George (“erre” que “erre”) Martin
Se ha escrito un crimen

George (“erre” que “erre”) Martin

George R.R. Martin
Aquí podemos verle tal y como lo conocemos todos, pensando MUY fuerte a quien matar. ¿Pero qué hay detrás de esa mirada de odio? Lean a continuación lo que nadie se ha atrevido a decir, sean testigos de lo que nadie se ha atrevido a hacer: un copia/pega de la Wikipedia.

Érase una vez un reino mágico llamado New Jersey. En éste existían unos recipientes de cristal, extraños a más no poder, llamados “peceras”. Las había de mil formas y tamaños distintos. Pero centrémonos en una de ellas, una que se hallaba en Bayonne, a orillas del famoso y siempre fluctuante río Hudson. Era en esta pecera en concreto en la que vivían dos pequeñas tortugas. —Sí, amigos, ahora dejemos que se introduzcan ciertos personajillos, cual duendecillos del campo, pertenecientes al mundo metafísico que existe más alla de esta pagina virtual, para comentarnos que “las peceras son para peces, las tortugas viven en…” NOLOSÉNIMEIMPORTA.—

¿No? Gracias.

Se inventó Descubrió que existían unas intrincadas cuestiones de palacio que llevaban a sus inefables tortugas a asesinarse entre ellas.

Dos tortugas sin más relevancia en sus vidas que la de ser tortugas en una pecera NOLOSÉNIMEIMPORTA. O eso creía nuestro verdadero protagonista, un jovenzuelo imberbe llamado George R. R. ¿R.? Martin, antes de encontrarse a una de ellas muerta una fría mañana de invierno. Inocente, el joven George decidió comprar otra tortuga para que ocupara el lugar del animal desaparecido. Ahora bien, lo que no se esperaba nuestro héroe era que a partir de ese día… El hallar un cadáver de tortuga sería una pesadilla que se repetiría mañana tras mañana. —Y entre mañana y mañana pues pasaba el tiempo medio que tiene una tortuga de vida, pero vaya, que el caso es que siempre ocurría por las mañanas. Y que dicho así queda como con más suspense, ¿no?— Aun así, nuestro querido George, no contento con las explicaciones del Discovery Channel, del tío que le vendia las tortugas casi cada 7 años y del tío ese que solo habla de extraterrestres en el canal Historia —muy fan, por otro lado—, decidió que lo que verdaderamente pasaba en esa NOLOSÉNIMEIMPORTA… la única explicación posible a ese misterio, era que en el pequeño castillo de plástico en el que vivían pasaban más cosas de las que parecía a simple vista. No solo hacían caca. Se inventó Descubrió que existían unas intrincadas cuestiones de palacio que llevaban a esas inefables tortugas a asesinarse entre ellas. Urdían planes imposibles y acechaban bajo aguas de medio centímetro, se espiaban tras las sombras de palmeras de plástico y se abalanzaban sobre sus enemigos mientras dormían. Y esto fue, amigos, lo que llevo a un chaval en su más tierna infancia a dormir mejor por las noches, claro que sí, DÓNDE VAS A PARAR!

Pero vayamos más allá. ¿Quién es George R. R. Martin? ¿Qué truculentos episodios de su vida le han llevado a erigirse como un dios despiadado de la fantasía medieval? Y lo más inquietante, ¿qué coño pasa con las “R.” en los apellidos de los escritores de fantasía medieval? Por favor, si no tienen nada mejor que hacer ahora mismo —y si lo tienen tampoco será tan importante, que sus vidas tampoco son para tanto— déjenme aclararles alguna o ninguna de las anteriores cuestiones en este inclasificable biopic a caballo entre la ficción y la ficción realidad.

It is known que cuando nuestro escritor favorito aun no tenia pelos en sus Khal Drogos ya le daba a la pluma —la de escribir, aunque bueno… visto lo visto, ya nos imaginamos el chistaco, ¿no?—. Al parecer, todo empezó debido a que su habitación daba al puerto de Kill van Kull, que por lo visto existe, en serio, y, cual joven Lord Byron, ver tantos barcos y velas ya le provocaba una, digamos, catarsis creativa. Necesitaba poco, todo sea dicho. Se ve que al chaval, que tenía mucho tiempo libre y muy normal pues no era, le dio por escribir hasta una enciclopedia — ENCICLOPEDIA. No una lista, nada, cuatro apuntes, una noche tonta ¿Quién no la ha tenido, eh? … no. UNA FUCKING ENCICLOPEDIA— de todas las banderas. Vale tío, ahora todo tiene sentido. ¿Pero que culpa tengo yo, oh, pobre lector?

George RR Martin

Martin a los 12 años

El caso es que, aunque algún día se publicará esa enciclopedia en una edición hecha con vela de barco y escroto del propio Martin y nos la compraremos TODOS, por aquel entonces pues como que salida, salida no tenía. Así que nuestro intrépido escritor, ni corto ni perezoso —siempre quise escribir eso— se lanzó al mágico mundo de la autoedición. Recordemos que seguía teniendo, que sé yo, unos 12 años vamos a ponerle —que en la wikipedia solo pone “young Martin”, ¿sabes?—. Total, que se pone a escribir novelas de monstruos y las vende por peniques a otros chavales de su barrio. Pero las simpáticas novelas de monstruos se convirtieron, además, en lecturas dramáticas de una complejidad digna del hijo bastardo entre Góngora y Stephen Hawking (¿?) y a partir de ahí supongamos que al ente todo poderoso que hoy conocemos como AMPA en las escuelas no le pareció bien que los niños se criaran con Lovecraft. Los niños dormían en sus camas en nivel experto, pasaron de tenerle miedo al coco a temer ser engullidos hacia la oscuridad infinita por los tentáculos del Cthulhu. Vale ya, Martin.

Entonces vió claro cual sería su siguiente paso. A la porra el drama, ahora iba a ser George ‘Mainstream’ Martin y escribiría cómics de superhéroes

Después de ese duro golpe a su carrera, no le quedó otra que perderse en un recóndito pueblo en medio de ninguna parte en una suerte de retiro espiritual; darle a la botella y maldecir su mala suerte en el mundo editorial. “Damn it, Martin! What are you doing, man!?” se repetía una y otra vez. Qué imagen… La cosa es que como solo tenía 15 años su madre lo llamó a cenar y todo quedó en nada. Y entonces sí, vio claro cual sería su siguiente paso. A la porra el drama, nadie entendía su arte. Ahora iba a ser George Mainstream Martin y escribiría cómics de superhéroes. Toma plot twist. Empezó como todo buen aficionado al mundo de las viñetas: a los 12 años, siendo Martin un fan pesado y tocapelotas de Marvel. El tío enviaba cartas a la editorial, de esas que se publican en la última pagina, que solo leen los mismos que las envían en un acto puramente onanista y que le permite decir a uno “Ahora sí, ESTOY en Marvel”. Para los mas frikosos, sepan que, según fuentes fidedignas, se pueden ver esas cartas en los números 32 y 34 de Los Cuatro Fantásticos. Seguramente hay MUCHAS mas, pero Wikipedia solo me ha chivado esos dos números. Búsquense la vida.

A modo de anécdota les comentaré que el bueno de Martin acabó escribiendo una novela sobre un superhéroe, llamada “Powerman vs. the Blue Barrier” y ganó un premio. ¿Pero a quién le importa eso? Estamos aquí para hablar de la VERDAD sobre George. El drama de su vida. Los triunfos no llevan a ninguna parte, ni son morbosos ni interesan. Y esa es la moraleja. Así que continuemos esta trágica, oh, trágica historia de fracasos.

Durante esos años se dedicó a ser… director de torneos de ajedrez. Pepino de trabajo donde los haya

Después de este pequeño bache triunfal, la Guerra de los cinco reyes de Vietnam llegó a la vida de nuestro joven héroe. Pero éste aún no estaba preparado para coger un fusil y cargarse a todo Stark enemigo de la libertad que viera por delante porque, amigos, todavía le faltaban unos años para empezar a escribir “Juego de Tronos” y cargarse de adrenalina asesina y convertirse en un psychokiller literario. Así que se declaró objetor de conciencia —¿A quién intentas engañar, R. R.? — y ahora sí, AHORA SÍ, volvió a una vida alejada de los triunfos —una vida de mierda, vaya. Una vida idílicamente nefasta. Durante esos años se dedicó a ser… director de torneos de ajedrez. Pepino de trabajo donde los haya, directo al Top -97 de trabajos más molones. Entre partida y partida le daba tiempo a pensar un libro entero de “Canción de Hielo y Fuego”. Después a alguno le sorprende su vena sociópata en la saga. ¿¡Sorprenderse de qué!? El trabajo le duró 3 años, pero si aplicamos las leyes de la física, el tiempo y el espacio al mundo del ajedrez, Martin envejeció alrededor de unos 7920 años, adelgazó -230 Kg, y pedía a gritos que alguien lo arrancara de esa vorágine de fichas que solo hacían que matarse unas a otras, una y otra vez, una y otra vez… — nótese el planting, ¿saben? En este preciso instante, en un lugar recóndito de su mente, murió un Stark—. Y esa es la moraleja. Del mundo del ajedrez, vaya, nuestra historia sigue por otro lado. Pero es una moraleja altamente interesante.

George RR Martin

Fue después de esos 7920 años que un buen amigo suyo, viéndolo en la pobreza, cabizbajo y abrumado, no solo económica, sino espiritual, creativa y “etcéteramente” se le ocurrió LA gran idea. Bueno, bueno, ¿qué digo? una IDEACA en toda regla. La solución a todos sus quebraderos de cabeza. Cogió a Martin por los hombros y mirándole fijamente a los ojos le dijo “Ya está. Lo tengo. Vas a ser profesor de universidad. Ole, ole *sevillana de whatsapp*, *cañas de cerveza brindando*, *la trompeta esa de confeti* OLE, OLE”. Yo imagino que Martin se quedaría en plan devolviendo el doble check, del palo que sabes que tienes un mensaje, lo has visto en la pestañita esa de arriba, lo medio lees, pero no quieres abrirlo porque es TAN DE MIERDA que si lo abres el otro lo verá, tendrás que contestar y no quieres. Así que en esas estaba nuestro ya trágico héroe cuando, en el mismo recóndito lugar de antes, murieron otros dos Stark.

Eran días tristes. Más tristes que la sangrienta Boda Roja, más tristes aún que los capítulos días después de la muerte de Ned Stark. Incluso más tristes que los días en los que los productores de la serie se dieron cuenta que el niño que hacia de Bran crecía a una velocidad de 5 Hodors por segundo. Pero R’hllor Dios aprieta pero no ahoga. Así que en pleno momento de bajón, cuando más choff estaba nuestro R. R., metido hasta las trancas en el segundo punto de giro de su vida… Un gran amigo suyo palmó. Y en ese preciso instante, amigos, justo entonces, no murió un Stark, en aquel momento, en su cabeza, mató a Ned Stark. Algo se agitó en su vida, dejó el trabajo de profesor, se alejo de los duros inviernos de Dubuque —I see what you did there, wikipedia…— y se mudo a Santa Fe para, ahora sí, ser un PSYCHOKILLER ESCRITOR a tiempo completo. Olé. *Sevillana* *sevillana* *sevillana* *sevillana* *sevillana* *trompeta de confeti* *trompeta de confeti* *trompeta de confeti* *trompeta de confeti* *monito tapándose las orejas en plan “voy a ser escritor, me da igual lo que digaaaais”*.

George R.R. Martin

Yo, George R. R. Martin, doy fe de todo lo que se dice en este artículo. Firmado: Yo.

Y así, sin más, como por arte de magia y por obra de Los Siete, nuestro querido George R.R. Martin inició una gran carrera en el mundo editorial que ahora ya… es historia.

Bueno, se ve que su cuarto libro fue una soberana mierda. Pero en general el balance es guay, ¿saben? Ganó premios y tal… Hasta que escribió el cuarto libro, vaya. Pero entonces se pasó a la televisión. Y ahí si que empezó todo. ¡Una carrera hasta la cima!

Aunque sus guiones, a ver, un poco complicados eran. Y lo echaron…

¡Pero! —Después de dormir hasta 1996 en cajeros de La Caixa que hay por tooodo Hollywood— Se publicó “Juego de Tronos” y solo tuvo que esperar hasta el 2011 para disfrutar como un auténtico rey de Poniente de su merecido éxito. ¡Así que tampoco es para tanto, Martin!

Con todo esto, lo que quería transmitir, la idea básica de este pequeño biopic-documental de NO ficción, es que todo lo que pasa antes de la muerte de uno de tus mejores amigos no cuenta. Y creo que esa es la moraleja. A mi me gusta, creo que le hace justicia. Una gran moraleja para un gran hombre: Jose Galbis George R. R. Martin.

Escrito por Jose Galbis en mayo 2015.

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