Cuando la muerte solo es un día más de condena
'Upload'

Cuando la muerte solo es un día más de condena

'Upload' nos plantea la inquietante certeza de que en un hipotético más allá las diferencias socioeconómicas seguirían teniendo el mismo peso que en vida.

Esta semana ha llegado a Amazon Prime la nueva creación de Greg Daniels (The Office, Parks and Recreation). Upload envuelve desde una visión surrealista y cómica la vida después de la muerte y su relación con el mundo actual. Pero tras la apariencia de una simple comedia, Upload plantea un trasfondo sobre el precio (económico) del más allá.

La serie protagonizada por Robbie Amell, quien interpreta a Nathan Brown, nos plantea la posibilidad de comprar una vida idílica al morir. El propio Brown es influenciado, o más bien manipulado, por la empresa desarrolladora del proyecto, Horizon, para tomar esa decisión después de un extraño accidente de coche.

Horizon nos garantiza que gracias a esta nueva fase podremos seguir viendo a nuestros seres queridos, incluso poder abrazarlos y tocarlos, gracias a los trajes virtuales, mientras disfrutamos de todos los lujos y comodidades en un ambiente en paz y sin problemas en el resort de Lakeview.

Pero como ya sabemos, la publicidad engaña; vivir en Lakeview no es fácil, y mucho menos barato. El paraíso que se ofrece una vez «descargado» después de la muerte en el mundo terrenal tiene un alto precio. Como si de una aplicación se tratase, si quieres disfrutar de mayores ventajas, debes pagar por ellas: cambiar la vestimenta de tu avatar, disfrutar del minibar de tu habitación, etc.

Y es que una vez muerto siguen las diferencias socioeconómicas; Nathan descubre el lugar donde habitan los «dos gigas», personas que pese a que han podido vivir en el más allá, no cuentan con el suficiente dinero como para poder disfrutarlo. Y a las pocas horas dejan de funcionar como si de una máquina se tratase, al quedarse literalmente «sin datos».

A ello debemos añadirle el impacto mental que provoca esta nueva vida y la sensación de «despersonificación del yo», lo que lleva a nuestro protagonista a plantearse si ha dejado de ser él mismo.

Más que una liberación, la muerte es planteada de manera irónica como una postergación de la condena que uno mismo lleva en vida, sufriendo los mismos problemas económicos, sociales y personales. Pero esta vez durante toda la eternidad.

Con un final bastante abierto, veremos si Amazon Prime Video renueva por una segunda temporada la serie y sigue mostrándonos por qué muchas veces la mejor opción es cerrar definitivamente el capítulo que es nuestra vida.

Escrito por Óscar Meire en mayo 2020.

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