'The Terror: Devil In Silver': Secreto tras la puerta
Crítica de la serie

‘The Terror: Devil In Silver’: Secreto tras la puerta

'The Terror: Devil in Silver' se debate entre la fuerza visual de su ambientación y los descuidos de un guion lleno de baches; una temporada con ideas y referencias interesantes, pero que termina fallando por culpa de giros forzados y soluciones difíciles de defender.

Cartel promocional de 'The Terror: Devil In Silver'.

Utilicemos la tercera temporada de una serie de antología como The Terror (2018-2026) como una pasarela hacia la curiosidad. Si atravesamos sus senderos argumentales y, en nuestro paseo, nos detenemos a observar algunos de los motivos temáticos que decoran esta historia claustrofóbica, es probable que, al salir de ella, encontremos destinos más felices que el aquí nos presentan el guionista Victor LaValle, también autor de la novela original de idéntico título en la que se basa esta serie de seis episodios que aquí estrena AMC+, y la directora Karyn Kusama, responsable del look visual de la serie en la que también participan los realizadores Emmanuel Osei-Kuffour y Craig William Macneill. 

No podemos obviar que el relato presenta ciertas inconsistencias ya desde su mismísimo planteamiento. Pepper (Dan Stevens), un batería retirado de un grupo de heavy metal, termina ingresado en el Hospital Psiquiátrico de New Hyde  después de que, tras un acceso de ira, deje a la expareja de su actual novia como a un sparring de Mike Tyson. Sorprende, sin embargo, que la intervención policial que sucede a la agresión desemboque en una detención poco ortodoxa, pues bajo extrañísimos y poco convincentes pretextos, los agentes que apresan a Pepper deciden internarlo en un frenopático en lugar de llevarlo a la comisaría (que si es tarde, que si el papeleo, que si nuestro turno se ha acabado, …). Excusas peregrinas que los guionistas tratan de endosarnos para colocar al airado protagonista en el sitio que les interesa. 

La serie retoma una de las constantes fundamentales de ‘El reino’ (Lars Von Trier), la del edificio enfermo, solo que aquí LaValle lima cualquier aproximación política

Al igual que el McMurphy de ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ – novela que, junto a Moby Dick, Tiburón y una biografía de Van Gogh se citan en una teleficción a la que el berrido de la EsAlert le parecería un buen ejemplo de sutileza – , Pepper ingresa en el centro contra su voluntad, enfrentándose a un cuerpo médico que se toma muy en serio su responsabilidad y que controla a los enfermos tirando de dopaje autorizado hasta dejarlos k.o., y a unos internos cuyas patologías pueden volverlos un tanto irascibles. Ahora bien, el gran enemigo del músico retirado, de los doctores y del resto de pacientes lo constituye una ominosa presencia de la que, como un elefante en la habitación, todo el mundo conoce su existencia pero nadie menciona: el diablo.

'The Terror: Devil In Silver'

Dan Stevens es Pepper en ‘The Terror: Devil In Silver’

Este demonio, que asume la forma humana del doctor Walter (John Benajmin Hickey), el que fuera antiguo director del hospital, no puede abandonar las instalaciones salvo que se apropie del cuerpo de alguien que pueda hacerlo. Digamos que ha ido cambiando de recipiente cada cierto tiempo y que, en el momento en el que arrancan los hechos que narra The Terror, el vehículo que ha elegido para moverse apenas tiene combustible como para llegar a la vuelta de la esquina. Eso sí, dentro de las fronteras del New Hyde, nuestro diablo puede hacerle la vida imposible a cualquiera.

El nombre del centro sanitario ya debería ponernos sobre la pista de Robert Louis Stevenson y ‘El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde’, solo que aquí la doble personalidad de su protagonista se adscribe a un inmueble: hospital de día, casa del terror por noche (es un decir). En ese sentido, y entiendan que ya recorren la pasarela que les presentábamos al inicio del texto, la serie retoma una de las constantes fundamentales de El reino (Lars Von Trier, 1994-1997), la del edificio enfermo, solo que aquí LaValle lima cualquier aproximación política, algo muy presente en la mítica teleficción de Von Trier. 

‘The Terror’ presenta numerosos desajustes en sus guiones

En lo visual, y siguiendo con el ejemplo anterior, Karyn Kusama se entrega a la prosopopeya: pasillos ocultos que pueden transformarse en viscosos intestinos, cuerpos comatosos escondidos tras puertas que no deben vadearse, esos planos del suelo que recorren una línea rojo sangre que parece señalar el rastro que va dejando la muerte, … Digamos que, si bien no presenta grandes aportes, detrás de la planificación de Kusama (y de los que la siguen) se intuye cierta y conocimiento del género, algo que la directora de St. Louis ya había demostrado sobradamente en La invitación (2015) y en sus trabajos en títulos como El visitante (Richard Price, 2020) o Inseparables (Alice Birch, 2023).

'The Terror: Devil In Silver'

‘The Terror: Devil In Silver’ está disponible en AMC+.

Además de El reino, esta nueva entrega de The Terror nos permite brindarles otra recomendación que llega por la vía asociativa: Dan Stevens recluido en un sanatorio mental nos conduce hasta Legion (2017-2019), reinterpretación del audiovisual superheroico en clave patológica firmado por  Noah Hawley, cuyo afán por renovar un subgénero agotadísimo apenas ha encontrado seguidores  (si acaso, el Damon Lindelof de Watchemen y Linternas). 

Como en la mayoría de series de terror que nos llegan últimamente tampoco falta el gran flashback de rigor que nos explica donde se sitúa el origen del mal

Por lo demás, The Terror presenta numerosos desajustes en sus guiones. El médico interpretado por Stephen Root, encargado del club de lectura, desaparece y nadie se pregunta qué ha pasado con él (?). En el enfrentamiento final entre el espíritu demoníaco y los enfermos – y después de que una de esas ventanas que no se podían romper, se agriete- uno de ellos escapa por un boquete abierto en uno de los cristales como si fuese un bloque de magro de cerdo saliendo por la picadora: ¿por qué no hacen el agujero más grande? Todas las visitas de los policías al hospital, y sus alocadas intervenciones, tienen el mismo sentido que mandar a Vic Mackey (Michael Chiklis) a una reunión del AMPA. 

Como en la mayoría de series de terror (también de otros géneros) que nos llegan últimamente tampoco falta el gran flashback de rigor que nos explica donde se sitúa el origen del mal (algo que sucede, por ejemplo, en la recién estrenada Crystal Lake) y la mecánica fáustica que emplea el antagonista para ir de cuerpo en cuerpo como si fuese un homenaje a aquel éxito videoclubero de finales de los 90 llamado Fallen (Gregory Hoblit, 1998). Fin del paseo. 

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