‘Half Man’ (HBO Max): odio (y un poquito de amor) entre hermanos
Crítica de la serie

‘Half Man’: odio (y un poquito de amor) entre hermanos

La nueva serie de Richard Gadd, 'Half Man' (HBO Max), propone un retrato áspero de la dependencia afectiva, pero su tendencia al exceso termina diluyendo cualquier atisbo de sutileza en un mar de tragedias encadenadas.

Cartel promocional de la serie.

Half Man (Richard Gadd, 2026) sintetiza la relación ambivalente que, a lo largo de varias décadas, mantienen dos hermanastros. En realidad, no existe ningún vínculo consanguíneo entre ellos, pues son hijos de progenitores distintos; su unión viene dada porque las madres de ambos decidieron emprender una aventura sentimental juntas y a contracorriente en una época en la que no es que aquello no se estilara, es que era tabú. Son como aquella tía que todos hemos tenido – o hemos conocido de oídas- que lleva un cuarto de siglo viviendo con una amiga haciendo de la convivencia un eufemismo del tamaño del monte Rushmore.

Para relatar los turbulentos vaivenes que jalonan las encrucijadas vitales de Niall (Mitchell Robertson / Jaime Bell) y Ruben (Stuart Campbell / Richard Gadd), el creador de Mi reno de peluche (2024) se sirve de una estructura sencilla, directa y efectiva. Todo arrancará en la boda de Niall, pasaje al que se regresará al principio y al final de cada uno de los seis episodios, para de ahí saltar al pasado y relatar la evolución de los sucesivos (des)encuentros fraternales con saltos elípticos entre capítulo y capítulo.

Lo que aquí se nos plantea está mucho más cerca de una soap opera que del arriesgado retrato de psicologías rotas que nos intentan vender

Gadd aprovecha esa plantilla para escamotear y redistribuir la información relevante que pertenece al presente narrativo, hasta el punto de retorcer la cronología, todo con tal de generar impactantes puntos de giro (véase el final del segundo episodio, en el piloto no se nos dice con quién va a casarse Niall) o de manipular las expectativas del espectador (¿de quién es el cadáver que yace en la camilla que vemos al final del quinto capítulo? Lo sabremos al final).

Half Man

Mitchell Robertson y Stuart Campbell son las versiones adolescentes de Niall y Ruben en ‘Half Man’.

No son las únicas artimañas contenidas en unos guiones que disfrazan lo casual de malintencionado, haciéndonos creer que es la motivación de los personajes la que provoca ciertos desastres cuando, en realidad, estos se deben a los azares provocados por la pluma de Gadd. Cuando asistan al desenlace de Half Man, con un oportuno embarazo de por medio, notarán que lo que aquí se nos plantea está mucho más cerca de una soap opera que del arriesgado retrato de psicologías rotas que nos intentan vender (madres con cáncer, adicción a las drogas, compulsión sexual, amoríos contravenidos, … Si hacen la lista, lo mismo les invaden recuerdos de los Colby, los Channing o los Ewing).

La tesina de la serie pasa por bucear en la complejidad de una relación tormentosa para buscar la simultaneidad de la condición de víctima y verdugo

Al margen de todo ello, el grueso de esta producción que HBO Max estrena hoy mismo, radica en plantear una atormentada relación entre dos hombres que busca alejarse de los clichés y que viene marcada por diversos factores. En primer lugar, la ascendencia que Ruben, el mayor, tiene sobre su “brother from another lover”, apelativo con el que bautiza a Niall. Ruben es un bully de manual, traumatizado por las vejaciones que sufría a manos de su padre ya fallecido, adalid de una masculinidad atávica e impositiva tras la que oculta su esterilidad, carne de presidio en el momento en el que trata de imponer su razón por la fuerza: dos accesos de brutalidad serán los que definan el rumbo de la serie.

Sin embargo, Ruben es, también, un tipo que no se arredra ante la adversidad, capaz de salir adelante en cualquier situación, con una admirable capacidad para recomponerse y con una inagotable generosidad para con los suyos que surge, valga la, en este caso, inteligente contradicción, de ese antigua asociación que define al hombre como proveedor de la familia.

Half Man

Richard Gadd (‘Mi reno de peluche’) es el creador y uno de los protagonistas de ‘Half Man’.

Niall es, primero, un adolescente tímido, lúcido y reprimido. La admiración que siente por su hermanastro mayor encuentra sus raíces en el miedo: los insultos homófobos de Ruben, su actitud con respecto a todo aquello que se aparta de lo que, tradicionalmente, ha de ser un hombre, impiden que Niall manifieste su homosexualidad. Ese factor represivo, íntimamente adherido a la agresividad sexual que Ruben demuestra y que marca el despertar carnal de Niall, es algo que llevará a cuestas toda su vida y que le convertirá en el piloto ideal para manejar el fórmula 1 de la pasivo-agresividad.

La total ausencia de sentido del humor, la carga de intensidad dramática y el esforzado desempeño de los actores hacen de ‘Half Man’ un serie extenuante

Bajo su apariencia endeble se esconde un tipo taimado y manipulador, también un hombre desnortado, con facilidad para caer en las adicciones, que trata de levantar una carrera literaria nutriéndose, precisamente, de todas esas fatalidades. Niall es incapaz de desligarse de su hermanastro, que en una siniestra formulación de la teoría del eterno retorno, termina siempre regresando a su vida, ya sea por motivos azarosos, ya sea por invocación familiar, ya sea porque Niall lo convoca a través de su obra.

Esta coproducción de la BBC se divide en dos partes. Los tres primeros episodios – con Niall interpretado por Mitchell Robertson y Ruben por Stuart Campbell – se centran en el periodo juvenil de ambos (instituto, universidad, etc.). Los tres segundos nos desplazan hasta su vida adulta, aquí ya con Jaime Bell y un musculado Richard Gadd prestándoles su rostro a los protagonistas. La tesina de la serie pasa por bucear en la complejidad de una relación tormentosa para buscar la simultaneidad de la condición de víctima y verdugo.

Half Man

Jamie Bell interpreta a la versión adulta de Niall en ‘Half Man’.

Aunque en sus primeros compases esos papeles sean fáciles de asignar – Niall víctima, Ruben verdugo- a medida que que profundizamos en sus accidentadas vidas, observaremos cómo Niall, corroído por el miedo, la envidia y la obsesión, esgrimirá su adquirida debilidad como un derecho para solicitar ayuda – y a así hacer frente a sus deudas económicas, por ejemplo-  para, una vez alcanzada cierta posición de superioridad, asaetear a su hermano con las flechas de la venganza en un macabro quid pro quo.

Si su desarrollo dramático es más que cuestionable […] la transposición en imágenes de este inacabable conflicto fraternal cae sobre los ojos como una plancha de plomo

Richard Gadd trata de perfilar ese hilván de emponzoñamiento que ya atravesaba Mi reno de peluche, sin embargo, aquí las cosas están lejos de articularse con aquella precisión. La total ausencia de sentido del humor, la carga de intensidad dramática – casi cada secuencia es una batalla emocional- y el esforzado desempeño de los actores hacen de Half Man un serie extenuante que, además, desaprovecha toda la vertiente creativa que incorpora el personaje de Niall, algo que en el anterior proyecto del guionista escocés, con el dolor del abuso filtrándose a través de la stand up comedy, funcionaba a la perfección.

Half Man

‘Half Man’ se estrena el 24 de abril en HBO Max.

Si su desarrollo dramático es más que cuestionable, por reiterativo y por los arteros mecanismos empleados que para que todo encaje, la transposición en imágenes de este inacabable conflicto fraternal cae sobre los ojos como una plancha de plomo. La ilustrativa sucesión de planos y contraplanos que encapsula las múltiples conversaciones entre unos y otros, la nula intencionalidad por buscarle modulaciones expresivas a este recurso – o por trabajar a conciencia el primer plano – hacen de Half Man una serie que cansa la vista.

No solo es que rezume más toxicidad que un vertido de petróleo en el Golfo de México, es que todo se reduce a una sucesión de highlights interpretativos con un elenco dispuesto a darlo todo en cada secuencia, como si el objetivo fuese que, al terminar, pidiésemos cita con un experto en defensa personal holística que lo mismo te proporciona remedios para hacer frente a tus desarreglos psicológicos, que te instruye en ‘Muay thai’ por si los traumas heredados se manifiestan en forma de fornido luchador de artes marciales mixtas. No sé ustedes, pero yo he acabado reventado.

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