Cómo conocí a Ted (y empecé a odiarlo)
How I Met Your Mother

Cómo conocí a Ted (y empecé a odiarlo)

Conocí a Ted Mosby allá por el 2005 en un bar de New York. Me pareció un tipo majete, un poco pringado, pero un buen tío al fin y al cabo. Al principio lo pasaba bien escuchando sus historias, como cuando se enamoró de una chica a primera vista y le dijo que la quería en la primera cita, o como cuando ensartó con una espada por accidente a la prometida de su compañero de piso. Con lo de la cabra nos meamos, y el incidente de la piña no tiene desperdicio. Sus historias de borracheras me recordaban a cuando vivía en pisos de estudiantes, pasaba poco por la facultad y me alimentaba con bocadillos y comida precocinada.

“Que si Robin esto, que si Robin lo otro, que si la tuve y la dejé escapar, cuándo encontraré a la mujer de mi vida… Probablemente nunca, Ted, como sigas comportándote como un llorica mojigato.”

Sin embargo, el tiempo ha ido pasando, y Ted se ha convertido en un ser cansino y monotemático, como ese amigo que todos tenemos que siempre te habla de lo mismo, una y otra vez, una y otra vez. He dejado de ir al MacLaren’s por miedo a que me coja por banda, borracho, y no me suelte hasta aburrirme con la misma historia de siempre: que si Robin esto, que si Robin lo otro, que si la tuve y la dejé escapar, cuándo encontraré a la mujer de mi vida… Probablemente nunca, Ted, como sigas comportándote como un llorica mojigato.

Hace 8 años que se estrenó Cómo conocí a vuestra madre, siguiendo la estela y a la vez intentando llenar el vacío que había dejado Friends un año antes. Lo cierto es que la madre de los hijos de Ted era lo de menos; lo importante era pasarlo bien en cada capítulo. Y, como cumplía su función, pasábamos por alto la cantidad de semejanzas con la serie creada por Marta Kauffman y David Crane. Un grupo de amigos neoyorquinos que pasan demasiado tiempo en un café/bar, uno de los cuales es un ligón empedernido; tras mucho tiempo enamorado, uno de ellos consigue a una de las chicas del grupo, pero la cosa no funciona  (aquí podemos tomarnos un descanso, si queréis) y ella acaba liándose con el ligón. Por no mencionar las bodas y el hecho de que uno de los amigos case a la pareja.

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“Lo cierto es que la madre de los hijos de Ted era lo de menos; lo importante era pasarlo bien en cada capítulo.”

¿Os acordáis de ese capítulo en el que Ted vuelve con una antigua novia? Natalie, se llamaba. Habían salido un tiempo juntos, hasta que a Ted le pudo la presión por el compromiso y cortó con ella cobardemente por teléfono el día de su cumpleaños. Años más tarde, decide retomar esa relación hasta que, una vez más, rompe con ella el día de su aniversario. Algo parecido les pasó a Phoebe y Mike al volver de las Barbados. En el viaje se reconciliaron y decidieron retomar su relación, con un pequeño inconveniente: Mike estaba saliendo con alguien, una chica llamada Preciosa. Se cita con ella para cenar y terminar la relación, mientras Phoebe le espera en casa. Para su sorpresa, Preciosa se planta en el piso y es Phoebe quien termina la relación en nombre de Mike… El día de su cumpleaños. Una curiosidad quizás un poco rebuscada, aunque lo más llamativo es que Natalie y Preciosa son interpretadas, en ambos casos, por la misma actriz, Anne Dudek.

Pero lo malo de Cómo conocí a vuestra madre no son los innumerables parecidos con Friends, sino el hecho de que paulatinamente se ha ido haciendo cada vez más aburrida, recurriendo constantemente a los enredos amorosos de los protagonistas, hasta llegar a la última temporada, que refleja perfectamente la falta de ideas de sus guionistas. 24 capítulos dedicados a la boda de Barney y Robin que, supuestamente, culmina con el encuentro de Ted, la madre de los hijos de Ted y el puñetero paraguas amarillo en el andén de la estación. Que uno se pregunta, si Ted fue a la boda en coche, ¿por qué se vuelve en tren? Lo más probable es que haya vendido su vehículo para comprar las drogas que le hacen más ameno su día a día en una serie que ha vivido momentos mejores y a la que ya no salva ni el mejor de los sueños de Resines.

Lástima que entre todos los homenajes que han hecho a la serie de Ross y compañía, no hayan copiado una cosa fundamental: saber poner fin a tiempo a la serie.

Escrito por Alberto S. Lozano en diciembre 2013.

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