Crítica ‘Spider-Noir’ (Prime Video)
Crítica de la serie

‘Spider-Noir’ y Nicolas Cage se divierten en Prime Video con sus homenajes al cine negro

Nicolas Cage retoma a este Spider-Man de un universo alternativo que se estrena en dos versiones en blanco y negro y en color, y que rinde pleitesía a los grandes del cine de gángsters de los años 30.

Imagen promocional de la serie.

Hay una escena en Spider-Noir en la que Ben Reilly, el detective privado cuyo alter ego superheroico es conocido como la Araña, está en el cine viendo El gran tipo, una película de 1936 sobre corrupción en el peso de la gasolina y los alimentos protagonizada por James Cagney. El actor, con una manera de hablar e interpretar muy característica, se había hecho famoso cinco años antes con El enemigo público, de William A. Wellman, y estaba en lo más alto de su carrera como gran estrella del popular género de gángsters, junto a Edward G. Robinson. Reilly ha visto esa película infinidad de veces porque repite los diálogos de Cagney con entusiasmo, dándonos a entender que esa sala oscura y esa película es uno de sus lugares seguros.

Cage ha pasado de las películas de serie B con las que sobrevivió durante buena parte de los 2000 y 2010 a protagonizar títulos de culto dentro del fantástico y del terror 

Es, también, una de las grandes referencias de la serie, spin-off inesperado, por el personaje elegido, de las películas animadas de Spider-Man protagonizadas por Miles Morales. Esta versión del Hombre Araña descubre que hay multitud de universos paralelos que, evidentemente, están en peligro, y uno de los gags más celebrados de la primera película, Spider-Man: un nuevo universo, es la secuencia en la que Miles descubre cómo son los otros Spider-Man, que van desde un desencantado Peter Parker a un Spider-Pig y, por supuesto, a este Spider-Noir en blanco y negro y a quien ponía voz un Nicolas Cage que estaba disfrutando de la resurrección de su carrera gracias, sobre todo, a su asociación con el director Panos Cosmatos a partir de Mandy, en 2018.

Este Cage ha pasado de las películas de serie B con las que sobrevivió durante buena parte de los 2000 y 2010 (con la excepción de La búsqueda) a protagonizar títulos de culto dentro del fantástico y del terror que lo han convertido en un tipo de estrella muy particular; sus fans actuales, tal vez, no lo recuerden tanto por Corazón salvaje o por su Oscar de Leaving Las Vegas, sino que aprecian su método interpretativo de entregarse a fondo con sus personajes, por muy extremos que sean, como el villano de Longlegs.

Spider-Noir

Nicolas Cage es Ben Reilly en ‘Spider-Noir’.

De qué va ‘Spider-Noir’

En ese aspecto, Cage es una gran elección para dar vida a este Ben Reilly, detective privado en horas bajas en el Nueva York de la Gran Depresión. Hace años que dejó atrás a la Araña, después de sufrir una enorme pérdida de la que se siente culpable, y apenas sobrevive en una agencia cuya única empleada es Janet, su secretaria (Karen Rodríguez), que constantemente amenaza con dimitir si no le paga los sueldos que le debe. El único amigo que le queda es Robbie Robertson (Lamorne Morris), fotógrafo que perdió también su trabajo en el Daily Bugle en cuanto la Araña se retiró.

El problema es que, en ese tiempo, la ciudad ha pasado a estar controlada por el mafioso Silvermane (Brendan Gleeson) y la extrema pobreza que ha dejado el crack del 29, más las secuelas que sufren los veteranos de la Primera Guerra Mundial que regresaron a casa para encontrarse sin trabajo ni herramientas para convivir con su estrés postraumático, la han transformado en un lugar que el actual alcalde se esfuerza por “limpiar”, sin éxito. Es la misma ubicación temporal, pero en la costa contraria, que tenía Perry Mason en HBO, y también la de aquellas películas de gángsters que se convirtieron en uno de los géneros más taquilleros de la década.

Todas las decisiones se encaminan a dotar a ‘Spider-Noir’ de su propia personalidad dentro del universo de series de Marvel

Y la inclusión de El gran tipo, más que Reilly mencione explícitamente a Cagney y Robinson, no es baladí, porque la elección estilística de que Spider-Noir se rodara originalmente en blanco y negro está totalmente influenciada por aquellos títulos que dirigían Howard Hawks, Michael Curtiz o Rouben Mamoulian, llevando a Hollywood los códigos estéticos del expresionismo alemán y dando sus primeras oportunidades en el cine a gente como Gary Cooper, Humphrey Bogart o Jean Harlow. La fotografía juega con las sombras y la dirección recupera las composiciones en segundo plano, los detalles y los planos muy inclinados (el ángulo holandés, lo llaman) del noir más clásico, vistiendo una trama de corrupción, mafiosos y un héroe que se considera un fracaso y unas interpretaciones que siguen el estilo que se llevaba entonces. La imitación de Cagney que hace Nicolas Cage aparece más de una vez.

Incluso la versión en color que Prime Video estrenará también de sus ocho episodios sigue el estilo de aquellas en blanco y negro coloreadas (un estilo que sus responsables han bautizado como True-Hue) y, eso sí, potencia los colores de la misma manera que lo hacen las películas animadas del multiverso de Spider-Man.

Spider-Noir

‘Spider-Noir’ se ubica en el Nueva York de la Gran Depresión.

Una serie de Marvel con ganas de disfrutar

Todas estas decisiones se encaminan, de paso, a dotar a Spider-Noir de su propia personalidad dentro del universo de series de Marvel, más allá de que su productora sea Sony Pictures Television, y no la división televisiva del estudio propiedad de Disney. Sí, la situación en la que se encuentra Reilly recuerda a la de las primeras temporadas de Daredevil (cuando era una ficción de Netflix), pero su serie se acuerda, además, de pasar un buen rato y disfrutar. El trío que forman Nicolas Cage, Karen Rodríguez y Lamorne Morris, desde luego, lo hacen, y el blanco y negro ayuda también a escapar de cualquier atisbo realista (y a vender mejor los decorados que se hacen pasar por esa Nueva York de los 30).

Se ha comentado que Cage es demasiado viejo para el papel […] pero su edad ayuda a dar a Reilly el aire desencantado que necesita un detective privado clásico del cine negro

En parte, Spider-Noir retrotrae un poco a Dick Tracy, la traslación a la pantalla del cómic homónimo que Warren Beatty estrenó en 1990, solo un año después del Batman de Tim Burton, y que tiraba de los clichés estilísticos del noir y de las viñetas hasta el punto de caracterizar a los actores que interpretaban a los gángsters (como Al Pacino o William Forsythe) para que se parecieran a sus personajes del tebeo. La serie de Prime Video es menos naïf y, a veces, corre el riesgo de caer en el mismo problema de todas las producciones televisivas de Marvel, que es quedarse sin cosas interesantes que contar antes de su último episodio, pero, en general, es un visionado muy entretenido.

En algunos foros de internet se ha comentado que Nicolas Cage es, a sus 62 años, demasiado viejo para el papel, y es cierto. Pero su edad ayuda a dar a Reilly el aire desencantado que necesita un detective privado clásico del cine negro y, por otro lado, las pequeñas excentricidades del actor aparecen aquí y allá para construir un personaje que justifica tener su propia serie.

Una serie que es más un divertimento y un homenaje a todos aquellos códigos del Hollywood de los años 30 que otra cosa, porque su trama aporta poca novedad tanto al noir como al género de los superhéroes. Tampoco es eso lo que pretende.

Spider-Noir

‘Spider-Noir’ se estrena el 27 de mayo en Prime Video.

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