‘Babies’ (Filmin): un drama desigual sobre los abortos espontáneos
Crítica de la serie

‘Babies’: un drama desigual sobre los abortos espontáneos y las relaciones de pareja

Stefan Golaszewski firma un sensible retrato del duelo gestacional que se ve seriamente lastrado por una trama secundaria exasperante. Apoyada en la inmensa interpretación de Siobhán Cullen y en un manejo ejemplar de la intimidad, la serie pierde fuelle al dispersar la potencia de su conflicto principal en un contraejemplo cómico e inverosímil.

Siobhán Cullen y Paapa Essiedu en 'Babies'.

Contiene el piloto de Babies (Stefan Golaszewski, 2026), teleficción a propósito de la pérdida gestacional narrada a partir de las evoluciones de dos parejas, un ramillete de aciertos, de los que a continuación daremos cuenta, que, sin embargo, son insuficientes para desprenderse de la rémora que impide que la miniserie de seis episodios escrita y dirigida por Stefan Golaszewski sea del todo satisfactoria. 

El retrato impresionista propuesto por Golaszewski permite una aproximación exhaustiva a la debacle íntima causada por los abortos involuntarios

Ese lastre no es otro que el personaje de Dave (Jack Bannon), un tipo insufrible al que, tras su segunda aparición, solo le deseas que pase a ser el principal objetivo de una banda de sicarios desaprensivos. Es cierto que su relación con Amanda (Charlotte Riley), un ejecutiva con aires de autómata, pasado traumático e intereses puramente reproductivos, es de orden secundario, puesto que Golaszewski sitúa el foco en Lisa (Siobhán Cullen) y Stephen (Paapa Essiedu), pareja bien avenida que ve cómo su relación se avinagra cuando sufren hasta tres abortos espontáneos. Digamos que el dúo Amanda/Dave expone otro modelo de convivencia, una especie de contraejemplo que, además, cohabita con el que conforman Lisa y Stephen, puesto que las vidas de los cuatro se entrecruzan en virtud de la amistad entre los dos hombres.

El retrato impresionista propuesto por el creador de Mum (2016), que salpica la narración de pequeñas elipsis y extrae verdad de cada pequeño pasaje familiar, permite una aproximación exhaustiva a la debacle íntima causada por los abortos involuntarios. El desgaste que provoca la imposibilidad de tener hijos, la presión del entorno, los problemas de raza y de clase, los desequilibrios generacionales, la conversión del sexo en una labor mecánica o las muy distintas perspectivas que hombres y mujeres asumimos con respecto a ese tipo de pérdidas  – como si el problema fuese exclusivamente femenino – están tratadas con tierna profundidad

La repetición de determinadas rutinas permite establecer comparaciones y observar cómo las interacciones entre Lisa y Stephen van modificándose a medida que la depresión, la frustración y, sobre todo, la falta de comunicación  – exasperante en el caso de Stephen, que se niega a enfrentar la gravedad de lo sucedido enmascarando la tragedia con positivismo de libro de autoayuda – van minando su día a día. 

Babies

Paapa Essiedu y Siobhán Cullen son Stephen y Lisa en ‘Babies’.

Sucede que todo lo que funciona en el segmento correspondiente a la pareja principal no lo hace cuando Dave y Amanda aparecen en pantalla, principalmente porque él es un tipo irritante, poseedor de un MBA en cretinismo, padre pésimo (tiene un hijo de una anterior relación) y un molesto conversador (utiliza muletillas constantemente, habla con total desconocimiento sobre casi cualquier tema y su sentido del humor es tan gracioso como hacer un monólogo mientras te administran la inyección letal).  Cada vez que interviene – sus charlas con Stephen son dignas de Beavis y Butt-Head – dan ganas de perforarse los tímpanos con un sacacorchos. Por más que en el último episodio Stefan Golaszewski trate de redimirlo, aguantar su presencia durante más de cinco horas de metraje se hace prácticamente imposible, sobre todo porque uno no deja de preguntarse qué hace Amanda saliendo con un tipo así. 

El guion presenta un enorme desequilibrio y hace que, por momentos, ‘Babies’ se torne farragosa

Ojo, no es que el guion no lo deje claro, es que aún así se antoja inverosímil que esa mujer no tenga otra opción para quedarse embarazada que recurrir a semejante mastuerzo. De hecho, las motivaciones de Amanda están sobradamente explicadas. Dave solo es un medio para conseguir un fin (suponemos que su catolicismo le impide recurrir a la reproducción asistida), tener un hijo para paliar una pérdida que la atormenta. Aún así parece imposible que no haya encontrado otro candidato, que se haya quedado con la opción más fácil. Dicho esto, Amanda también se las trae. Tiene la empatía de una ameba, es condescendiente con un millonario presidiendo un acto de caridad mientras la prensa le hace fotos y su cerebro parece diseñado por un geómetra suizo. 

En cualquier caso, el guion presenta un enorme desequilibrio y hace que, por momentos, Babies se torne farragosa, sobre todo porque hubiese funcionado igual de bien relatando solo la historia de Lisa y Stephen, sin necesidad de buscar un contraejemplo para mostrar los distintos modos de gestación/maternidad/paternidad que puede haber

Babies

‘Babies’ está disponible al completo en Filmin.

Ahora bien, esta serie británica que Filmin acaba de estrenar en nuestro país contiene otros aspectos interesantes que no convendría pasar por alto. Por ejemplo, el uso de tomas distanciadas para mostrar el respeto que Stefan Golaszewski tiene por sus personajes en momentos de debilidad: ese gran plano general del aparcamiento del hospital en el que Lisa y Stephen se abrazan tras perder al tercero de sus bebés.

O el uso del fuera de campo para no violentar la dolorosa intimidad inmediatamente posterior a la tragedia, sin por ello dejar de afrontar la crudeza de cuanto sucede (hay una preferencia por los planos fijos y largos para que observemos las emociones que surcan el rostro de los personajes, sobre todo de una impresionante Siobhán Cullen, véanse las secuencias de las ecografías). O el modo en el que filma la casa, con tomas poco habituales rodadas desde emplazamientos que provocan un extrañamiento que tiene que ver con la inestabilidad que enturbia la convivencia en el seno de un hogar hasta entonces apacible. 

No faltan alicientes para dejarse seducir por la propuesta del creador de ‘Him/Her’ (2010), por más que no termine de cuajar. 

En lo narrativo están las alteraciones cronológicas que rompen la linealidad del relato para desplazarnos puntualmente al pasado o al futuro, para que entendamos bien el comportamiento de determinados personajes (el de Amanda en el capítulo 2) o para que veamos su evolución (el inicio del romance entre Lisa y Stephen  – capítulo 3 – o la marcha de su hijo de casa en el episodio final). O el trabajo por agrupaciones temáticas (hijos ajenos, padres, amigos, …).  Es decir, que no faltan alicientes para dejarse seducir por la propuesta del creador de Him/Her (2010), por más que no termine de cuajar. 

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