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En el nordic noir hay una larga tradición de misterios con un componente social importante. Simplemente en las series escandinavas que contribuyeron a convertirlo en uno de los géneros más populares de la década de 2010 encontrábamos asesinos que pretendían llamar la atención sobre diferentes problemas sociales (como en Bron (El puente), por ejemplo) o que desvelaban el lado más oscuro del ejército (caso de la tercera temporada de The Killing). El comentario social es un aspecto muy importante del noir clásico que lo distingue del mero misterio policiaco, pero a veces se aparta en favor de un asesinato impactante y complejo que lleve al límite a los investigadores protagonistas.
‘Sacrificio de sangre’ se mueve firmemente entre los márgenes de las series de misterio escandinavas
Sacrificio de sangre, la última serie policiaca llegada desde Suecia a Netflix, aspira a mantener las líneas maestras del nordic noir con un toque que la emparenta con el subgénero de psicópatas de los 90 del que Seven es un buen ejemplo: el asesino en serie al que se persigue es brutal, sanguinario y escurridizo, y su persecución crea grietas en la determinación de los policías por atraparlo. En su ADN se incluye otro elemento más, el de las ficciones de misterio británicas en las que su creador, George Kay, se ha ido haciendo un nombre en los últimos años.

Jakob Oftebro y Peter Andersson protagonizan ‘Sacrificio de sangre’.
Además de modernizar al famoso ladrón francés Arsene Lupin en Lupin, Kay creó también Netflix una antología ambientada en diferentes países llamada Criminal, que se centraba en los interrogatorios de los detectives para atrapar a los delincuentes en cuestión, y últimamente había puesto en pie en Apple algo más cercano al thriller puro, Hijack, con Idris Elba al frente.
El dúo padre-hijo es el eje alrededor del que gira toda la serie. Son los dos personajes en los que se pone más cuidado en su caracterización
Sacrificio de sangre es más tradicional en el sentido de que se mueve firmemente entre los márgenes de las series de misterio escandinavas: tiene un caso complejo cuya resolución va más allá de la mera identificación del culpable y un investigador principal cuya personalidad y vida familiar son tan cruciales para la serie como su trabajo. No llega a ser la Sara Lund de The Killing, con sus icónicos jerseys, pero Thomas Berg (Jakob Oftebro) le va a la zaga: lacónico, con buena reputación como detective pero de quien recelan los agentes de uniforme porque ha ascendido a jefe de homicidios casi sin haber pisado la calle, y sobre quien pesa constantemente la sombra de su padre, Alfred (Peter Andersson), con quien apenas tiene relación y que fue inspector de homicidios antes que él.
El brutal caso de ‘Sacrificio de sangre’
Thomas tiene que investigar el sangriento asesinato de dos patrulleros que acuden a una casa en respuesta a una llamada al 112. Sin demasiadas pistas aparentes, y en medio de un clima cada vez más tenso en la policía y en los medios, Thomas recurre a su padre para que le ayude a encontrar indicios y teorías donde él no es capaz. Pero su ayuda acarrea, de paso, que tenga que retomar una relación que lleva siendo distante muchos años, en parte por el enorme ego de Alfred, y que sea consciente de que su padre puede comprometer toda la investigación en cualquier momento.
El dúo padre-hijo es el eje alrededor del que gira toda la serie. Son los dos personajes en los que se pone más cuidado en su caracterización, que funciona con contrapuestos: Thomas sigue las normas, mientras Alfred tendía a ir por libre; delega tareas en su equipo, mientras su padre suele guardarse detalles importantes. La mujer de Thomas es quien más hace por evitar que corte todo contacto con él, pero el anciano no lo pone fácil. Y Alfred, por su parte, es casi un recluso alcohólico que encuentra difícil resistirse a demostrar que es más listo e incomprendido que los demás. La evolución de esta dinámica es lo que da a Sacrificio de sangre un punto diferente sobre otros nordic noir similares. Eso y lo salvaje de sus muertes.

‘Sacrificio de sangre’ está disponible al completo en Netflix.
Que no es inusual que la policía esté en el punto de mira de los asesinos, pero George Kay lo utiliza para introducir otros asuntos sobre el funcionamiento interno del cuerpo en Suecia, desde la falta de personal al peso emocional y psicológico del trabajo en los agentes, sin olvidar los recelos personales que acaban surgiendo en el día a día. En el equipo de Thomas se despiertan celos cuando él empieza a confiar más en algunos agentes que en otros, por ejemplo, y los mandos se presentan como demasiado preocupados por la burocracia y las relaciones públicas como para solucionar los problemas internos. La situación de los policías de uniforme es un tema que se mantiene de fondo durante los cinco episodios.
En busca de un noir original
Esos elementos, aunque a veces estén más bocetados que explorados con cierta profundidad, ayudan a dar a Sacrificio de sangre su personalidad propia ante otras ficciones del género. En lugar de transcurrir durante los días oscuros y lluviosos del invierno, tiene lugar en pleno verano, cuando Suecia experimenta el sol de medianoche y hay pocas horas de oscuridad total (algo que se potencia con los consiguientes planos de postal de Estocolmo). Y, además, añade un componente de carrera contra el tiempo porque el asesino ataca en días determinados y Thomas se siente presionado, tanto interna como externamente, para encontrarlo antes de que mate de nuevo.
Consiguen que la serie sea eficaz y que los episodios fluyan con rapidez, buscando a menudo el equilibrio entre la construcción del misterio y los elementos más sociales
Los resortes narrativos de Sacrificio de sangre funcionan para crear, por lo menos, curiosidad en el espectador. Ahí quedan de manifiesto la experiencia en el género tanto de Kay como de Kristoffer Nyholm, director principal y veterano de otros nordic noir como The Killing. Ambos consiguen que la serie sea eficaz y que los episodios fluyan con rapidez, buscando a menudo el equilibrio entre la construcción del misterio y los elementos más sociales.
El equilibrio se desmorona algo conforme se acerca la resolución de la historia, pero la serie acaba siendo un ejemplo sólido de los nordic noir más solventes de Netflix. Y de la tradición escandinava de que estas ficciones de misterio vayan de algo más que del misterio. Las expectativas paternofiliales, la consideración de que los policías son también personas con sus inseguridades y problemas y un sistema que se preocupa más de las apariencias que de protegerlos aportan un andamiaje más interesante para una historia de asesinos en serie con motivaciones claras y métodos sangrientos.

Peter Andersson es Alfred en ‘Sacrificio de sangre’.

