Cancelados los Globos de Oro 2022
No habrá 79ª edición

Cancelados los Globos de Oro 2022

No, las nominaciones de 'Emily en Paris' no fueron la gota que colmaron el vaso. La falta de diversidad ha sido lo que realmente ha acabado (por ahora) con unos premios que hace décadas que olían raro.

El fin de una era: en 2022 no habrá Globos de Oro.

La noticia saltaba como una bomba en los foros cinematográficos y seriéfilos: La cadena NBC anunciaba que no retransmitiría los Globos de Oro del próximo año. Como si de una serie sin audiencia se tratara, la cadena cancelaba la gala de premios y ponía fin a un annus horribilis para la asociación de la prensa extranjera de Hollywood, la HFPA.

La decisión de la NBC ha sido aplaudida por propios y ajenos. Y seguramente, con mucha razón. Desde que la edición número 78 anunció sus nominados el pasado 3 de febrero, numerosas voces de la industria audiovisual norteamericana se quejaron de la falta de diversidad en las nominaciones. Faltaban películas de cineastas afroamericanos como La madre del blues, Da 5 Bloods o Judas y el mesías negro.

Hasta Tom Cruise, tras conocerse la cancelación de los Globos de Oro, anunció que devolvía sus tres galardones en señal de protesta por la falta de diversidad en los premios.

En series, las dos nominaciones a Emily en París parecían más un meme que una realidad. Incluso la autora del libro en el que se basa esa serie, Deborah Copaken salío al paso y llegó a decir una frase demoledora al respecto: «Que I May Destroy You no obtenga nominación al Globo de Oro no solo está mal, sino que ello representa lo mal que está todo». Más claro, agua. Quizás el disparate hacía que todo pareciera una broma más, pero el problema era serio.

En consecuencia, en los últimos meses, un movimiento parecido al de los #Oscarsowhite reclamó que la HFPA revisara su organización y su funcionamiento para procurar que las futuras ediciones fueran más inclusivas y representativas en sus nominaciones. La HFPA así se comprometió pero una serie de hechos recientes han desencadenado que todo el tinglado se desmorone en un efecto dominó considerable.

Hasta el punto que Tom Cruise, tras conocerse la cancelación de los Globos de Oro, anunció que devolvía sus tres galardones –ganados por Nacido el cuatro de julio, Jerry Maguire y Magnolia– en señal de protesta por la falta de diversidad en los premios y como apoyo a la lucha por la diversidad. Podemos discutir hasta qué punto este gesto tiene más de real que de «cara a la galería», –¡Con lo que le habían costado ganarlos! ¿No?– pero sin duda tiene mucha relevancia simbólica.

Y antes de Tom Cruise fue Scarlett Johansson quien explicó que estaba harta de las preguntas sexistas en los eventos de los Globos de Oro y la HFPA. Y aseguró que no quería saber nada de ellos. El ambiente venía caldeado en las últimas semanas.

De hecho, el 7 de mayo, dos grandes plataformas como Netflix y Amazon también anunciaron que se distanciaban de la HFPA. Hicieron público un boicot al que se sumaba WarnerMedia, hasta que la asociación no se decidiera a hacer cambios sustanciales en su estructura. Como veis, la cancelación por parte de la NBC era cuestión de tiempo.

¿Son los Globos de Oro racistas?

A primera vista parece casi un oximoron plantearse esta cuestión. ¿Puede una organización de periodistas extranjeros, y por definición de procedencias geográficas y étnicas varias, ser racista? Desde la perspectiva norteamericana y por extraño que parezca, sí. Desde la perspectiva de quien lee la lista de nominados, también. Lo de este año cantaba demasiado.

Por eso no es de extrañar que se haya llegado hasta esta decisión. La NBC ha argumentado que las reformas propuestas por la HFPA no eran suficientes. Una conclusión con la que la cadena, muy astutamente, se pone delante del debate y «pasa el marrón» a la HFPA, pese a que ellos también han formado parte del problema durante décadas.

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Los Globos de Oro son otorgados por una organización compuesta por 87 miembros. Ninguno de ellos y ellas es una persona de color. Es decir, según la definición estadounidense –ya sabemos que cuando interesa, hasta Antonio Banderas puede ser de color allí–, en los Globos de Oro ninguna persona de raza negra vota. Es un disparate se mire como se mire.

Desde que movimientos como el #TimesUp, #Metoo o el #Oscarssowhite ha puesto la diana en estos temas sociales relevantes, lo cierto que es que los Oscars tomaron cartas en el asunto. Esos premios han ido implementando nuevas medidas para garantizar que los miembros de su organización respondan a una estructura mucho más representativa y diversa. Y se ha visto en las nominaciones y las ganadoras de este año. Pero estamos hablando de una organización, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, con cerca de 7000 miembros que votan. Los Globos de Oro, repetimos, cuentan con 87. Quizás me equivoco, ¿Pero es posible que sea más fácil conseguir favores de 7000 personas que de 87?

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Quizás el problema no sea tanto el racismo o la falta de diversidad. La paradoja aquí es que esta justa y muy necesaria lucha por la diversidad servirá como excusa ideal –o como remate final–, para acabar con el problema real: los Globos de Oro y la HFPA son una mafia con todos los ingredientes propios de ella. Trato de favores, corrupción e incluso omertá.

La HFPA es una mafia formada por 87 personas que utilizan su posición de poder como «antesala» de los Oscars para obtener beneficios personales.  Ya sean entrevistas exclusivas, regalos por parte de las distribuidoras o una simple selfie con una estrella de Hollywood la noche de la gala. Hace tiempo que los que seguimos e informamos de este mundillo sabemos que la HFPA y los Globos de Oro son un club de «amiguetes». Un grupito cerrado que quiere estar cerca de la élite hollywoodiense y miran con mucho recelo lo de incluir a nuevos miembros. No vaya a ser que se les acabe el chiringuito.

Este es un relato más sobre un grupo de privilegiados que han formado parte de un sistema viciado que no abandonarán –como es lógico– por voluntad propia.

En febrero de este 2021, el Los Angeles Times publicó un reportaje fascinante sobre este problema. Una pieza de investigación periodística fantástica que destapaba la composición real de una asociación de periodistas con menos periodistas que el plató de un debate de Supervivientes. No tiene desperdicio.

Entre los 87 miembros hay de todo, desde productores/culturistas rusos, damas octogenarias polacas que no han escrito una crítica cinematográfica en su vida y hasta un miembro de Bangladesh que se sacó 39.000$ revendiendo entradas de la gala. También, hasta que murió con 94 años, un miembro estadounidense representado a Argentina (sic).

El artículo detalla con pruebas algunas de estas barbaridades y sin sentidos de una organización que fue denunciada por varios periodistas del sector por sus prácticas corruptas. Como no abrir los requisitos de acceso o no permitir trabajar a los periodistas no asociados. Lo dicho, una mafia. Pero sobretodo, lo que dibujaba el artículo es un panorama decadente. Un relato más sobre un grupo de privilegiados que han formado parte de un sistema viciado que no abandonarán –como es lógico– por voluntad propia.

Un sistema del que, no nos olvidemos, todo el mundo en Hollywood se ha nutrido y se ha beneficiado. Tan solo Ricky Gervais parecía tener ganas de denunciarlo en sus roasts como presentador de la gala. Parecía surrealista pero era real.  El bueno de Ricky –que dicho sea de paso, debe su éxito en USA al Globo de Oro que ganó su versión original de The Office– cantándoles las cuarenta delante de todo el mundo. Y el público, formado por miembros de la HFPA y los artistas nominados riendo. O actuando, que es lo que mejor saben hacer.




No hay nada como la hipocresía de Hollywood. ¿O es que en todos estos años, ninguno de los ganadores y ganadoras, incluido Tom Cruise eran conscientes de la pantomima que eran los Globos de Oro? ¿Acaso no participaban del sistema viciado que ahora están ayudando a destruir?

Nunca es tarde si la dicha es buena, quiero pensar. Por suerte ahora que los Globos de Oro han sido flagantemente racistas en sus nominaciones, muchas vendas han caído. Y finalmente, gracias a la lucha por causas como la diversidad, se acabará –veremos– con años de premios bochornosos. ¡Bendita hipocresía! Bienvenida sea si produce un cambio real.

La NBC asegura en que su comunicado que no descarta emitir los Globos de Oro en 2023 si finalmente el problema de la diversidad se soluciona. Ojalá sea así, pero sobretodo ojalá que de volver a celebrarse, los Globos de Oro sean finalmente una celebración del talento de todo tipo de personas, películas y series y no una una pantomima amañada de antemano como hasta ahora.

Escrito por Guillem F. Marí en mayo 2021.