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La serie compitió en la Sección Oficial Internacional del festival y cuenta con Ólafur Darri Ólafsson como protagonista. El actor, conocido por otras series como Separación, Atrapados, Somebody Somewhere o Lady Dynamite, interpreta en Reykjavík Fusion a un chef que intenta rehacer su vida después de salir de la cárcel, pero que se ve obligado a aceptar dinero ilícito para abrir un restaurante. Un thriller que mezcla crimen y gastronomía, y que sigue constatando el éxito internacional de la ficción nórdica.
Mi primera pregunta es sobre el título de la serie: este concepto de Fusion que, por supuesto, conecta con el mundo de la alta cocina que mostráis en la serie pero, que, de alguna forma, también tiene que ver con la fusión de géneros que creo que tiene la propia narración. Visualmente, Reykjavík Fusion es muy particular. Le veo ecos a The Bear, Breaking Bad, Dexter o Hannibal. ¿Cómo definiríais su género? ¿Se trata de un noir, un thriller, un drama moral…?
Hörður: Como dices, la serie no responde a un único género. Nosotros la concebimos como un thriller, pero donde todas las decisiones y los momentos de tensión están ligados a una búsqueda emocional, a cómo los personajes responden a lo que les ocurre. Y casi todo gira en torno a una familia. Ese era el motor: que fuera una historia familiar. También hay pequeñas pinceladas de humor, pero lo que mencionas del título fue clave desde el inicio: la palabra fusión. La serie empieza con una fusión de diferentes internos en una prisión, gente muy distinta que está ‘cocinada junta’, si lo pensamos de esta manera. Luego está el tema de la familia, separada y obligada a recomponerse: una fusión y separación constante entre ellos. Y de esta fusión nace también el amor que sienten por sus hijos, que es el corazón de todo el relato. También buscamos contrastes muy marcados: la alta cocina frente al crimen más sucio y callejero. Son mundos completamente opuestos que chocan y se mezclan. La última secuencia del primer episodio lo resume bien: el protagonista presenta a su familia el menú de prueba del restaurante que acaba de abrir y, al mismo tiempo, en la cámara frigorífica hay un tipo vomitando. Es una tensión tipo partido de tenis, y eso define la serie.
Jónas: Eso se nota también en la producción. La serie tiene ese ADN nórdico centrado en los personajes y el crimen, pero tiene un acabado visual casi americano, muy cuidado. Los directores, Samúel Bjarki Pétursson y Gunnar Páll Ólafsson, y el director de fotografía, Óttar Guðnason, hicieron un trabajo increíble. La serie es una fusión incluso en su estética: valores de producción transatlánticos mezclados con la sensibilidad europea e islandesa. Y, geográficamente, Islandia está justo en medio, lo cual nos encanta como metáfora.
«La serie tiene ese ADN nórdico centrado en los personajes y el crimen, pero tiene un acabado visual casi americano, muy cuidado»

Hörður Rúnarsson y Jónas Margeir Ingólfsson en el Serielizados – Festival de Series de Barcelona.
¿Qué creéis que tiene el mundo de la cocina que hace que sea tan cinematográfico?
Hörður: A nosotros nos encanta cocinar. Jónas ha trabajado como chef y mi padre es chef. Hay una pasión muy particular en cocinar: puedes jugar, crear, darle tu propio sabor. Y, al mismo tiempo, es algo que puede ser hermoso visualmente, delicado, creativo, pero también estresante, técnico, incluso violento. La cocina tiene muchas capas: los ingredientes, la preparación, la presentación. Hay confianza, hay fragilidad, y también mucha gente implicada. Y además es un mundo que está muy lejos tonalmente del crimen, y por eso queríamos mezclarlo. El contraste funciona.
Jónas: Cocinar también tiene algo de mindful. Cuando picas una cebolla, solo picas una cebolla, tu mente está ahí. Integrar eso en una serie trepidante, de ritmo acelerado, genera una dinámica visual y emocional muy interesante. Además, la comida conecta con algo muy básico del ser humano. Cuando ves algo sabroso en la pantalla, te lo quieres comer. En ese sentido, tuvimos la suerte de contar con el chef Þráinn Freyr Vigfússon, uno de los mejores cocineros que ha dado Islandia, que diseñó todo el menú y preparó toda la comida que se ve en pantalla. Después me llevaba lo que sobraba a casa y mi familia estaba encantada.
«No queríamos hacer un drama social puro sobre reinserción, pero sí dejar esa pregunta en el aire: si hubiésemos cuidado mejor a ese personaje en el momento de salir de la cárcel, ¿habría pasado todo lo que ocurre?»
¿Qué tal fue trabajar con el actor protagonista, Ólafur Darri Ólafsson? En Serielizados somos muy fans de él. Es un actor que está bien tanto en drama como en comedia.
Hörður: Fue maravilloso. Dedicamos muchísimo tiempo al casting de la serie, buscando los mejores actores posibles.
Jónas: Ólafur es fundador y socio de nuestra productora, así que cuando estábamos en pleno proceso de casting, él estaba ahí con nosotros como productor de la serie.
Hörður: En un principio no pensábamos en Ólafur para el papel. Creíamos que el personaje tenía que ser distinto, y, además, tampoco queríamos lanzar nuestra primera serie usando directamente a uno de los socios como protagonista. Sí que pensábamos en él para poder hacer a lo mejor un pequeño papel, o incluso el villano, pero no como protagonista. Pero durante el proceso de casting, viendo las pruebas, llegó un momento en que los directores pensaron: ‘¿y si lo hace él?’. Se lo comentamos a Ólafur y le sorprendió porque ni él mismo se había considerado para el papel. Cuando aceptó, todo encajó. Fue un momento de decir ‘vale, ahora sí que tenemos la serie’. Y después ya no podíamos imaginar a nadie más en ese papel. Su experiencia y su implicación fueron esenciales.
Jónas: Y la química entre Ólafur y Hera Hilmar, la actriz co-protagonista, fue extraordinaria. En mi humilde opinión, son dos de los mejores actores que ha dado Islandia, como también demuestra su éxito internacional.
Hörður: Ella normalmente interpreta personajes más inocentes o ‘terrenales’, pero aquí debía ser creíble, amenazante y emocionalmente compleja. Y lo logró de forma brillante.
Jónas: Sabíamos que teníamos a dos actores súper talentosos y súper profesionales. Pero una química así no es habitual; a veces simplemente es cuestión de suerte.
Hörður: A las pocas semanas de rodaje, Hera nos dijo: ‘Estoy disfrutando tanto que me da más energía cada día’. Eso en un rodaje largo no es algo que escuches a menudo.

Ólafur Darri Ólafsson es Jónas en ‘Reykjavík Fusion’.
El personaje de Ólafur es un hombre que busca redención, pero tropieza una y otra vez con la misma piedra. Representa la parte más moral del drama. ¿Qué os inspiró para crearlo?
Hörður: La idea original surgió al pensar en cómo tratamos a las personas que salen de prisión o, incluso más allá, a cualquiera que ha cometido un error y quiere volver a empezar. Cómo regresan a la vida, a las relaciones, a la sociedad. La chispa concreta fue una conversación con un chef amigo mío. Me habló del sector de la restauración en Islandia y mencionó a un tipo que había estado en una prisión de mínima seguridad y allí cocinaba alta gastronomía para el resto de reclusos. Al salir, no encontraba trabajo y abrió un restaurante. Y pensé: ‘Esto es interesante’, porque un ex-convicto no suele conseguir trabajo, pero un banquero condenado vuelve a la oficina sin problema. Socialmente, no los percibimos como criminales del mismo modo. A partir de ahí construimos la historia: ¿quién merece una segunda oportunidad, quién puede volver, cuándo consideramos que alguien ha pagado lo suficiente?
Jónas: Un secreto mío muy bien guardado es que soy abogado. Y también lo es el co-creador de la serie, Birkir Blær Ingólfsson. Estudiamos derecho penal, y en teoría el sistema europeo busca rehabilitar, no castigar sin fin. Pero en la práctica la sociedad sigue castigando: no te conceden préstamos, no te alquilan un apartamento, no te dan trabajo. Pagas la pena… y luego sigues pagando.
Hörður: No queríamos hacer un drama social puro sobre reinserción, pero sí dejar esa pregunta en el aire: si hubiésemos cuidado mejor a ese personaje en el momento de salir de la cárcel, ¿habría pasado todo lo que ocurre? No damos respuestas, pero queremos que el espectador salga reflexionando sobre qué harían ellos por su familia, hasta donde llegarían y cómo volverían a la sociedad en caso de cruzar la línea.
«Nuestra serie es el primer thriller islandés que no está protagonizado por un policía. Usamos los mismos cimientos de un noir nórdico tradicional, pero queríamos romper los tópicos y hacer algo distinto»
¿Por qué creéis que funciona tan bien internacionalmente el llamado noir nórdico?
Hörður: Creo que el atractivo está en humanizar a los personajes. Durante muchos años, el modelo estadounidense se centraba en protagonistas muy pulidos, con problemas superficiales. Luego llegamos los nórdicos, que somos oscuros y crudos, y no nos da la luz del sol durante medio año (ríe), y empezamos a mostrar problemas reales mientras resolvíamos un caso. Ese fue el cimiento del noir nórdico. No todo es brillante ni bonito; hay dureza, realismo, crítica social. Nosotros queríamos partir de esa base, pero elevarla a otro lugar. Nuestra serie no es un murder mystery, y creo que es el primer thriller islandés que no está protagonizado por un policía. Usamos los mismos cimientos de un noir nórdico tradicional, pero queríamos romper los tópicos y hacer algo distinto: por ejemplo, la acción ocurre en una ciudad y no en un pequeño pueblo nevado.
Jónas: Al mismo tiempo, dedicamos mucho esfuerzo en el diseño de producción, hasta tal punto que la explosión del final del segundo capítulo fue real. Le decíamos a la gente: ‘¡Va a haber una explosión real, no hay nada de qué preocuparse!’ (ríe). También hemos tenido la suerte de trabajar con socios fantásticos como AMC+, que están dispuestos a apostar por contenido islandés y llevarlo al mercado internacional. Esto es crucial. Es un camino un poco arriesgado porque no es el tipo de serie que algunos territorios esperan de los países del norte, pero queríamos romper moldes.

‘Reykjavík Fusion’ está disponible en AMC+.
Para terminar, ¿me podríais decir cuáles son vuestras series favoritas?
Jónas: Me encanta Fargo. Y también tengo que decir Borgen. Creo que fue una serie clave y diferente que abrió el camino a muchas otras series nórdicas.
Hörður: A mi la primera que me viene a la cabeza es Better Call Saul. Es increíble que un spin-off pueda ser mejor que la serie original. Breaking Bad está considerada como una de las mejores series de la historia, y me encanta, pero en Better Call Saul hay algo muy especial en cómo están escritos los personajes, en cómo lo construyen todo. Succession también me parece fantástica, y soy muy fan de Shameless. Pero te quiero mencionar una cosa: Rhea Seehorn en Better Call Saul me parece uno de los mejores personajes y una de las mejores interpretaciones que he visto en mi vida. Fue una gran inspiración para escribir el personaje de Marý (interpretado por Hera Hilmar) en Reykjavík Fusion: un personaje lleno de contradicciones pero totalmente coherente. Ni el personaje de Rhea ni Marý encajan en lo que a menudo se espera de un personaje femenino, y eso me encanta.

