10 cómics que deberían convertirse en serie (III)
Día del Libro 2020

10 cómics que deberían convertirse en serie (III)

'Gideon Falls' - de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino (Astiberri Ediciones)

De la luz a la sombra, todas las gamas de la naturaleza humana están representadas en estos 10 cómics imprescindibles (e irremediables).

Mientras le pongo hielo a la copa de Marie Brizard con la misma mano con la que me masajeaba el escroto hace unos segundos, me observo en el espejo con un elegante batín burdeos y pantuflas… y reflexiono: «Mira que hay cómics buenos ahí fuera y mira que hay mierda ahí dentro». Ahí dentro es la tele. Toneladas de adaptaciones de cómics que te duran dos capítulos. Horrores indescriptibles como Batwoman o Iron Fist.

Pues nada, mientras el mundo se va a la mierda y los ejecutivos de Netflix, HBO y Amazon se empeñan en acelerar el hostión atiborrándonos de basura, ahí van algunos cómics que merecen tener su propia serie y deberían convertirse en prioridad absoluta para los ejecutivos de turno, así como para la madre que los parió a todos. Y sí, quiero bolsa.

1. ‘Los asesinatos del Lunes Negro’ – de Jonathan Hickman y Tomm Coker (Norma Editorial)

El guionista de cómics Jonathan Hickman podría escribir el manual de instrucciones de una metralleta de penes de látex y juro que lo leería con avidez de cabo a rabo. El guionista estrella de la factoría Marvel -atentos a la remodelación que está aplicando al universo mutante de la Casa de las Ideas- no solo destaca en los cauces mainstream del cómic americano, sino que atesora también varios títulos mucho más personales y exentos de premuras comerciales, obras que son caviar comiquero de primera magnitud.

Uno de ellos podría ser el western de ciencia ficción Este del Oeste (Norma Editorial), muy susceptible, por cierto, de convertirse en serie, pero su obra underground más impactante es a todas luces Los Asesinatos del Lunes Negro. Para entendernos: uno de los mejores cómics que servidor ha leído en los últimos 5 años, una obra que se folla la mente del lector con los dientes apretados y mirándose a un espejo cóncavo.

‘Los asesinatos del Lunes Negro’ / Norma Comics

Imagine el lector un thriller ocultista ambientado en las trastienda de las principales familias y bancos que aglutinan el grueso de la riqueza del globo. Un detective atrapado en una trama de asesinatos rituales y en el opaco y tenebroso mundo de estas familias, depredadores despiadados que aseguran su posición de poder en la cúspide de la economía mundial a través de una alianza sobrenatural con la entidad demoníaca Mammon, el arquetipo de la avaricia. Una hibridación mutante de Seven, Succession, El Príncipe de las Tinieblas y Wall Street, un cómic que se introduce en tu cabeza como la imagen subliminal del cráneo de un carnero…

Y en todo este horror ocultista, una sola certeza: la cadena o plataforma que decida adaptarla y respetar el intrincado guion de Hickman (amén de las espeluznantes viñetas de Tomm Coker) tendrá una de las series del año en su catálogo. Y lo primero que hará, después de recoger varios Emmy, será enviarme una botella de champán francés y una pitillera de oro rebosante de perico boliviano… Y una caja de After Eight.

2. ‘Gideon Falls’ – de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino (Astiberri Ediciones)

El prolífico y siempre cumplidor Jeff Lemire se encarga del guion y Andrea Sorrentino traslada al papel sus visiones pesadillescas en un mindfucker del copón, uno de los cómics de terror más absorbentes de la actualidad. Un torturado sacerdote recibe la orden de encargarse de la parroquia de un pueblo escondido en lo más profundo del colon de América, un enclave rural donde se comienzan a producir fenómenos aterradores vinculados a las apariciones de un edificio-espectro conocido como el granero negro, una construcción paradimensional que entra y sale de nuestro plano existencial para sembrar el horror.

‘Gideon Falls’ / Astiberri Ediciones

Gideon Falls tiene todos los ingredientes para derivar en una magnífica serie: es un drama rural con personajes de calado, tiene asesinatos y rompecabezas policiales, es adictiva y juega con maestría la carta sobrenatural, con un granero demoníaco, como nódulo de la pesadilla, que posee una pegada visual intimidante. A finales de 2019 nos llegó la noticia de que Hivemind había adquirido los derechos del cómic y James Wan (Insidious, Saw) se iba a encargar de su adaptación, pero a día de hoy todavía no sabemos qué ha sido del proyecto. James, date prisa o te doy un Wantazo.

3. ‘Britannia’ – de Peter Milligan y Juan José Ryp (Medusa Cómics)

A los ejecutivos de HBO les diría que se introduzcan Siren por el recto, que arrojen napalm en la próxima reunión de guionistas de Westworld y que compren, a la voz de ya, los derechos del cómic Britannia para hacernos olvidar que en su catálogo hay una serie artúrica que se llama igual y es peor que un mollete de diarrea equina.

‘Britannia’ / Medusa Cómics

Con guion del veterano y respetadísimo Peter Milligan, Britannia es un peplum procedimental perfectamente ejecutado, hilvanado por un artesano curtido, la mierda que nunca decepciona. Lo que nos deparan sus páginas son historias detectivescas en la Roma de Nerón, con un Philip Marlowe con túnica y sandalias como protagonista, un descreído de la magia que se dedica a resolver crímenes con telón de fondo sobrenatural. Superstición y razón. Política y conspiración. Ultraviolencia y sexo. Fantasía y rigor histórico.

Si HBO fue capaz de alumbrar una serie tan épica como Roma, ¿por qué no probar suerte con un producto que llevaría la misma fórmula a una esfera de entretenimiento mucho más amplia? Ave, César, los que van-a-hacer-un binge-watching-de-diez-horas-con-dos-barreños-de-Cheetos-y-30-gramos-de-sativa te saludan.

4. ‘Head Lopper’ – de Andrew MacLean (Norma Editorial)

Tengo las rodillas como si Raúl Sénder hubiese puesto la calva en un rallador de tanto rezarle a Pendleton Ward para que lea Head Lopper y decida convertirla en una serie de animación. El cómic de Andrew MacLean conjuga humor, violencia, espada, brujería y psicodelia, y se reivindica como uno de los subproductos más sui generis en el actual género de la fantasía.

El protagonista de Head Lopper es un pétreo bárbaro del que sabemos su nombre, Norgal, y poco más. El tiparraco se dedica a triturar monstruos con su espada y nunca se olvida de cortarles la cabeza. Norgal se acompaña en sus carnicerías de un curioso escudero, la cabeza cortada parlante de Agatha Bruja Azul, una testa cercenada por él mismo que es pura hijoputez, tiene la lengua más larga que Jesús Mariñas y recuerda a Quique San Francisco, Doña Rogelia y Vincent Cassel, todos a la vez.

‘Head Lopper’ / (Norma Editorial)

Head Lopper le da un giro a los tópicos de espada y brujería con una estética pop vía microdosis de LSD que parece un homenaje al estilo de Hora de Aventuras. El Conan que leería Devendra Banhart después de esnifarse una pala de hongos en polvo. Joder, ya es mi serie de animación favorita y no existe.

5. ‘Bitch Planet’ – de Kelly Sue DeConnick y Valentine De Landro (Astiberri Ediciones)

Me asombra que este cómic no sea un hit. Bitch Planet es uno de los títulos más infravalorados de la actualidad. La guionista Kelly Sue DeConnick y el dibujante Valentine De Landro han parido una distopía futurista en la que impera un capitalismo desbocado y un heteropatriarcado represor. Las mujeres que no acatan el régimen falocrático y renuncian a su posición de inferioridad, acaban en una prisión de alta seguridad en el culo del espacio, como si fueran delincuentes.

‘Bitch Planet’ / Astiberri Ediciones

Mordaz, inteligente, altamente inflamable, rebosante de buenas ideas y con una carga crítica más rabiosa que grano de pus a punto de erupcionar, Bitch Planet es una caramelo para la televisión actual, un Orange is the New Black de ciencia ficción que golpea muchísimo más duro que la comedia de Netflix y se podría erigir en el relevo del fenómeno The Handamaid’s Tale. Una visión pesadillesca del futuro que nos dice más de nuestra realidad que un periódico actual.

6. ‘Black Magick’ – de Greg Rucka y Nicola Scott (Norma Editorial)

La detective Rowan Black tiene un secreto que nadie conoce: es una bruja y pertenece a un culto mágico que se remonta siglos atrás en el tiempo. El solvente guionista Greg Rucka construye un personaje central apasionante que podría liderar una serie con el toto y sacudirse el carisma sobrante como si fuera caspa. De la mano de la detective Black, nos sumergiremos en una oscura trama policial impulsada por unos asesinatos que parecen responder a un plan oculto para acabar con ella y sus hermanas.

‘Black Magick’ / Norma Editorial

He aquí un cómic que hibrida géneros sin romper la vajilla, una alchofa argumental que hay que pelar con tiento, un noir fantástico que atrapa con elegancia, inteligencia en la dosificación del suspense y un regusto detectivesco de café, puro y eructo. Carne de televisión, resumido en tres palabras.

7. ‘South Central Stories’ de Neyef (Dibbuks)

¿Queremos una serie de guerras de bandas como Dios manda, sí o no? ¿Queremos tiroteos en el gueto de Los Angeles y gangsta rap de fondo a un volumen tan salvaje que haga saltar los empastes del yayo Matías, sí o no? Pues el cómic South Central Stories es una pequeña joya que tiene lo que pedimos. A chorro. Tan solo falta que alguien tenga la acertada idea de llevar sus relatos neo noir del gueto a la pequeña pantalla.

‘South Central Stories’ / Dibbuks

El autor Neyef firma un tríptico callejero ambientado en el South Central de principios de los 90, uno de los barrios más castigados por la violencia y el tráfico de droga. Territorio de bandas, jungla sin ley, este cómic refleja la cultura de las pandillas con fiabilidad y espíritu didáctico. Y tiene el ritmo, el marco temporal y la estructura perfecta para ocupar una miniserie; es como volver a Los Chicos del Barrio con un globo colosal de metanfetamina y Tarantino en el asiento de copiloto.

Historias de bandas en el gueto angelino de los 90: si fuera un ejecutivo de Netflix, ya estaría descolgando el teléfono con una mano y sacando la chequera con la otra.

8. ‘Injection’ – de Warren Ellis y Declan Shalvey (Norma Editorial)

En la primavera de 2018 se anunció que Universal Cable Productions se encargaría de convertir el cómic Injection en una serie de televisión… Desde entonces, ruido blanco en el transistor. Así pues, empujemos con más fuerza que nunca para que se haga realidad semejante sueño húmedo, que algo con tanto potencial no se quede en el cajón infinito de los proyectos cancelados, al lado de la botella de Vat 69 y el estimulador anal.

‘Injection’ / Norma Editorial

Injection es uno de los trabajos recientes más alucinantes del guionista Warren Ellis (Castlevania). Cinco mentes privilegiadas se unen para teorizar sobre el futuro y crean una inteligencia artificial que inyectan el tejido de la realidad. El problemilla es que dicha inteligencia artificial tiene sus propios planes para el mundo… y no son precisamente agradables.

Injection es una batidora de ideas que no te deja respirar: pseudociencia, espionaje, conspiranoia, tecnología, humor negro, folklore, magia, mitología… Es Warren Ellis echando mano de todos los tics de su particular universo con una elegancia y una madurez extraordinarias. Sería una pena que las tribulaciones de estos cinco chalados en los límites de la realidad no acaben en nuestra Smart TV: si The Twilight Zone se hubiera creado en el siglo XXI, sería exactamente así.

9. ‘Moonshine’ – de Brian Azzarello y Eduardo Risso (Planeta)

Coges El Corazón del Ángel, Aullidos y Muerte entre las flores, agitas la botella y, boom, ahí tienes un brebaje más potente que el que da nombre al cómic que nos ocupa. El moonshine era un whisky destilado ilegalmente que en tiempos de la Ley Seca se producía a altas horas de la madrugada, con la luna como única iluminación, de ahí el nombre.

Moonshine / Planeta Cómic

El guionista Brian Azzarello y el dibujante Eduardo Risso (100 Balas) nos llevan a la América rural de la Ley Seca para servirnos en garrafón una historia de gángsters, bootlegging y hombres lobo, una fusión que a priori parece disparatada, pero que Azzarello emulsiona mezclando con maestría la tensión narrativa propia del mejor cine mafioso y el espeluzne vintage del cine de terror clásico. Absorbente, atmosférica, peligrosa, cruda, con un ritmo endiablado… Da para una serie de varias temporadas.

10. ‘La Liga de la Droga’ – de Toni Garcia Ramon y Óscar Broc (Seriefobia Editorial)

La décima serie que propongo es la adaptación de un cómic que el periodista Toni Garcia Ramon y un servidor nos inventamos mientras grabábamos el podcast de mierda Seriefobia. Es un cómic que no existe, pero a estas alturas de la partida nos la suda a todos, ¿no? El comicazo en cuestión se titula La Liga de la Droga y tiene como protagonista a un grupo de superhéroes castigados por una adicción atroz a todo tipo de estupefacientes. Opiáceos, apaleao, farlopa sintética, somníferos duros, heroína, morfina…

‘La Liga de la Droga’ / Toni Garcia Ramon y Óscar Broc

Superhéroes de la cochambre como el Capitán Albal, un tipo que se enfunda en un traje de papel Albal para fumar jaco a todas horas. O Drogón, el dragón porrero de Juego de Tronos, un mongolo que siempre carboniza el hachís de los colegas en el parque porque no controla las llamaradas. O el Capitán Flush Flush, una criatura excrementicia, un gerontófilo devorado por los piojos, con una bolsa llena de latas de cerveza y una gramo de perico en el bolsillo que NUNCA comparte (y así lo hace saber en voz alta antes de ponérselas con sombra.)

O Farlix, un cocainómano que se hace las rayas más rápido de Flash, un pavo tan veloz ante el yeyo que no puedes verlo, solo ves su carterita flotando en el aire con rayas de coca que aparecen y desaparecen en su lomo, aparecen y desaparecen… ¿Soy yo o tenemos la serie del año delante de nuestras narices?

Escrito por Óscar Broc en abril 2020.