'La vida en la sombra' (Movistar Plus): prisión, herida y paternidad
Crítica de la serie

Masculinidad entre rejas: prisión, herida y paternidad

'La vida en la sombra' —adaptación de la novela homónima de Andy West— explora las consecuencias de una problemática social aún sin resolver: las infancias afectadas por la ausencia de un padre condenado a prisión. A través de la sensibilidad de un maniático profesor de filosofía en la veintena, la serie aborda temas de completa actualidad como la masculinidad, la paternidad y el trauma desde un guion natural y un reparto notable.

Dan es un joven profesor de filosofía que ha sustituido la universidad por la cárcel, empujado por el  deseo de comprender mejor su historia familiar. Tanto su hermano como su tío cumplieron condena en el pasado, mientras que su padre —con quien ya no tiene contacto— permanece entre rejas. Las  visitas de Dan a la cárcel evocan recuerdos de abuso en la infancia y desencadenan un trastorno obsesivo compulsivo que le impide salir de casa sin comprobar que el gas de la cocina esté apagado. Dan debe aprender a gestionar esta obsesión, mientras se adapta a sus nuevos alumnos e intenta  enfrentarse a su pasado. Sin embargo, su familia —centrada en reconstruir su vida lejos de la  conducta destructiva de su padre— se opone a su necesidad de reabrir viejas heridas, dificultando su  proceso de sanación.

La serie se suma a un conjunto de producciones recientes que buscan trasladar el debate al espectador, sin imponer una respuesta concreta

En este contexto, sus clases funcionan como una inusual terapia, en la que no  solo enseña filosofía, sino también aprende importantes lecciones vitales. Aunque Dan intenta mantener el control en el aula y hacer reflexionar a los presos sobre su estancia en la cárcel, estos terminan por tomar el mando de la sesión y orientarla hacia una pregunta que atormenta a su profesor: ¿qué significa ser un hombre? Para él, la respuesta parece estar íntimamente ligada a su concepción de la paternidad, forjada por la relación con su padre y replanteada a raíz de dos acontecimientos recientes: el nacimiento de su sobrino y el encuentro con el hijo de su nueva novia. Así, a lo largo de la serie, Dan lucha por reconciliarse con el ayer para construir un mañana mejor, en el que pueda convertirse en el hombre —y el padre— que necesitó en la infancia.  

La vida en la sombra

‘La vida en la sombra’ es la adaptación de la novela homónima de Andy West.

Avatares de la masculinidad  

En el primer episodio, Dan descubre que la chica con la que está saliendo se va a someter a un  procedimiento de reproducción asistida para ser madre soltera. Recibe la noticia con cierta  decepción y se ofrece torpemente como posible padre, proponiéndole tener un hijo en pareja. Al  enterarse de que ella ha iniciado el proceso sin contar con él, le exige una explicación, que ella da con sinceridad: “No es que no te quiera. Es que no te necesito.” Esta frase resume el clima social en el que se sitúa la serie, donde los modelos tradicionales de masculinidad han sido ampliamente cuestionados y las mujeres ya no dependen de los hombres para emprender sus proyectos vitales.

Lo más refrescante de la propuesta es plantear la escuela como un espacio privilegiado para la sinceridad y la vulnerabilidad masculina

En respuesta a ello, parecen existir dos corrientes contrarias: los hombres que buscan redefinir la masculinidad, ampliando las fronteras de lo que significa ser un hombre, y los que se aferran a los  roles de género tradicionales. Abordando esta problemática, la serie se suma a un conjunto de producciones recientes —entre las que destaca el éxito de Adolescencia— que buscan trasladar el  debate al espectador, sin imponer una respuesta concreta.

En este caso, las conversaciones de Dan con los hombres de su entorno ofrecen un amplio abanico de posibilidades respecto a lo que  caracteriza a un hombre. En la cárcel conviven modelos muy distintos de masculinidad: desde un anciano que atribuye la emancipación de las mujeres a la inacción de hombres débiles, hasta un dedicado padre que escribe cartas a su hija. Sin embargo, posiblemente lo más refrescante de la propuesta sea plantear la escuela como un espacio privilegiado para la sinceridad y la vulnerabilidad masculina. 

La vida en la sombra

Josh Finan es Dan en ‘La vida en la sombra’.

La cárcel como escuela  

Para Josep Maria Esquirol —autor de La escuela del alma— “hay sitios que no parecen escuelas y  que, sin embargo, lo son”. Este es el caso de la cárcel en La vida en la sombra: un espacio que, sin  ser escuela, actúa como tal.  

En su primera visita a prisión, Dan empieza a dar una clase magistral a partir de un discurso cerrado, pero rápidamente las inquietudes de los presos imponen un cambio de perspectiva. Sus nuevos alumnos no respetan el turno de palabra y no dudan en interrumpir la lección para compartir  sus opiniones y problemas personales. Con ello, demuestran la necesidad de encontrar una aplicación práctica a sus enseñanzas, desviando la clase de la academia a la calle, del mundo de las  ideas al de los hechos. Si bien inicialmente Dan se muestra desconcertado, sin saber cómo  responder a las exigencias de su nuevo entorno, pronto descubre el valor de ejercer su profesión fuera de su contexto habitual.

La serie huye del cliché del profesor virtuoso que transforma a jóvenes de contextos desfavorecidos, proponiendo la posibilidad de la escuela como un sendero de dos direcciones, donde “vivimos educando y siendo educados”

En una conversación con su hermano, confiesa que lo que le atrajo de dar clases en la cárcel fue la intuición de que los presos le harían preguntas más irritantes que los universitarios y que, para él, ese es exactamente el sentido de la filosofía. La excepcional situación de sus alumnos hace que sus preguntas nazcan de una absoluta necesidad, materializando la idea de Esquirol de que “si la pregunta no es vivida, no es pregunta.”  

De esta forma, la serie sugiere que la cárcel puede ser un lugar más propicio para la enseñanza que la universidad, donde la rigidez académica carcome el verdadero aprendizaje. Asimismo, esta  apuesta por la aplicación práctica de la teoría es compartida por el propio Dan, que en el fondo espera que su trabajo en prisión le otorgue herramientas para enfrentar su historia familiar. En consecuencia, La vida en la sombra huye del cliché del profesor virtuoso que transforma a jóvenes de contextos desfavorecidos, proponiendo en su lugar la posibilidad de la escuela como un sendero de dos direcciones, donde “vivimos educando y siendo educados”. 

La vida en la sombra

‘La vida en la sombra’ está disponible en Movistar Plus.

Cierre sin resolución

El último capítulo de la serie plantea un interrogante difícil de resolver: ¿qué ocurre cuando el responsable de un conflicto no asume su responsabilidad? ¿Puede la víctima cerrar esa etapa de forma unilateral? A lo largo de seis episodios, Dan intenta acercarse a su padre de forma simbólica  —a través de conversaciones con su familia y sus alumnos e, incluso, con un compañero de celda  de su padre — en un intento de poner punto y final a la influencia que su conducta tuvo en él. La serie lo acompaña en su búsqueda de consuelo que, pese a tener un objetivo, carece de un rumbo fijo.

‘La vida en la sombra’ demuestra que no existe una explicación que justifique la experiencia del dolor y que la curación de una herida no depende de quién la abrió

En este sentido, el personaje representa fielmente a toda una generación de jóvenes que, conscientes como nunca de la facilidad con la que heredan patrones tóxicos de sus progenitores,  desean liberarse de ellos, sin contar con las herramientas necesarias para hacerlo. En consecuencia, el conflicto principal del protagonista no se resuelve explícitamente, pues Dan nunca contacta  directamente con su padre, ni siquiera descubre la opinión de este sobre él.

No obstante, Dan parece dar por cerrada esta etapa, decisión que se materializa en la mejoría de su trastorno obsesivo compulsivo. De este modo, la serie propone —rompiendo con el esquema de la narración convencional— que no siempre es necesario alcanzar el objetivo inicial para lograr un desenlace feliz, sino que a veces basta con haber evolucionado en el proceso. La vida en la sombra demuestra que no existe una explicación que justifique la experiencia del dolor —en palabras del hermano de  Dan, su padre les abandonó simplemente “porque era un imbécil”—y que la curación de una herida no depende de quién la abrió. 

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