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En Estados Unidos, existe toda una avenida de negocio alrededor de lo que denominan “el negocio de los adolescentes problemáticos”. Mueve miles de millones de dólares al año y está en manos de compañías privadas que operan desde campamentos en la naturaleza a instituciones supuestamente terapéuticas que aseguran que pueden “enderezar” a los jóvenes de quienes se ha determinado que tienen problemas de conducta. No hace mucho, Netflix estrenó un documental, Hell Camp, que abordaba el caso de una de esas empresas, muy popular en los 80 y los 90, que cerró en 1994 después de la muerte de un joven y una demanda por abusos que se saldó con un acuerdo extrajudicial. Con ese contexto es con que el Mae Martin ha creado Incontrolables, o Wayward, un curioso cambio de tercio de su anterior serie para Netflix, Feel good, que entraba más en el terreno de la comedia romántica.
Sin embargo, y al igual que Incontrolables, sus episodios escapan de los confines de un único género. Feel good dejaba entrar el drama en su exploración de la adicción, por ejemplo, y aunque este nuevo título es, sobre el papel, un thriller de misterio, Martin lo salpica de notas de humor y de cierta americana, que es el costumbrismo de los pequeños pueblos del corazón del país. La mezcla aspira a retratar mejor a sus protagonistas y a incrementar la sensación de que hay algo que no acaba de encajar, y habrá espectadores a los que su propuesta les convenza más que otros.
De qué va ‘Incontrolables’
La ficción, de ocho episodios, se articula en torno a dos polos narrativos diferentes, pero interconectados. Por un lado están Abbie y Leila, dos adolescentes de Toronto que son mejores amigas y se pasan el día fumando porros y saltándose clases, lo que las pone en el punto de mira de la Academia Tall Pines, un centro del estadounidense Vermont rural donde su responsable, Evelyn Ward, dirige un revolucionario programa de corrección de la conducta. Por el otro, encontramos a Alex y Laura, joven matrimonio que está esperando un hijo y que se muda de Detroit a Tall Pines, el pueblo donde Laura creció. Alex es policía (y un hombre trans, aunque nunca se le da demasiada importancia a ello), y rápidamente le interesará lo que ocurre en la academia cuando uno de sus alumnos desaparezca al intentar una fuga.

Mae Martin y Sarah Gadon son Alex y Laura en ‘Incontrolables’.
La primera mitad de la serie va construyendo el mundo alrededor de Abbie y Leila y el de Alex y Laura de manera que sean personajes que interesen y se vean reales. Leila, en concreto, consigue escapar por poco del cliché de la adolescente irritante y rebelde gracias a la interpretación de Alyvia Alyn Lind, que deja ver el dolor y el trauma que esconde su arrogante fachada.
Esta es una constante en toda Incontrolables: el nivel actoral es alto tanto entre los jóvenes alumnos (o reclusos) de la academia como en el pueblo, destacan una Toni Collette que sabe cómo darle a Evelyn el tono justo entre gurú de la autoayuda y peligrosa líder de una secta. Parece sacada directamente de la década de los 70 y su imperturbabilidad, y su preocupación por el bienestar de los jóvenes a su cargo, siempre incluye una capa subyacente de manipulación y narcisismo. Collette tiene que mostrar que es alguien en quien los padres de esos chicos pueden confiar y, al mismo tiempo, una presencia temible.
La manipulación de la memoria como método de alteración de la personalidad (y de control) es el aspecto más interesante que toca ‘Incontrolables’
El dúo formado por Mae Martin y Sarah Gadon (vista anteriormente en 22.11.63 y Alias Grace) se presenta como una pareja joven de lo más corriente, expectante por el bebé que van a tener e ilusionados por mudarse a un lugar más tranquilo que la gran ciudad, un sitio que fue muy beneficioso para Laura, donde todos se conocen y están dispuestos a echar una mano. La gracia de la historia es ver cómo se retiran una a una todas las capas de pueblo pintoresco idealizado para mostrar lo que hay debajo. Porque, además, el trabajo de dirección es el de un thriller.
Los planos de los bosques que rodean Tall Pines nunca los muestran como inofensivos, al igual que la nueva casa de Alex y Laura, encuadrada como la típica casa de película de terror, y la amabilidad de los vecinos de Alex y Laura siempre hace dudar de hasta qué punto está impostada.

Toni Collete en ‘Incontrolables’.
Una apuesta serializada por el género
Martin quería experimentar, precisamente, con el género y ver hasta dónde podía expandir sus márgenes. O, en realidad, cuánto de, por ejemplo, una historia ‘coming of age’ podía entrelazar en él sin perder su esencia. La respuesta es que sí lo consigue, pero la historia pierde algo de fuerza en el proceso. Los esfuerzos de Abbie y Leila por aferrarse a sus identidades y a su vínculo en medio de las tácticas psicológicas dudosas, cuanto menos, de Evelyn acaban ganando más peso hasta la mitad de la temporada, cuando la investigación de Alex empieza a adentrarse en terreno peligroso porque amenaza directamente a su incipiente familia.
Es un visionado entretenido por el trabajo de sus actores y por los pequeños detalles en las relaciones entre diferentes personajes, pero al lado de thriller le falta algo más de fuerza
El ánimo de denuncia de estos centros reformatorios, que operan sin ninguna supervisión, está bien claro en toda la trama, pero su encaje en el thriller psicológico es más endeble de lo necesario. Y, sin embargo, la manipulación de la memoria como método de alteración de la personalidad (y de control) es el aspecto más interesante que toca Incontrolables, que introduce, quizá, un poco tarde la gran importancia que Laura tiene en los planes de Evelyn. Esta no se mueve nunca por altruismo.
Al final, la serie quiere mostrar que la apariencia plácida del pueblo rodeado de naturaleza, y la preocupación aparente de Evelyn por esos chicos, ocultan algo siniestro que va más allá de que estén haciendo negocio con familias que creen que sus hijos están al borde del desastre. Es un visionado entretenido, en gran parte, por el trabajo de sus actores y por los pequeños detalles en las relaciones entre diferentes personajes, pero al lado de thriller le falta algo más de fuerza para funcionar del todo.

‘Incontrolables’ está disponible en Netflix.

