Crítica ‘Ciudad de las Estrellas’ (Apple TV)
Crítica de la serie

‘Ciudad de las Estrellas’ es el thriller de espías que necesitaba ‘Para toda la humanidad’

El spin-off de la serie de ciencia ficción de Apple TV muestra el lado soviético de su carrera espacial alternativa en la que fue el cosmonauta Alexei Leonov quien pisó primero la Luna, en lugar de Neil Armstrong.

¿Y si hubiera sido Alexei Leonov, protagonista del primer paseo espacial fuera de la nave, el elegido para ser el primer hombre en la Luna en lugar de Neil Arnstrong? ¿Qué hubiera pasado si la carrera lunar, que era una parte importante de las primeras décadas de la Guerra Fría, la hubiera ganado la URSS en lugar de Estados Unidos?

La respuesta a esas dos preguntas impulsaba Para toda la humanidad, serie de ciencia ficción que figuraba entre la oferta inicial de Apple TV en su nacimiento, a finales de 2019, y que ha tirado de ese hilo durante las cinco temporadas que ha estado en antena (está renovada por una sexta y última) para contar cómo podría haber evolucionado la exploración espacial en las décadas posteriores, desde la entrada mucho más temprana de mujeres en el cuerpo de astronautas de la NASA hasta el establecimiento de bases en la Luna y el envío de misiones tripuladas a Marte. En esa quinta temporada que ha finalizado recientemente ha saltado hasta los 2010, un espacio de tiempo muy notable desde sus orígenes en el verano de 1969.

La interpretación de Anna Maxwell Martin, controlada pero completamente despiadada, la convierte en una villana de alto nivel

Durante todos esos episodios, la NASA ha estado mirando siempre de reojo a sus competidores soviéticos (y a los chinos), pero apenas se contaba nada de lo que Moscú estaba haciendo con su programa espacial. En la realidad, este empezó con el gran impulso del Sputnik, primer satélite artificial, lanzado en 1957, y del vuelo espacial de Yuri Gagarin, en 1961, que vencía a Estados Unidos en la carrera por llevar a un hombre fuera de la atmósfera de la Tierra.

Pero aquellas victorias iniciales, que también incluían las misiones de Valentina Tereshkova y la ya mencionada de Alexei Leonov y Pável Béliayev, dieron paso a una etapa de accidentes y fracasos, como el trágico accidente de Vladímir Komarov en 1967 y la explosión del cohete N1 en 1969, que impidieron a la URSS seguir el ritmo de una NASA que, después de superar la pérdida de la tripulación del Apolo I, iba de triunfo en triunfo.

Ciudad de las estrellas

‘Ciudad de las Estrellas’ es el spin-off de ‘Para toda la humanidad’.

De qué va ‘Ciudad de las Estrellas’

¿Cómo podía contarse el reverso ruso de ‘Para toda la humanidad’? ¿Sería esa historia alternativa tan diferente de la real? Matt Wolpert, Ben Nedivi y Ronald D. Moore arrancan esta Ciudad de las Estrellas en el mismo punto donde lo hacía la serie original, con la misión de Leonov a la superficie lunar, pero son muy conscientes de que existe un elemento clave que le confiere a la historia su punto distintivo: la URSS era una dictadura que espiaba a sus ciudadanos. Así es como esta serie es más La vida de los otros que Elegidos para la gloria; como explicaba Moore en la Comic-Con de San Diego del pasado verano, en la NASA, si metías la pata, te castigaban sacándote de la rotación de vuelo de los astronautas, mientras en la URSS, si metías la pata, te disparaban en la cabeza.

La construcción de sus personajes […] y la atmósfera de tensión constante le otorgan interés más allá de ser la contrapartida a ‘Para toda la humanidad’

De esta manera, seguimos al grupo de ingenieros, cosmonautas y, muy importante, oficiales del KGB que conviven en esa ciudad cerrada, a 43 kilómetros de Moscú, donde se entrena para las siguientes misiones espaciales, se diseñan los siguientes pasos en ese programa y se espía y controla a todos los que viven allí. Iremos conociendo a todos los personajes a partir de cinco principales: el Diseñador Jefe (Rhys Ifans), a quien nunca se menciona por su nombre pero que está claramente inspirado en Sergei Korolev, el gran arquitecto del programa espacial soviético; Anastasia Belikova (Alice Englert) y Valya Markelov (Adam Nagaitis), cosmonautas de la misión que debe llevar a la primera mujer a la Luna; la coronel Lyudmila Raskova (Anna Maxwell Martin), oficial del KGB encargada de la seguridad de la Ciudad de las Estrellas, e Irina Morozova (Agnes O’Casey), una de las empleadas que se dedica a escuchar los micros instalados en las viviendas de los cosmonautas con el objetivo de alertar si dicen algo que pueda poner en peligro el programa o que sea, directamente, antisoviético.

Desde el principio, la ficción deja claro el clima de claustrofobia, desconfianza y paranoia instalado en el lugar. Al Diseñador Jefe se le piden misiones que engorden la maquinaria propagandística del régimen y que mantengan a la URSS por delante en la carrera espacial y Raskova básicamente considera que todo el mundo es un espía estadounidense hasta que se demuestre lo contrario. La interpretación que hace Anna Maxwell Martin de ella, controlada pero completamente despiadada, la convierte en una villana de alto nivel en cuanto aparece en pantalla.

Ciudad de las estrellas

Alice Englert es Anastasia Belikova en ‘Ciudad de las estrellas’.

Un thriller de espías en el programa espacial

Ella es el ojo que todo lo ve, la presencia omnisciente y omnipresente en un lugar fotografiado con una luz apagada, con colores oscuros y que apenas destacan. La uniformidad de los edificios, la austeridad de los interiores y la rigidez de las normas que marcan la vida en la Ciudad de las Estrellas ayudan a transmitir esa sensación de encierro que sienten algunos personajes, que buscan pequeños gestos de rebeldía que les recuerden quiénes son en medio del fomento exacerbado de la colectividad. Es un lugar donde una palabra desafortunada dicha al oído incorrecto te lleva a una celda de detención y tortura. La serie es, por tanto, más un thriller de la Guerra Fría, una historia de espías y gente que intenta salir adelante lo mejor que puede en medio de ese ambiente.

Todos los personajes esconden algún secreto potencialmente letal y resultan interesantes tanto los esfuerzos del Diseñador Jefe por convencer al comité supervisor del programa de unos objetivos menos propagandísticos, aunque igualmente ambiciosos, como la situación en la que se ve la “escuchadora” que trabaja para Raskova, que empieza a darse cuenta de las ramificaciones que su trabajo tiene para las personas espiadas. Las frustraciones de los cosmonautas no son tanto que no los elijan para determinada misión, como que decidan convertirlos en símbolos y los congelen en vida en una imagen imposible de mantener.

Para los conocedores de la carrera espacial hay detalles y referencias que les harán felices

No hay nada, en realidad, de lo que vemos en Ciudad de las Estrellas que no se haya visto en la mencionada La vida de los otros o en The Americans, pero la construcción poco a poco de sus personajes, que van desvelando nuevas capas con el paso de los episodios, y la atmósfera de tensión constante en la que se mueven le otorgan interés más allá de ser la contrapartida a Para toda la humanidad. Y para los conocedores de la carrera espacial hay detalles y referencias que les harán felices. Recordemos, por ejemplo, que la URSS es, hasta el momento, el único país que ha conseguido aterrizar varias naves en la superficie de Venus, las pertenecientes al programa Venera.

Ciudad de las estrellas

Ciudad de las estrellas está disponible en Apple TV.

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