que permiten mantener el contacto en todo momento o las aplicaciones de mensajería que posibilitan conversaciones sin fin.

Jim Sturgess es Daniel en ‘Mix Tape’.
Mix Tape no se limita a incorporar estas tecnologías, sino que aborda sus efectos en los usuarios, planteando los mismos interrogantes que Tanner: ¿qué ocurre cuando el pasado se instala en el presente? ¿Puede alguien trascender su juventud en este contexto? Mix Tape parece responder con un rotundo no. Su protagonista es incapaz de concentrarse en el presente porque vive sumido en el pasado.
Los recuerdos de su adolescencia, intensificados por la posibilidad de acceder a la música de la época y al perfil en línea de Alison, tienen una mayor fuerza que la presencia de su mujer y su hijo — quién ni siquiera aparece en la serie—. Afectado por esta alteración temporal, Daniel actúa de forma impulsiva y egoísta, engañando a su mujer con Alison. Esta inmadurez responde a un estado de adolescencia perpetua que, como apunta Oriol Rossell en Matar al papito, es signo de un tiempo en el que “los factores económicos, sociales y culturales que solían acotar el marco de la adultez se han desintegrado”.

