«Queríamos que la verdad estuviera al servicio de la ficción, y no al revés»
Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, creadores de 'Reyes de la noche'

«Queríamos que la verdad estuviera al servicio de la ficción, y no al revés»

Adolfo Valor y Cristóbal Garrido junto a Javier Gutiérrez, Miki Esparbé y el director Carlos Therón.

El viernes 14 de mayo Movistar+ estrena su nueva serie original, 'Reyes de la noche', una mirada en clave dramedy a la guerra mediática que se vivió en la radio deportiva a inicios de los 90.

En Reyes de la noche Javier Gutiérrez y Miki Esparbé son Paco ‘El Cóndor’ y ‘Jota’ Montes, dos alter ego ficticios de José María García y José Ramón De La Morena. Dos reyes de la noche literales que dominaron durante años el dial de la FM en su prime time nocturno. Primero García con su SuperGarcía y luego De La Morena con El Larguero consiguieron que todo un país estuviera pendiente de sus programas. Cuando compitieron, las puyas no eran solo mediáticas o corporativas. En una buena noche podías escuchar cómo ambos programas se atacaban en directo.

Un pasaje histórico fascinante de la España mediática más reciente que ha servido de inspiración a Adolfo Valor y Cristóbal Garrido para crear su nueva serie. Reyes de la noche es una no menos fascinante exploración de esa particular guerra de machos alfa, con mucha testosterona, muchos cojones y sobretodo demasiado ego, pasión y competitividad. Ingredientes que dan tanto para momentos cómicos como para una interesante evolución dramática de sus personajes. Y en medio de la guerra, una mujer, interpretada por Itsaso Arana que intenta también hacerse huevo en la parrilla radiofónica y competir con dos bestias con sus respectivas cuadrillas.

De todo ello y un poco más, pudimos hablar recientemente con Adolfo Valor y Cristóbal Garrido, dos guionistas de formación y carrera que desprenían un entusiasmo enorme ante una criatura, su Reyes de la noche, con la que han tenido la oportunidad de dar un salto importante en su carrera y a la que han cuidado con mucho mimo.

Pregunta: Quería saber si esa época dorada de la radio deportiva tuvo alguna influencia en vosotros. Yo por ejemplo, relaciono el sonido de SuperGarcía a cuando mi padre se iba a dormir. ¿Guardáis algún recuerdo concreto? ¿Sois más de Jose María García o de De La Morena? 

Cristóbal Garrido: Yo en verdad no soy de ninguno. De hecho, no soy nada futbolero. Soy incapaz de quedarme con uno. Conozco sus historias porque nos hemos documentado muchísimo para Reyes de la noche pero me falta esa conexión emocional que posiblemente no tengo con ninguno de los dos. 

Lo que sí que recuerdo es a mi padre, que entonces trabajaba en el turno de noche en Correos y antes de irse echaba un ratito un sueño. Pero no se dormía porque tenía a García de fondo. Y yo lo que percibía era esa tensión que creaba muy bien García, como hace ahora un poco Ferreras. Todo el rato hay una noticia de última hora. Hay una tensión constante.

Recuerdo mucho esta cosa como tan vibrante, de oírlo de fondo y que me llamara la atención eso. Aunque lo recuerdo más como algo casi pop. Algo con lo que, yo por edad o interés, no conectaba pero que forma parte de nuestra cultura. Es un ícono nacional. Igual que quizás no me gustaba Rocío Jurado pero era un icono de la cultura en la que crecimos, por ejemplo. 

Adolfo Valor: Fíjate que ayer me escribió un amigo de la infancia que no sabía que la serie era mía. Y me puse a recordar con él que la primera vez que yo escuché al “butano” –Cómo se lo conocía popularmente a José María García– fue con ellos en su casa, porque su padre escuchaba “el butano” y su hijo escuchaba a De La Morena. Eso es lo que estaba pasando. O sea, la gente empezó a pasarse del “butano” a De La Morena y era una cosa generacional. También recuerdo que había cierto hartazgo en la audiencia de decir “no puedo más con esto, no puedo más con este estilo tan duro, tan marcado”. Y yo creo que esa evolución es lo que hemos intentado contar en Reyes de la noche.

Adolfo Valor (Izq.) y Cristóbal Garrido (Der.) en un momento del rodaje de ‘Reyes de la noche’.

P: ¿De dónde surge el deseo de hacer una serie inspirada por esa “Guerra de las ondas»?

C: No nos llama tanto la atención la historia real, porque la serie no es un biopic, no habla de ellos, aunque ellos sean una inspiración y sean referentes que tenemos en cuenta, como otros otros referentes también. Más que esa historia real, lo que nos llama la atención es la figura del periodista deportivo per se. Eso nos parece híper interesante dramáticamente. Desde el drama hasta la comedia.

Nos parece fascinante esta gente que vive su trabajo con tanta pasión. Nos fascina verlos como van en comandita. Son como un grupo, como Los Soprano, que van juntos, viven de noche…tienen esa cosa, un poco “de mafia cinematográfica” muy llamativa. Y siempre teníamos ganas de usar ese contexto y esa excusa de los personajes del mundo deportivo para hablar de otras cosas, que creo que es de lo que hablamos en la serie: la ambición, el ego, de llegar a ser mejor…Todo eso son los temas que realmente nos interesan y esos personajes son una excusa perfecta. 

A: Había cosas que ya habíamos tratado en pelis nuestras y el personaje de Miki arranca en un punto parecido al que podían arrancar otros protagonistas nuestros. Es un héroe muy limpio, muy puro. Parte de ahí y aquí nos lo hemos llevado hasta algo más oscuro. Y eso en general era algo que nos interesaba trabajar en Reyes de la noche, que era un tipo de historia que no habíamos contado y un tipo de comedia que no habíamos hecho. Más oscura, más adulta, más dramática, más cínica y más descreída también.

Y en medio de eso, la idea es plantar un duelo a muerte. Y pensábamos en pelis tipo Amadeus. No es un biopic al uso tampoco. Son dos personajes casi de ficción, aunque ellos conservan los nombres. Pero se trata de, a partir de un evento más o menos histórico, crear una historia dramática potente con dos personajes míticos.

P: Habéis optado por utilizar otros nombres y cambiar dramáticamente la mayoría de la trama, ¿Creéis que puede chocar al espectador ver personajes tan reconocibles sin sus nombres reales? ¿Cómo se trabaja ese equilibrio entre distanciarse lo necesario sin renunciar a lo mínimamente reconocible?

A: Nuestra intención es que a los cinco minutos de empezar Reyes de la noche, la gente se olvide de los referentes reales. Y ya vayan con nuestros protagonistas a saco y se metan en una serie. Eso era lo que queríamos conseguir. Una de las cosas bonitas que tiene el personaje de Javier Gutiérrez es que él no miente y lo lleva como una medalla. Creo que el otro, ‘Jota’, tiene sus dobleces, pero ‘El Cóndor’ va muy de cara. Y ese aspecto humano es mérito de Javier Gutiérrez y la creación de personaje que ha hecho. Y sí que era importante contar su intrahistoria. O sea, no sé si es el villano de esta serie, pero los villanos tienen que tener algo de humanos. Sino, no te los crees.

«Hacer comedia de media hora es una bendición cuando vienes de comedias de 70 minutos».

C: Sí. Es que nosotros nunca hemos querido contar historias reales. Siempre hemos querido contar la historia de ‘El Cóndor’ y de ‘Jota’ Montes. Esos dos son nuestros protagonistas, no son otros. Aunque beban de una estética real o de una forma de hablar real y partan de un contexto histórico concreto, son personajes en los que queríamos que la verdad estuviera al servicio de la ficción y no al revés. Por ejemplo, muchas de las cosas más locas y burras que pasan en la serie son reales –aunque no necesariamente sucedieran con García y De La Morena– pero las hemos reconvertido hacia nuestros personajes precisamente por eso. 

No queríamos hacer la Wikipedia ni la vida al pie de la letra de estos personajes reales. No tengo ni idea de cómo es la vida personal de Jose María García pero creo que, por lo poquito que sé, no tiene nada que ver con la vida familiar de ‘El Cóndor’. Pero esa vida familiar era algo que nosotros teníamos mucho interés en contar. Es decir, si enseñamos solamente la vida profesional de ‘El Cóndor’ nos quedamos con que es un psicópata.

Lo que queríamos contar es que este señor tiene puntos débiles. Que de repente es vulnerable. Que realmente ama a su mujer sobre todas las cosas y que esta guerra precisamente le puede hacer perder todo eso. Eso no lo habríamos podido contar si nos hubiéramos limitado a contar la historia real de García. 

Javier Gutiérrez es Paco ‘El Cóndor’, periodista de raza, puro y copa en mano.

P: ¿Con qué habéis disfrutado más en Reyes de la noche

C: Con todo. Primero, porque hemos tenido una libertad maravillosa que nos han dado tanto en Zeta Studios como Movistar. Creían mucho en nosotros. Aunque esto suene ala típica fase de promoción, pero es verdad. Nos han dejado hacer y hemos tenido esa libertad que muy pocas veces se tiene cuando vienes de hacer tele en abierto, donde siempre hay mucha intromisión o muchas notas. O el mero hecho de tener que hacer una serie más mainstream te obliga a pasar por determinados corsés. 

En ese caso, Movistar tiene ese punto más de autor. Se respeta mogollón a los creadores. A nosotros nunca nos han puesto en un póster y ahora sí. Nunca se nos han dado tanto valor, pero es guay porque nosotros hemos sentido esa presión y hemos intentado no bajar nunca el nivel, por lo cual el proceso de escritura ha sido muy interesante, muy rico. Hacer comedia de media hora es una bendición cuando vienes de comedias de 70 minutos, por lo cual, todo eso es maravilloso.

A: Había una sensación general en el equipo de que “tenemos algo muy guay entre manos” y era como tener un juguete muy bonito y que tengas miedo de que se te caiga y se rompa. Y cada nuevo colaborador que entraba (Carlos Theron en la dirección, Javi, Miki, Itsatso y todo el elenco). Cada parte del proceso ha sido hecha con mucho cariño por todos nosotros, por todo el equipo. Ha habido mucho mimo en todos los departamentos y era por eso porque teníamos la sensación de que esta serie era distinta y que valía la pena sacarla adelante.

P: ¿Qué creéis que cuenta esta época y esta serie sobre España? 

A: La serie, o sea, la temporada, arranca y acaba igual, de una forma muy concreta y se parece casi como al inicio de los Fraggle Rock. Cuando empezaba por la fachada y te metías por el agujerito a ver este mundo. Y lo que queríamos era hacer un poco “Érase una vez un país muy distinto”, pero creo que en el fondo no es tan distinto.

La fuerza que tiene la historia de Reyes de la noche es que nos hace reflexionar sobre comportamientos un poco tóxicos que aún no hemos cambiado. Y el momento de tensión irrespirable que se está viviendo ahora en el país es una buena muestra de ello. O sea, se nos da genial matarnos. Se nos da genial la guerra fratricida y dialéctica y de hostias verbales y mentales. Es algo que por desgracia, no estamos consiguiendo cambiar. 

P: Una cosa que me ha sorprendido es la ambientación musical. Hay auténticos temazos internacionales de la época, y eso no suele ser habitual en España por temas de presupuesto 

C: Sí, ese esfuerzo lo queríamos hacer desde siempre. A los de producción siempre les decíamos “por favor, guardadnos un pellizquito, guardadnos un poquito de dinero para las músicas”. 

A: Queríamos temazos, por lo menos un temazo por episodio. Porque en la estructura de la serie, el final de cada capítulo era muy importante. Queríamos que todos los capítulos acabaran en alto y para eso necesitábamos también ayuda de la música. Trabajamos mucho en la ambientación musical con Antonio Escobar, que ha hecho una música original súper chula, pero luego aparte queríamos temas muy potentes porque sabíamos que los finales que teníamos eran muy potentes.

«Los protagonistas son gente muy inteligente insultándose constantemente. No te vale cualquier insulto. Tiene que ser un insulto brillante.» 

P: Y en esta línea, encuentro que el trabajo sonoro también es importante en Reyes de la noche, ¿no? Lográis transmitir ese color auditivo que tiene la radio.

C: Pues fíjate, es una cosa muy interesante más allá del trabajo brutal que se ha hecho con las mezclas, porque precisamente en una serie como esta, en la que se habla de la radio, el trabajo de sonido es muy importante. Nosotros como guionistas y productores ejecutivos es algo que quizás damos por hecho pero creo que ahí hay un trabajo muy rico en la diferencia, por ejemplo, entre cómo suena la voz cuando un personaje le habla a otro, en cómo suena al hablar al micrófono y en cómo se reproduce. Creo que eso le da cierta textura al sonido de la serie. 

Y luego hubo una cosa curiosa en el rodaje y es que los actores nos pidieron escucharse a través de los auriculares, como en la radio. Y ahí estuvo muy atento nuestro técnico de sonido que se las apañó para darles eso a los actores y crear un ambiente sonoro real de estudio de radio que les fue muy bien a los actores.

A: Javi, Miki e Itsaso se prepararon mucho en ese sentido. No querían sonar falsos a la hora de hablar por el micrófono. Escucharon muchos programas, muchas referencias para ellos y trabajamos mucho eso. En plan: “Estos tíos son muy marrulleros, son muy mal hablados, están todo el rato diciendo palabrotas. Hay un lenguaje coloquial y tal, pero cuando están en el estudio son los mejores”. Modulan muy bien y los insultos pasan a ser algo muy florido. ‘El Cóndor’ eleva el insulto casi a categoría de arte. Y para eso ayudaba muchísimo el trabajo con los actores y la textura del sonido.

P: ¿Fue un reto escribir adjetivos «made in García» que estuvieran a la altura de los suyos, como “abrazafarolas” o “lametraserillos”? 

A: Sabíamos que era uno de los elementos definitorios del personaje y es muy divertido escribirlo. 

P: Y os inventasteis “recogecebollas” (Risas)

C: ¡No son ni la mitad de bueno que los originales! (Risas)

A: Tenían ese punto tan particular…Hay otro personaje que aparece en el capítulo dos que es Ricky Belafonte. Él es como una amalgama de muchos locutores antiguos, ya añejos y que son todavía una generación anterior a la de Paco. Y estos llevaban a gala tener un lenguaje muy, muy, muy cuidado. A veces engolado e incluso, un poco pedante.

Eso venía de una tradición de radiodifusión en España muy, muy importante durante décadas. Y aunque ‘El Cóndor’ llegó en un momento de cambio de bisagra respecto a esa generación anterior, él cuida muchísimo las formas. Y los que vienen detrás igual no tanto hasta la generación actual del periodismo deportivo, donde se insultan pero sin ningún tipo de carisma. Nosotros cuando escribíamos pensábamos mucho en Veep o en The Thick of It.

P: La poética del insulto. 

A: Así es, exacto. Gente muy inteligente insultándose constantemente. No te vale cualquier insulto. Tiene que ser un insulto brillante. Y eso sí que lo hemos cuidado.

P: ¿Todo vale para triunfar? ¿Para ganar una guerra en la radio? Creo que es ahí está el punto clave donde la serie pivota más de la comedia hacia el drama, convirtiéndose en un dramedy.

A: Ese es el tema de la serie. La serie va de eso. ¿Qué prefiero ser? ¿Una buena persona o el número uno?. ¿Se puede compaginar? ¿Es compatible? Nosotros en nuestro mundillo lo vemos muchas veces. Ahora que está tan de moda el debate sobre separar el artista de su obra, Ahora que está tan de moda el debate? Hay que separar al artista de su obra, muchas veces lo piensas. ¿Quieres ser un genio? ¿O quieres poder dormir por la noche? Y eso es un poco lo que le pasa a esta gente. ‘Jota’ piensa que se pueden hacer las cosas de distinta forma y que él necesita estar en paz consigo mismo. Y Paco le dice “Buena suerte. Intenta ganarme con esas armas, a ver si eres capaz.” Y ese es el viaje de ‘Jota’.

C: Y lo hemos visto muchas veces en la radio o en la tele. ¿Cuántos periodistas que han empezado en el periodismo más duro como el de los telediarios han acabado en realities? Hemos visto muchos ejemplos de periodistas que han se han “vendido”  a otra forma de hacer entretenimiento e información y posiblemente hayan perdido toda su esencia. Pero esto a lo mejor les compensa. Es decir, serán muchísimo más millonarios y a lo mejor se divierten mucho más. No sé si dormirán  con la conciencia más o menos tranquila, pero desde luego cada cosa tiene sus peros. 

Miki Esparbé como ‘Jota’ Montes representa una nueva manera de hacer periodismo.

P: Si os digo la verdad, tengo muchas ganas de escuchar la opinión de García sobre Reyes de la noche. ¿Os pasa igual? ¿Os ha llegado feedback de algunas personas del entorno real?

C: Hay cierta calma tensa en el ambiente. De verdad que creo que lo hemos hecho con todo el respeto, pero con el respeto a nuestros personajes. En ese sentido, ojalá que les guste y que se entretengan. Pero no es una serie ni para él ni para De La Morena, ni para Pipi Estrada. Es una serie para los espectadores. 

A: Supongo que también estarán esperando a que se estrene la serie, cosa que se agradece. Que no hagan como con Scorsese, que te excomulgan antes de estrenar La última tentación de Cristo. Primero la ves y luego ya nos dices. Creo que estamos en ese punto. Están esperando a verla y ya luego se pronunciarán, no? 

C: Yo creo que la verán y se darán cuenta de que no son ellos, se verán reflejados en muchas cosas. A lo mejor uno en cosas del otro y el otro, en cosas de uno. Pero para nosotros no es un un homenaje a ellos, es un homenaje a una época. Entonces, bueno, ojalá lo disfruten. 

P: ¿Os plantéis segunda temporada?

C: Sí, sí, sí. Estamos como locos por hacerla.

A: Y tenemos una idea muy clara de cómo acaba esta historia y de cuántas temporadas necesitamos para contarlas. Y el deseo es que podamos hacerlo. Eso dependerá de lo bien que vaya la primera. 

P: Pues ojalá sea así. ¡Mucha suerte con la serie!

Escrito por Guillem F. Marí en mayo 2021.

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