Las incontables muertes de Tupac y Biggie
'Unsolved'

Las incontables muertes de Tupac y Biggie

Biggie Tupac Unsolved Marc Renton Serielizados

Wavyy Jonnez (Biggie) y Marcc Rose (Tupac) en 'Unsolved'

Los dos raperos más influyentes de los años 90 terminaron asesinados en extrañas circunstancias y convertidos en auténticas leyendas.

Morir más de una vez solo está al alcance de las leyendas. Porque para morir más de una vez debes haber vivido, por lo menos, un millar de vidas. Con tan solo veinticinco y veinticuatro años, edad en la que fueron asesinados a balazos, Tupac y Biggie las vivieron. Su legado, el mejor rap de la historia: Tupac líricamente, Biggie a nivel de flow. Sus vidas son la historia de una comunidad quebrada por un sistema que los margina por su color de piel, la historia del trapicheo de drogas en cada esquina, la historia de la llegada fulgurante al estrellato, la historia de la amistad tornándose en odio, la historia de cómo vivir con millones de ojos mirándote y otras tantas armas encañonándote, la historia de la calle convertida en verso, la historia de dos asesinatos claramente conectados pero aún hoy sin esclarecer. Esta última historia es precisamente la que se narra de forma brillante en Unsolved: The Murders of Tupac and Notorious B.I.G..

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Empecé a ver Unsolved sin más expectativas que las de ver un biopic con un presupuesto desorbitado. Error. Nada más alejado de la realidad. Unsolved es mucho más que eso, muchísimo más. La primera pista de ello viene dada por el opening de la serie. No usa una canción de hip-hop, como podría parecer lógico, sino que lo que suena es una canción de puro soul llamada “Unholy war”. El título no ha sido elegido al azar obviamente, puesto que la guerra que se explica en la serie es la menos santa de todas ellas, si es que hay alguna que lo sea, claro. La estética de este opening, repleto de primeros planos difuminándose entre estampas callejeras de las grandes urbes americanas -Nueva York, Los Ángeles y Las Vegas, escenarios principales de la serie-, recuerda sobremanera a uno de los grandes tótems de la series detectivescas: True Detective. Y es que, sorpresivamente, Unsolved tiene mucho de True Detective. Esto es posible debido a que la biografía de Tupac y Biggie solo representa un tercio de la serie, centrándose los otros dos tercios en las investigaciones policiales que intentaron resolver los asesinatos de las más grandes estrellas de la historia del rap. Por lo tanto, cuando vemos Unsolved nos encontramos con tres historias contadas en tres líneas temporales distintas:

  • Recreación de las vidas de Tupac y Biggie hasta sus asesinatos.
  • Investigación del asesinato de Biggie pocos días después de su muerte (1997) a cargo del obsesivo detective Russell Poole.
  • Investigación otra vez del asesinato de Biggie, esta vez en 2007, a cargo del detective Greg Kading y su heterogéneo equipo reclutado para la causa.

Hablemos de cada una por separado. Paradójicamente, la recreación de escenas sobre la vida de Tupac y Biggie es la parte con claramente menos minutos de pantalla. Las escenas son escogidas muy cuidadosamente y sirven para relatarnos los orígenes de las dos estrellas, su primer contacto, la amistad que brotó entre ellos (preciosa escena de ambos jugando con pistolas de agua junto a sus amigos; en el fondo eran unos críos), su posterior enemistad, sus miedos e inseguridades (funciona especialmente con Tupac, una figura que me parece mucho más interesante que la de Biggie) y, cómo no, sus asesinatos. Los veremos una y otra vez acribillados a balas, intentando descubrir quién aprieta el gatillo con cada nuevo avance en las investigaciones de los detectives en su busca sin cuartel de la verdad. Oh, lo he dicho. La verdad. Quédense con esto: Unsolved no es una serie sobre los asesinatos de Tupac y Biggie, Unsolved es una serie sobre el precio de la verdad y lo complicado que es a veces acceder a ella. La verdad es el tema universal que mueve este serie, y los asesinatos de estas dos leyendas, dos casos llenos de sombras y turbiedad y mentiras y secretos, brindan la oportunidad perfecta para abordarlo. Cabe resaltar el escalofriante parecido físico entre Marcc Rose (Tupac) y Wavyy Jonnez (Biggie) con los personajes que interpretan, si te dicen que son un clon te lo crees a pies juntillas.

Hablemos ahora de la investigación que el detective Russsell Poole y su compañero inician un mes después del asesinato de Biggie, la que es sin lugar a dudas la trama más brillante y apasionante de la serie. En gran parte es así por el descomunal trabajo del actor Jimmi Simpson interpretando a Poole. Se trata de una de esas interpretaciones que trasciende la pantalla; la obsesión enfermiza y el estado de ansiedad del detective Poole están tan bien representadas por el actor -fíjense en su rictus descompuesto y sus tics faciales nerviosos- que el espectador cae en su mismo estado anímico y, cuando está en pantalla, no puede evitar contener la respiración y morderse las uñas. A eso ayuda que la historia del detective Poole es una de las más desdichadas que he visto en series últimamente. Un tipo íntegro que se huele que detrás de los asesinatos de Tupac y Biggie puede estar la policía de Los Ángeles (LAPD) debido a las sucias conexiones de algunos de sus miembros con las dos grandes bandas callejeras afroamericanas del momento: los Bloods y los Crips. Esta intuición se va tornando en convencimiento a medida que, contra viento y marea, avanza en su investigación y descubre conexiones de las bandas con la policía y con Suge Knight, jefazo de la discográfica de Tupac y uno de los infraseres más deleznables de la historia reciente de los Estados Unidos de América. Pueden imaginarse el panorama para el pobre Detective Poole: en la calle no habla ni Dios, en los despachos no le permiten indagar en la investigación sobre sus propios compañeros. Pero a pesar de encontrarse en un callejón sin salida una y otra vez, él no desiste en su empeño de encontrar la verdad. Para mi, un héroe. Si quieren conocer su historia, cuyo peso en “Unsolved” es tan o más importante que las de Tupac y Biggie, miren la serie. Merece la pena conocer la figura de Russell Poole y una vez terminada la serie, indagar en ella.

Unsolved’ es un engranaje de muchos quilates que consigue mostrar que Tupac y Biggie murieron una vez y otra y otra y otra, tantas veces como teorías de quién apretó el gatillo hay al respecto

Por último tenemos al detective Greg Kading. Diez años después de que el detective Poole no pudiera -o no le dejaran- cerrar el caso del asesinato de Biggie, la LAPD lo vuelve a reabrir tras una denuncia de la madre de este que les podría costar una indemnización de 400 millones de dólares. Al cargo de la investigación ponen a Kading (interpretado por Josh Duhamel, el guaperas de la serie Las Vegas, cuyo trabajo es notable) y un equipo federal que recluta para la ocasión. Entre ellos tenemos a un detective de la oficina del Sheriff negro, gordo y con mala hostia que quizás os suene: Wendell Pierce, más conocido como el detective Bunk de The Wire. Casi se me saltan las lágrimas al ver al bueno de Pierce reunido de nuevo con un equipo de descarriados para investigar asesinatos de los bajos fondos. Hablando de The Wire, les propongo un juego a lo “¿Dónde esta Wally?” si miran Unsolved: encuentren a Frank Sobotka en la serie. Aunque los personajes de esta trama y sus historias personales no tienen la fuerza de otros -Tupac, Biggie y Poole-, sí que sirven para ir arrojando luz a los asesinatos de los dos raperos gracias a un impresionante trabajo policial. El guión de Unsolved es un engranaje de muchos quilates que va hilando las tres líneas temporales de forma más que solvente y consiguiendo su objetivo principal: mostrar que Tupac y Biggie murieron una vez y otra y otra y otra, tantas veces como teorías de quién apretó el gatillo hay al respecto.

El dolor de las madres de Tupac y Biggie tiene un peso fundamental en Unsolved. Dos madres que criaron solas a sus hijos para ver como un conflicto entre Este y Oeste se los llevaba por delante cuando se estaban comiendo el mundo con su indomable talento. Su dolor es el de una madre que pierde un hijo y que además comprueba que nadie le dirá quién lo mató debido a una titánica lucha de intereses. Ahí radica la magia de Unsolved, en la lucha de los marginados -los estratos sociales más bajos de la sociedad estadounidense y el pobre detective Poole, en este caso- contra un sistema que miente compulsivamente y que banaliza las muertes producidas en las guerras entre pandillas. Lo que el sistema deshumaniza, Unsolved lo humaniza y -más importante aún- dignifica. Es por eso que es una serie de visión obligada. Y así quizás algún día entendamos que toda muerte con rostro en las calles es fruto de la opresión de unas élites sin rostro. Y así quizás algún día descubramos toda la verdad detrás de los asesinatos de Tupac y Biggie. Y así quizás algún día, tras doce docenas de muertes distintas, Tupac y Biggie por fin puedan descansar en paz.

Escrito por Marc Renton en julio 2018.

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