‘El mapa de los anhelos’ (Netflix): el territorio de la mediocridad
Crítica de la serie

‘El mapa de los anhelos’: el territorio de la mediocridad (¿de verdad es necesario adaptar tantos best-sellers?)

La adaptación de la novela de Alice Kellen cumple rigurosamente con el manual de estilo del melodrama romántico de Netflix, aunque su empeño por maquillar el duelo con estética pop y giros ultraprevisibles acaba transformando una premisa potencialmente emotiva en un producto prefabricado y carente de genuina sorpresa.

Netflix prosigue en su afán por adaptar cualquier novela de éxito, apoyada en la firme creencia de que la enorme base de lectores que sostiene a tal o cual escritor es garantía de más horas de visionado. A los nombres de Elisabet Benavent (Valeria, Un cuento perfecto o Toda la verdad de mis mentiras, que llegará en agosto), Javier Castillo (La chica de nieve, El cuco de cristal) o Mikel Santiago (La última noche en Tremor) se suma ahora el de Alice Kellen, seudónimo de la escritora valenciana Silvia Hervás, autora de una veintena de novelas en poco más de diez años.

Dentro de esa línea de producción que ha desarrollado Netflix, existe una clara preferencia por dos géneros, el thriller y el drama romántico, así que los espectadores no tardarán en establecer conexiones entre El mapa de los anhelos y las adaptaciones de los libros de la ya citada Benavent. Ni que decir tiene que los tics de producción las convierten en series intercambiables, como veremos a continuación. 

El mapa de los anhelos

‘El mapa de los anhelos’ es la adaptación de la novela best-seller de Alice Kellen.

Pero, ¿de qué va la nueva producción española del gigante del streaming? Greta (Alícia Falcó) fue concebida como un remedio. Su nacimiento debía servir para ofrecerle una cura a su hermana Lucy (Georgina Amorós), enferma de leucemia. La solución, por desgracia, solo fue parcial. El tratamiento con células madre les permitió compartir una veintena de años, pero al final la enfermedad se impuso a la ciencia y Lucy dejó un enorme vacío en las vidas de sus familiares.

‘El mapa de los anhelos’ podría verse como la versión lúdica y luminosa de ‘Por trece razones’

Su madre, Rosi (Laia Marull), lleva un año sin levantarse del sofá mientras por el televisor desfilan documentales sobre naturaleza a los que no presta atención. Su padre (Mario de la Rosa) se ha centrado en el trabajo y su fugaz presencia apenas deja el rastro de un saludo en el recibidor de una casa que cada vez es menos familiar. Y después está el abuelo, (Ramón Barea), un estoico con gusto por las camisas floreadas que asume con entereza los reveses del destino y reparte consejos que podrían acuñarse en el dorso de los sobres de azúcar. 

El mapa de los anhelos

Georgina Amorós y Alícia Falcó son Lucy y Greta en ‘El mapa de los anhelos’.

Greta, por su parte, sigue hablando a diario con su hermana muerta – presentada como un personaje más, sin ninguna connotación espectral, pero sin dejar de asumir su fallecimiento – , empleando una estrategia que le hace más llevadera su complicada existencia. Todo cambiará cuando ante su puerta se presente Will Tucker (Pablo Álvarez), un morenazo con más misterio que una caja Tannen, llevando bajo el brazo un juego. Dentro de un pequeño cofre de madera se esconde una gincana  diseñada por Lucy que Greta y Will deberán completar respetando las instrucciones para así cumplir con sus últimas voluntades y, cómo no, emprender el consabido viaje de autoconocimiento.

Una aventura pop que oscila entre el melodrama romántico y la rom-com, con un desarrollo tan pautado como un libro de instrucciones

El mapa de los anhelos, que ha sido adaptada por la guionista Isa Sánchez (Malaka, El jardinero), podría verse como la versión lúdica y luminosa de Por trece razones (Brian Yorkey, 2017-2020), pues su mecanismo de activación es bastante similar. Estamos ante una aventura pop que oscila entre el melodrama romántico y la rom-com, con un desarrollo tan pautado como un libro de instrucciones: aquí no hay lugar para la sorpresa, solo para una previsibilidad que reconfortará a algunos e irritará a otros tantos. 

El mapa de los anhelos

Pablo Álvarez interpreta a Will Tucker en ‘El mapa de los anhelos’.

Al inicio hablábamos de la aplicación de una determinada fórmula de producción. La receta es vieja y sencilla: música enfática para subrayar cada momento de dolor o de emoción (los que seáis de lágrima fácil o paséis por una situación delicada, comprad un tráiler de kleenex), una playlist de cancioncillas pop a juego con la colorimetría refulgente de la serie – el último episodio es una colección de postales tópicas de distintas ciudades de Europa- porque las historias de duelo también pueden decorarse con purpurina; continuos apuntes en off para que nadie se despiste (y sepamos lo mal o lo bien que están los personajes) y una love story no exenta de carnalidad que para eso hemos puesto actores guapos (de las interpretaciones diremos que Georgina Amorós, Laia Marull y Ramón Barea juegan a juego distinto al del resto de actores). 

La fiebre de las adaptaciones de best-sellers […] propaga una epidemia de mediocridad que se extiende por el catálogo de la firma de la gran N roja 

No es necesario destripar ningún revés del argumento, ni hablar del traumático pasado de Will (ya lo descubrirán en el capítulo 4), basta con señalar algunas inconsistencias de guion (¿cómo es posible que (casi) nadie conozca a Will Tucker y que nunca se haya hablado de él en casa de Greta?) y una dirección poco inspirada a cargo de Laura M. Campos y Gemma Ferraté  – esa secuencia del quinto episodio en el que hay una reconciliación entre madre e hija desmentida por una planificación que utiliza un espejo para romper con la idea que propone la dramaturgia – para concluir que la fiebre de las adaptaciones de best-sellers además de, casi con toda seguridad, garantizar muchísimas horas de visionado e incluso brindar lucrativos dividendos, propaga una epidemia de mediocridad que se extiende por el catálogo de la firma de la gran N roja como una lengua de lava. Definitivamente, una serie apta solo para fans de Alice Kellen.

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