Max Headroom: 20 minutos en el futuro
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Max Headroom: 20 minutos en el futuro

Max Headroom fue el presentador multimedia por excelencia de los años 80: tanto protagonizaba una serie de televisión de ciencia ficción cyberpunk, como entrevistaba a las grandes estrellas de su tiempo o promocionaba la nueva Coca-Cola. Su estrella no se mantuvo encendida mucho tiempo, pero durante dos años, fue el rey de las ondas catódicas.

El fenómeno Max Headroom apenas duró un par de años, entre 1985 y 1987. Vivió una historia de insólito auge y estrepitosa caída, pero le dio tiempo a protagonizar un telefilm y una serie de televisión, presentar dos talk shows y numerosos video-clips, ser el rostro de una campaña de Coca-Cola, salir en la portada del Newsweek, sacar un single navideño, colaborar con el grupo Art of Noise y hasta publicar un libro, Max Headroom’s Guide to Life. Por un breve instante, parecía que era el rostro del futuro. Un presentador generado por ordenador, loco y divertido, que servía para todo. Pero vivió en sus pixeladas carnes lo que ocurre cuando la bestia de mil ojos (la manera que tenía Anthony Newley de referirse a los espectadores) se cansa de una estrella. El show business no perdona, y el bueno de Max cayó en el olvido…

Tardé muchos años en descubrir que, de hecho, ni siquiera era virtual. El maquillaje prostético y la interpretación física del actor que le daba vida, Matt Frewer, iban acompañados de un fondo de rayas en bucle. A la vez se generaban cortes múltiples para que los diálogos de Max dieran la sensación de estar pasados por el scratch de un DJ. Funcionó, nadie se dio cuenta y a día de hoy aún se sigue creyendo que Max Headroom era un dibujo tridimensional muy trabajado, cuando si uno se fija bien nota perfectamente que hay un señor con una máscara delante suyo. Pero les prometo que cuando yo era un crío y lo veía en la tele, creía que era virtual a pies juntillas.

El romance de Max Headroom y TV3 se prolongaría durante la segunda mitad de los 80, ya que emitirían su serie y fragmentos de The Max Headroom Show serían usados para que presentara videoclips en programas musicales

Si tuvo acceso a TV3, la televisión autonómica catalana, durante aquellos años, es probable que recuerde a Max. Protagonizó una fuerte campaña publicitaria de la cadena (que no tenía ni 3 años de vida) y en abril de 1986 hasta invitaron a Frewer y a uno de sus creadores, Peter Wagg, a promocionar su programa y el telefilme Max Headroom: 20 Minutes into the Future, que venía acompañada de una entrevista exclusiva a Wagg.  Allí declaraba entonces que Headroom era un destilado de imágenes que podía dar pie “a un tratamiento cinematográfico, radiofónico, videográfico, y hasta para ser reproducido en un rompecabezas”. Sorprendentemente, hablaban con bastante franqueza acerca de la verdadera naturaleza “real”, que no “virtual” de Max, a pesar de que en entrevistas posteriores Frewer solía recordar llevar en secreto todo el asunto.

El romance de Max y TV3 se prolongaría durante la segunda mitad de los 80, ya que emitirían su serie y fragmentos de The Max Headroom Show serían usados para que presentara videoclips en programas musicales. El programa de humor Filiprim, presentado por Josep Maria Bachs (que sería maestro de ceremonias de una de las ediciones del popular programa Un, dos, tres), generó su propia parodia de Max, llamada en este caso Bax (por el juego de palabras con Bachs, de idéntica pronunciación) Headroom. La TV Movie llegó a ser la película sorpresa proyectada en el Festival de Sitges de 1987.  Y el episodio piloto llegaría a proyectarse en la sesión inaugural del Cine Aventura, una popular sala de Barcelona, hoy apenas recordada, que estaba ubicada en el Poble Espanyol de Montjuic.

Max Headroom había nacido cuando, en 1984, la cadena británica Channel Four solicitó a la compañía discográfica Chrysalis nuevos formatos para presentar videoclips de un modo revolucionario. Peter Wagg, que entonces trabajaba como asesor creativo para Chrysalis, tuvo la idea de crear un (falso) presentador virtual. Wagg se alió con los guionistas y realizadores George Stone, Annabel Janken y Rocky Morton para darle forma.

Max Headroom

Matt Frewer era el encargado de dar vida a Max Headroom.

Stone se salió por la tangente desarrollando un cosmos alrededor del personaje, creando un universo futurista cercano donde las guerras por la audiencia televisiva eran lo más importante y todo estaba automatizado, muy probablemente influenciado por los cómics de la editorial 2000AD y la novela Neuromante (1984), de William Gibson, que bautizó el concepto de cyberpunk. Para sorpresa de todos, a Channel Four les gustó la idea y sugirieron convertirla en una TV Movie, y buscaron financiación en los EEUU. A través de Cinemax (subsidiaria de otra cadena joven por aquel entonces, HBO) lograron levantar económicamente el proyecto, si bien estos vendrían con su propio guionista, Steve Roberts, que a la larga se convertiría en el showrunner de la serie de televisión.

El 4 de abril de 1985 se emitía en el Reino Unido la película Max Headroom: 20 minutes into the future, (editada en video en España como Max Headroom: un viaje al futuro), dirigida por Annabel Janken y Rocky Morton. Nos mostraba un futuro cercano, donde los conglomerados de las telecomunicaciones dominan el mundo. La cadena XXIII es la líder de audiencia, pero la guerra por los ratings es sangrienta y despiadada. Su director, Grossman (Nickolas Grace) ha encontrado un sistema para tener a la audiencia enganchada: los blipverts, frecuencias subliminales enviadas desde los anuncios a los teleespectadores que les producen una enorme sensación de bienestar, pero que en casos de sedentarismo pueden ser fatales: literalmente, revientan a su audiencia.

La película funcionó muy bien en audiencia, era muy entretenida y conectaba con los espectadores jóvenes de la época, tanto por su look de video-clip como por su banda sonora synth

Aunque trabaje para la misma cadena, el intrépido reportero Edison Carter (Matt Frewer) se huele que hay algo podrido en su propia casa y trata de descubrir la verdad, acompañado por su equipo de investigación, entre los que destaca la recién llegada Theora (Amanda Pays), encargada de monitorizar los movimientos de Edison y protegerle vía satélite. Huyendo de sus enemigos, Carter tendrá un accidente de moto y lo último que verá será una señal de “altura máxima” (“Max Headroom”) contra la que se estrellará. Cuando el reportero quede en coma, Grossman, temeroso de perder a su reportero líder de audiencia, le pedirá a su genio informático, el repelentillo Bryce Lynch (Paul Spurrier) que desarrolle una versión virtual de Carter para mantener su programa en antena. Pero su “versión virtual” no saldrá como ellos esperaban… en su lugar cobrará vida una suerte de sarcástico arlequín deslenguado y divertido que vive dentro de la TV y puede saltar de cadena en cadena…

La película funcionó muy bien en audiencia, era muy entretenida y conectaba con los espectadores jóvenes de la época, tanto por su look de video-clip como por su banda sonora synth, compuesta por Midge Ure y Chris Cross, ambos miembros de la banda Ultravox (como fan de dicha banda, solo me queda tirar de las orejas al buen Ure por no haber editado nunca la BSO en formato físico). Los cambios efectuados por la HBO provocaron la primera baja del equipo original, la del guionista George Stone.

No sería la última. La proyección de la TV Movie fue el punto de partida de The Max Headroom Show, el programa original que había solicitado Channel Four a Peter Wagg y que conoció un enorme éxito, emitiéndose durante tres temporadas. Originalmente, se presentaba sin títulos de crédito. La cabeza parlante tanto presentaba una promo musical como desbarraba con sus comentarios sobre actualidad política, publicidad, música o cualquier locura que se les ocurriera a los guionistas. El personaje comenzó a cosechar una popularidad enorme, que sin embargo no se reflejaría del todo en la posterior serie de televisión. En el último programa de la temporada de 1985, decidieron probar algo nuevo y Max entrevistó al cantante Sting, que se encontraba entonces promocionando su nuevo álbum. Max Headroom había dado otro paso más hacia el estrellato.

Dio la casualidad de que Stu Bloomberg, entonces jefe de desarrollo de proyectos de la cadena estadounidense ABC, se encontrara en Londres el día de la emisión del telefilm y le pidió a Wagg una reunión para convertirlo en serie. Le dieron el visto bueno a una temporada de 6 episodios, pero tenía que sacrificar a Morton y a Janken, que fueron despedidos de malas maneras, y en años posteriores incluso litigaron por los derechos del personaje. Steve Roberts desarrollaría la serie con un equipo de guionistas reclutados de la versión de los 80 de The Twilight Zone. El 31 de marzo de 1987 se emitió Blipverts, el primer capítulo, que era un remake del telefilm original. Matt Frewer (como no) repitió doble protagonismo como Edison y Max, y Amanda Pays volvió a interpretar a Theora. Su jefe, Murray, ahora iba a estar interpretado por Jeffrey Tambor (“Transparent”).

Al proyecto se le notaba un poco el “peaje” por pasar a la televisión americana: ahora el mandamás de la cadena era bueno, el genio informático ayudaba a los protagonistas y la música estaría compuesta por la banda guitarrera Pablo Cruise. La primera temporada sería un gran banco de pruebas de un universo de ciencia ficción que se va construyendo un poco sobre la marcha, pero que tiene claras sus influencias cyberpunk, y mantiene el tono irreverente y un tanto histriónico de su protagonista. Todavía tiene aristas y flojea en algunos aspectos, como en el desarrollo de los personajes principales, algo que mejorará en su segunda temporada.

Es en su segunda temporada cuando ‘Max Headroom’ empezó a desarrollar todo su potencial

Y así, veremos deportes futuristas clandestinos donde sus participantes, gladiadores en monopatín,  pueden morir (Rakers), espionaje industrial a gran escala que terminará con nuestro héroe (bueno, al menos nuestro héroe humano) perseguido por la ley (Security Systems), guerras descontroladas entre cadenas de televisión a partir de que una de ellas emita en directo un atentado terrorista (War), o la rebelión por parte de un grupo clandestino, formado por aquellos que no están “fichados” por la sociedad (The Blanks). Con una serie de ciencia ficción innovadora, un programa de videos y entrevistas inmensamente popular, un video-juego recién lanzado para Spectrum y Commodore 64 y un single navideño editado ese 1986 para promocionar su propio especial televisivo Max Headroom Giant’s Christmas Turkey, la popularidad del personaje estaba en lo más alto.

Es en su segunda temporada cuando Max Headroom empezó a desarrollar todo su potencial. Los personajes tendrían un mundo interior más elaborado. Conoceríamos más a Edison, mostrando muchos más matices que en las primeras horas. Nuevos rasgos compondrían su carácter; véanse ciertas actitudes infantiles, como los celos que desarrollaba hacia Max, o el enfado que cogía cuando descubría que Theora tenía pareja. En ese aspecto la serie también se mostraría más inteligente, evitando topicazos, ya que mientras en la primera temporada el romance entre ambos parecía cantado, en la segunda se veía que no era así, y si bien habría tensión sexual entre ambos esta no terminaría nunca de explotar.

Mi episodio preferido de la temporada (y de la serie en general) es el segundo, Deities, en el cual una cyber-iglesia creaba “duplicados virtuales” de gente próxima a fallecer para que una vez pasaran al “otro lado” pudieran estar en contacto con sus seres queridos.

Max Headroom

El personaje comenzó a cosechar una popularidad enorme.

Claro que eran versiones muy básicas de aquello que fueron -el pobre señor al que usaban como prototipo solo decía una única frase una y otra vez- y el asunto apestaba al tipo de estafa que a Edison le gustaba destapar. Pero se llevaba una sorpresa cuando la líder de la secta resultaba ser una ex novia suya que además le obligaba a plantearse los verdaderos motivos de su ataque hacia ellos, y el verdadero significado de Max en su vida: al fin y al cabo, ¿no era también una versión de sí mismo, que seguiría con vida –o algo parecido- cuando Edison muriera?.

La relación entre Max y Edison también se desarrollaba en otro brillante episodio, Neurostim, cuando Edison caía víctima de un sistema de publicidad virtual –que se activaba a través de una pulsera que se regalaba por la compra de un menú de hamburguesería, ¡toma ya!- que le enviaba impulsos placenteros al cerebro.

Max tuvo que competir contra dos de los grandes éxitos de la época, Corrupción en Miami y Dallas, que le ahogaron enseguida. Después de la emisión del tercer episodio, los ejecutivos de ABC decidieron cancelar la serie

Tendría una reveladora conversación con su gemelo virtual cuando este intentaba liberarle, haciéndole saber que en cierto modo le envidiaba, ya que estaba haciéndose con su trabajo y robándole su popularidad. Casi era un ejercicio de metalenguaje, ya que era lo que sufría el propio Matt Frewer, que no podía hacer público que Headroom no estaba generado por ordenador, sino que era él con una máscara y maquillaje prostético. El resto de capítulos estaban plagados de ideas y conceptos brillantes: En Dream Thieves Edison iba tras la pista de unos “ladrones de sueños”, capaces de convertir la experiencia onírica en imágenes. Lessons escondía una dura crítica contra los censores televisivos y Whacketts contra la estupidez de los concursos.

Hasta el Canal XXIII pasaba a tener un archi-rival en Grossberg’s Return, donde volvía el antiguo líder de la compañía de Edison que fue despedido por el escándalo de los Blipverts en el episodio piloto en busca de venganza. Pero esta vez, las audiencias no acompañaron. Max tuvo que competir contra dos de los grandes éxitos de la época, Corrupción en Miami y Dallas, que le ahogaron enseguida. Después de la emisión del tercer episodio, los ejecutivos de ABC decidieron cancelar la serie.

Max Headroom

El excelente maquillaje prostético consiguió engañar a muchos telespectadores.

El verano de 1987 se estrenó un nuevo show de entrevistas presentado por el personaje, The Original Max Talking Headroom Show, emitido por Cinemax únicamente para Estados Unidos por el que pasaron, entre otros, Tina Turner, Grace Jones o William Shatner. Solo constaría de una temporada de 7 programas. Tras dos años de frenética intensidad, el personaje había sido sobreexplotado. Todavía hubo un intento más de hacer una película sobre el personaje los meses posteriores a su cancelación, una sátira sobre política llamada Max Headroom for President, pero no llegó a buen puerto. Salvo por la aparición de algún maxi-single de música techno que usaba al personaje o alguna referencia aislada (como el video-juego al que juega Marty en el Retro-Café del futuro en Regreso al futuro 2) pasaría a dormir el sueño de los justos.

En agosto de 2022, la cadena AMC anunció sus intenciones de desarrollar un reboot de la serie, que contaría de nuevo con Matt Frewer y que estaría escrita por Christopher Cantwell

Max volvería brevemente a la pequeña pantalla en el año 2007 anunciando la conversión a digital de la cadena Channel Four, donde se le mostraba envejecido, como una reliquia del pasado, y clamaba a los cuatro vientos las predicciones que hizo en su época, en su serie y en su programa. Unos reconciliados Morton y Jankel volvieron a ponerse tras las cámaras para dirigir a Matt Frewer una última vez. Como guiño a la época analógica estaba bien pensado, y los spots eran graciosos. Pero me dio lástima ver al pobre Max así, he de reconocerlo.

Superados los problemas legales sobre los derechos del personaje, la serie por fin pudo ser editada (en el mercado anglosajón) en DVD en el año 2010, y comenzaron a surgir rumores sobre un posible regreso. Max volvió a asomar su cabezota, en un breve cameo, en la película Pixels de Chris Columbus. Y en agosto de 2022, la cadena AMC anunció sus intenciones de desarrollar un reboot de la serie, que contaría de nuevo con Matt Frewer y que estaría escrita por Christopher Cantwell, uno de los creadores de la excelente Halt and Catch Fire. No ha habido noticias desde entonces, pero me encantaría que sucediera pronto y organizarme sesiones dobles de episodios del nuevo Max Headroom acompañado de Neuromante…

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