'El dinero de otros': atrápame si puedes.
Crítica de la serie

‘El dinero de otros’: atrápame si puedes

Publicitada en los medios y las redes con el llamativo eslogan de “La mejor serie alemana del año”, y celebrada en varios certámenes internacionales, 'El dinero de otros' llega a España ahora a través de Filmin. Dustin Loose y Kaspar Munk, se refieren, a lo largo de ocho capítulos, al mayor fraude fiscal de la historia de Europa.

En la sombra

El análisis de los estamentos de poder, sus figuras, las circulaciones públicas y secretas, y, en resumidas cuentas, del sistema que los crea, impulsa y protege atrae enormemente al dispositivo audiovisual. A través del tiempo, una multitud de proyectos, de variada acentuación crítica, indagan en todo esto y plantean una serie de conclusiones, por regla general, descorazonadoras. La ficción seriada, naturalmente, también interviene en estos ámbitos de debate e investigación. En los últimos meses, en particular, el público interesado ha podido adentrarse en una parte de las interioridades de distintos universos de poder a través de las imágenes de Día Cero (Lesli Linka Glatter, 2025), En la sombra (Pierre Schoeller, Guillaume Genez, 2024) o Sangre y dinero (Xavier Giannoli, Fréderic Planchon, 2023-24).

El color semejante al de un cierto thriller norteamericano pretérito determina las movidas y las atmósferas de esta última obra francesa interpretada por Vincent Lindon y enunciada a partir de la reconstrucción de una importante estafa. Ese carácter concreto es, normalmente, junto a la visión cínica, el predominante en este tipo de textos de estudio y denuncia. La serie El dinero de otros, a su manera, acata, en efecto, el formato prefijado.

Teje un delicado relato íntimo en torno a unas figuras seleccionadas, con lo que se lleva a cabo una interesante interpretación de un tiempo tan convulso y desanimado como el actual

Redactada por Jan Schomburg sobre la base de las inspecciones de Niels Fastrup, Oliver Schröm, Thomas G. Svaneborg y Jesper Tynell, trabaja varias fases del gran fraude fiscal europeo, el denominado “Escándalo Cum-Ex”, en donde estuvieron involucrados numerosos bancos y agentes, y, en definitiva, todo un sistema económico global que, desde luego, fue cómplice, por lo menos, por sus silencios, refuerzos y amparos. Montado por abogados, inversores y banqueros, valiéndose de vacíos legales y lecturas ambiguas, desde la reclamación fraudulenta a Hacienda de la devolución de impuestos pagados sobre dividendos, el golpe logró defraudar casi ciento cincuenta mil millones de euros a las arcas de numerosos países.

Alrededor de todo esto los responsables del programa diseñan una pertinente obra de suspense, conservando una parte del modelo formal y moral del empleado antes en, por ejemplo, Sangre y dinero. O sea, al tiempo que son contabilizadas las actividades colectivas, primero las de los defraudadores, encarnados, principalmente, en una pareja de abogados alemanes, mentor sin escrúpulos y pupilo brillante, y luego las de los distintos investigadores decididos a desvelar la trama internacional y conseguir una condena, también se teje un delicado relato íntimo en torno a unas figuras seleccionadas, con lo que se lleva a cabo una interesante interpretación de un tiempo tan convulso y desanimado como el actual. Por consiguiente, El dinero de otros plantea una panorámica moral del estado de las cosas, lo mismo que la hermana de Francia.

El dinero de otros

Justus von Dohnányi y Nils Strunk en ‘El dinero de otros’.

Día Cero 

Aunque la configuración es bastante clásica, esencialmente, funciona bien, e incluso facilita la materialización de varios hallazgos notables en el comentario. Sobre todo procede con la división evidente en dos bloques. El número uno está tomado por esa pareja de asesores granujas de ficción, con la que se representa a una parte de los individuos reales implicados, y se desarrolla en los entornos de privilegio y fortuna, alrededor de la caída de Lehman Brothers, de tal manera que, con un lenguaje seguro pero sencillo, se explican los tiempos y las jugadas del engaño mayúsculo. Desde luego, los responsables del espacio, ante el tratamiento de los complejos tecnicismos del asunto, prefieren precisar todo desde una entendible sencillez expositiva y de terminologías.

Esto garantiza la correcta comprensión general y además proporciona un ritmo conveniente, próximo, de hecho, al distintivo de los géneros. En esta sección de la serie los personajes de los investigadores y los periodistas ya intervienen, acaso para esbozar la entidad de sus exposiciones personales, y dar a conocer sus pertinencias en el conjunto, pero aun son poco más que sombras. La imagen da la vuelta casi siempre sobre los sujetos representados por Justus von Dohnányi y Nils Strunk, Bernd Hausner y Sven Lebert, en un teatro de opulencias y engaños, montado en los despachos alojados en edificios modernos.

En ‘El dinero de otros’, a diferencia de otras producciones, no hay una fascinación por el estafador

El seguimiento a estos hombres del privilegio social, económico y político por sus espacios naturales incita a los realizadores a proyectar una visión de la arquitectura del poder en las grandes capitales de Europa. En varias ocasiones, la cámara parece detenerse un instante frente a los impresionantes rascacielos con el propósito de recoger y tratar en la imagen la masa del universo corrompido. Surge, de esta manera, un valioso listado crítico del armazón corpóreo de la cuestión. Naturalmente, estos lugares de riquezas contrastan con los poblados por los actores de la segunda parte. Las oficinas amplias y los alojamientos de lujo son muy diferentes a los despachos de los funcionarios y a sus apartamentos. Esta diferencia considerable y pronunciada, financiera y de espíritu, es una de las claves de la serie.

El dinero de otros

‘El dinero de otros’ cuenta la historia del mayor fraude fiscal de la historia de Europa y de cómo dos mujeres lucharon para ponerle fin

Hay otra discrepancia muy importante entre los dos bloques principales. El segundo, desempeñado por los expertos y, en menor medida, los reporteros, conversa con enunciados específicos de un determinado cine periodístico de compromiso. De hecho, fija bien un exterior equivalente a un reportaje. El apartado anterior, sin embargo, es eventualmente comentado por medio de intertítulos críticos e irónicos para no dejar lugar a una posible ambigüedad de tono y poner de relieve, desde el principio, la condena a los canallas.

En El dinero de otros, a diferencia de otras producciones, como, una vez más, Sangre y dinero, no hay una fascinación por el estafador. Al contrario, su vigilancia es casi científica, muy distante y fría. Esta severidad se alinea a las notas escritas sobre la imagen en la sentencia presentada por los realizadores desde el inicio. Luego, todo esto desaparece. Quizá porque la imagen es habitada por otro tipo de personalidades y, además, las reglas del juego ya están perfectamente constituidas.

La gran estafa

En Sangre y dinero, en medio de los informes de los asuntos criminales, surge una foto personal del personaje de Lindon. Esta imagen angustiada y cumplimentada poco a poco brinda una leída valiosa a las conmociones existenciales actuales. El dinero de otros, probablemente, no cuenta con una personalidad, ni un actor, similar, pero, hasta cierto punto, reproduce la operación. Eso se puede evaluar muy bien en las representaciones mostradas de las rutinas, profesionales y privadas, de los sujetos del lado de la investigación, en particular, en el curso amargo de Niels Jensen (David Dencik), el funcionario ayudante de la responsable de la Hacienda danesa, abrumado, en primer lugar, por la relación sentimental iniciada con una migrante y, a continuación, por la culpa por cometer una estafa valiéndose de su posición.

A pesar de todo, la feliz ejecución de los movimientos de las imágenes y el estilo, estricto y consciente, de la puesta en escena garantizan un buen acabado

Estos personajes, a los que debemos sumar técnicos, fiscales y periodistas, ponen de manifiesto, capítulo a capítulo, sus malestares específicos y colectivos, y, además, prestan una asistencia decisiva al momento de concretar el reproche a un sistema injusto y sospechoso, que, a decir verdad, parece apoyar a los ricos defraudadores mientras pone zancadillas a los agentes honrados dispuestos a destapar el tinglado.

El dinero de otros

‘El dinero de otros’ está disponible al completo en Filmin.

Al respecto de la descripción moral de conjunto, es elocuente la diferencia trabajada entre las partes según sus relaciones íntimas. En el caso de los funcionarios son, en gran medida, cálidas y constructivas, admitiendo las comprensibles idas y venidas, naturalmente. Sin embargo, para los estafadores la puntualización es diferente, tal cual se puede observar en la secuencia del antipático Hausner con su nieta o en la de Lebert con unos padres sujetos a unas firmes creencias de clase. He aquí encuentros fríos señalados por una honda incomunicación y hostilidad.

La serie necesita describir sus numerosas trayectorias lo más rápidamente posible. Esto entorpece, en algunos casos, la formulación de un enunciado poderoso y minucioso. A pesar de todo, la feliz ejecución de los movimientos de las imágenes y el estilo, estricto y consciente, de la puesta en escena garantizan un buen acabado. En el párrafo de la organización de los hechos en las tomas resalta la pasajera creatividad metafórica de algunas. Las más expresivas son, justamente, las de apertura y cierre, donde vemos a uno de los inversores atrapados ejecutando un perturbador ritual de cópula frente a sus automóviles lujosos. La danza erótica-económica precede, al final, a un paisaje de después de la caída.

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