‘El gran guerrero’: un drama histórico que recupera una cultura
Crítica de la serie

‘El gran guerrero’, un drama histórico en Apple TV+ que recupera una cultura perdida

La plataforma apuesta por su propia ‘Shôgun’ reuniéndose de nuevo con Jason Momoa, que impulsa y protagoniza esta historia de la reunificación de Hawai contada con la mayor autenticidad cultural posible.

La primera noticia para el mundo occidental de la existencia del archipiélago de Hawai llegó cuando el capitán James Cook desembarcó en ellas en 1778, y las renombró islas Sandwich (aunque es muy probable que una expedición española las visitara a mediados del siglo XVI). Allí encontraría también su muerte, pues había puesto pie en un lugar donde cada una de las islas era un reino independiente que periódicamente entraba en guerra con las demás. El territorio no se unificaría hasta 1810, bajo el mandato de Kamehameha I, y existiría como Reino del Hawai hasta que los jóvenes Estados Unidos decidieran que su producción de caña de azúcar era demasiado golosa para dejarla en manos de unos “salvajes” y se anexionarían las islas, mediante una invasión militar, en 1893.

El proyecto es muy personal para Jason Momoa […] no solo es el gran protagonista sino que es el creador de la serie junto con Thomas Pa’a Sibbett

Ese es, a grandes rasgos, el contexto histórico en el que se mueve El gran guerrero (Chief of war), la nueva serie de Apple TV+ que se reencuentra con Jason Momoa después de See, uno de los títulos inaugurales del servicio. Si Momoa allí era un jefe tribal en un mundo futuro donde las personas habían perdido el sentido de la vista, aquí interpreta a un personaje real, Ka’iana, un guerrero y explorador que fue instrumental en esa reunificación de las islas sin llevar la corona, y que se aventuró también en el mundo fuera de ellas.

El proyecto es muy personal para el actor, nacido en Honolulu y de familia nativa hawaiana por parte de padre: no solo es el gran protagonista sino que es el creador de la serie junto con Thomas Pa’a Sibbett, además de guionista y director de algunos episodios. Y el propósito de ambos es el de honrar la historia de sus ancestros y contarla de una manera inédita hasta ahora en la pantalla. Porque de los viajes de Cook se han producido documentales y ficciones (como la miniserie Capitán Cook, de 1987), pero apenas hay sobre Kamehameha. Robert Zemeckis iba a dirigir en 2018 una película con Dwayne Johnson de la que nunca más se supo.

El gran guerrero

Jason Momoa y Temuera Morrison en ‘El gran guerrero’.

De qué va ‘El gran guerrero’

La serie nos lleva al periodo anterior a la unificación, cuando el archipiélago se compone de los reinos independientes de Hawai’i, O’ahu, Maui, Moloka’i y Lâna’i. Ka’iana ha desertado del ejército de Kahekili, rey de Maui, y vive escondido con sus hermanos, hasta que el gobernante lo convence para que vuelva a su servicio utilizando como excusa una profecía que habla de la llegada de un monarca que unificará todas las islas y las protegerá de la inminente llegada de los ingleses. Ka’iana recupera su puesto de jefe de guerra y le ayuda a conquistar Oahu, solo para darse cuenta de que Kahekili es cruel y sanguinario y la única profecía en la que cree es en la de amasar cada vez más poder.

La serie encaja en el esfuerzo de diferentes instituciones hawaianas por preservar su cultura y su historia, suprimidas y prohibidas durante décadas

Contada así, El gran guerrero parece la respuesta de Apple TV+ a otros dramas históricos como, principalmente, Shôgun. Si aquella adentraba a los espectadores en el Japón cerrado al exterior de principios del siglo XVII, esta hace lo mismo con la civilización hawaiana, una cultura prácticamente exterminada en cuanto las islas pasaron a formar parte de Estados Unidos. Momoa y Sibbett quieren traer de vuelta a aquellos ancestros, sus costumbres, sus creencias y su forma de vida, y aspiran a ser respetuosos y rigurosos en su retrato. Es por ello que los personajes nativos hablan en Ôlelo Hawai’i, o lo que es lo mismo, el idioma nativo de las islas, que actualmente habla menos del 5% de la población de la región. En ese sentido, El gran guerrero encaja en el esfuerzo de diferentes instituciones hawaianas por preservar su cultura tradicional y su historia, suprimidas y prohibidas durante décadas.

El gran guerrero

Te Kohe Tuhaka y Siua Ikale‘o en ‘El gran guerrero’.

El propósito casi antropológico es evidente desde la primera escena, que muestra al pequeño grupo familiar de Ka’iana cazando un tiburón a la manera ancestral, y es de agradecer que la exposición de quiénes son estos personajes y cuáles son las reglas que rigen en esa tierra se vaya haciendo de manera orgánica, metiendo al espectador de lleno entre sus gentes.

Algunos conceptos se han vuelto más familiares para el público gracias a películas como Lilo y Stitch, que tiraba a menudo de ohana, o la idea hawaiana de familia, que no necesariamente incluye lazos de sangre, pero es una cultura más bien desconocida. La labor de preservación es encomiable y está al servicio de esa historia que se quiere contar, que es cómo Ka’iana se enfrenta a los cambios en su tierra (las guerras para conquistar otras islas, el ascenso de Kamehameha, la llegada de los ingleses) teniendo en cuenta los principios de sus antepasados. Los dilemas morales están servidos, por supuesto.

Espectáculo al servicio de Jason Momoa

Para que El gran guerrero escape de un trabajo académico sobre cómo era Hawai antes de la aparición de los primeros occidentales, opta por potenciar las luchas por el poder, con sus traiciones y sus maniobras políticas de toda índole, y por dotar a sus escenas de combate de un componente espectacular que ya hacía destacar See por encima de su trama. Son peleas cuerpo a cuerpo entre guerreros que no visten ninguna protección, que utilizan lanzas y armas fabricadas con duras maderas y revestidas de dientes de animales, y cuyos jefes se hacen notar al llevar capas de plumas de vivos colores y cascos con crestas, además de grandes tatuajes. Dependen de su potencia física, por lo que son escenas en las que Momoa puede lucirse.

En su compromiso con la autenticidad es donde está su gran punto fuerte

Son también de lo mejor de la serie, a la que le cuesta algo más generar interés en las intrigas de palacio. Al final, es ese compromiso con la autenticidad donde está su gran punto fuerte, contando con actores nativos hawaianos y con otros de origen polinesio que, en su gran mayoría, pertenecen a los maoríes de Nueva Zelanda, como Temuera Morrison, que da vida al rey Kahekili. Falta, sin embargo, algo de chispa en la historia, algo más emocionante que la mera reconstrucción de un tiempo y unas personas perdidas en la occidentalización de Polinesia.

El gran guerrero

‘El gran guerrero’ ya está disponible en Apple TV+.

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